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Komori

Hiromi Okura, Sebastián Castillo y Tara Hernández

Komori, hecho de esa materia de los salones atemporales que suceden en mitad de cualquier época, se enfrentó en 2020 a su propio test de resistencia, en un totum revolutum que en mitad del nuevo ciclo les obligaba a la reinvención; justo encarando su primera década al completo desde que en 2012 irrumpieran en una ciudad que no paraba de dudar de sí misma.

Tras un proceso de rupturas, este giro ha consolidado su vinculación al grupo matriz. Más Kabuki, con la dirección de Hiromi Okura y el paso de Sebastián Castillo en la cocina y Tara Hernández como sommelier. En paralelo, el mismo guion. El de trasladar la degustación en japonés con señas constantes en ‘ñ’: clóchina, bocata de ternera, cerdo ibérico.


En confianza: Ese murciélago (la expresión japonesa del desembarco original en la ciudad) que anida en el interior del Westin, ha ido creciendo y contribuyendo a un ecosistema gastronómico en el que el nigiri pasó de ser excentricidad a norma. Ahora tiene el reto de reivindicar su importancia fundamental en el placer urbano de los últimos años; con la exigencia de todos los que celebraron o armaron logros acomodados a su salón, agarrados a su barra. Lo hacen a través de un menú distribuido en cinco secuencias (sakizuke/otsukuri/kabuki sushi/robata/kanmi)que se enfrenta a su propio recuerdo.


¿Qué puedo encontrar?

  • Vinos

  • Barra

¿Qué pido?

Usuzukuri pescado blanco con salsa ponzu