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los consejos de bankia y caixabank se dan el 'sí quiero'

La nueva CaixaBank nace con el 25% de los activos totales de la banca en España

18/09/2020 - 

VALÈNCIA. A las nueve de la noche de este jueves se anunciaba lo que era la crónica de una fusión -o mejor dicho absorción- anunciada. Los consejos de CaixaBank (CABK) y Bankia (BKIA) se daban el 'sí quiero' tras cuatro horas de deliberaciones. Lo hicieron dos semanas después de comunicar sus intenciones públicamente -a través de los pertinentes hechos relevantes remitidos a la CNMV- aunque las conversaciones, según fuentes del mercado, se habían iniciado tiempo atrás y el Banco Central Europeo (BCE) era conocedor de una operación de su gusto, dado que ya en tiempos de su anterior presidente Mario Draghi venía alentando los procesos de concentración bancaria para ganar tamaño.

Tamaño (y mucho) ha ganado la nueva CaixaBank. De entrada, y con sus 664.027 millones de activos totales -445.572 millones de CABK y 218.455 millones de BKIA a 30 de junio pasado-, copa uno de cada cuatro euros del sector en España. Así se explica que se haya convertido en el mayor banco nacional y el décimo europeo; además de ser el segundo español por capitalización bursátil, con 16.774 millones de euros tomando los cierres de este jueves de CABK (12.352 millones) y BKIA (4.422 millones), solo superado por Banco Santander con 29.281 millones.

Sede social de Caixabank, en València. Foto: KIKE TABERNER
Pero la cosa no queda ahí porque donde va a ostentar su posición de liderazgo es en uno de los segmentos en el que más está apostando la banca de un tiempo a esta parte como son las operaciones fuera de balance, es decir, fondos de inversiones, planes de pensiones, sicavs... Y ahí la nueva CABK, tal y como publicó este diario hace una semana, va a mandar con más de 104.000 millones de euros bajo gestión, es decir, casi el 18% del conjunto nacional. Un ratio que se eleva hasta el casi el 25% en lo que a la gestión de fondos se refiere y hasta un tercio en los planes de pensiones.

La nueva CABK, cuya sede social se ha fijado en València mientras que las operativas se repartirán entre Madrid y Barcelona, se hará con un 31% del sector en lo que a créditos se refiere; mientras que en depósitos el porcentaje es del 28% tomando los datos al cierre del primer semestre de la nueva entidad.

Como ya se había anunciado, la entidad resultante de la fusión estará presidida por el actual presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, y dirigida por el consejero delegado de Caixabank, Gonzalo Gortázar.

Oficinas y empleados

Unos porcentajes muy similares también en oficinas y empleados, donde no hay que olvidar que tienen una de las mayores redes comerciales en España -sumando más que el Santander y BBVA juntos- con 6.727 oficinas repartidas por todo el territorio nacional (CABK 4.460 y BKIA 2.267), que representan el 28% del total nacional; mientras que los 51.536 empleados (CABK 35.589 y BKIA 15.947) equivalen al 29% del total de la banca. Y es ahí donde va a tener que meter la 'tijera' la entidad para aligerar su carga y donde -como publicó Valencia Plaza el pasado domingo- los trabajadores de CaixaBank saldrán a priori más beneficiados.

Repercusión para los clientes

Pero, ¿qué va a suponer esta fusión/absorción para los clientes de ambas entidades? De entrada, tienen sus ahorros garantizados, dado que están protegidos por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) tal y como sucede con el resto de la banca, a razón de 100.000 euros por entidad -que ahora solo será una- y por titular. 


Además, se tendrán que ir acostumbrando a la marca de CABK y, con ello, los que vengan de BKIA verán cómo cambia su número de cuenta; un proceso automático y gratuito, igual que los procesos de domiciliación aunque conviene comprobarlo.

En lo que a los accionistas se refiere habrá que esperar a la ecuación de canje para saber las acciones que recibirán los titulares de BKIA; siguiendo con activos vinculados a los mercados financieros como son fondos de inversión y planes de pensiones, hay que tener en cuenta que no todas las entidades comercializan los mismos productos de inversión, por lo que habrá clientes de BKIA que se vean obligados a traspasarlos a los productos comercializados por la nueva CaixaBank.

De hipotecas a tarjetas de crédito

Lo que no se van a tocar son las hipotecas concedidas, dado que al ser acuerdos legales establecidos para un periodo de tiempo determinado su duración está delimitada y no es posible modificar las condiciones pactadas inicialmente... salvo que haya un acuerdo entre las dos partes. Pero las condiciones de los clientes con hipotecas en ambas entidades no van a variar con la fusión.

Lo que sí podría modificarse son las condiciones de cuentas corrientes, cuentas de ahorro o tarjetas de crédito. Al ser productos sin una duración determinada la nueva entidad podría modificar las condiciones aunque respetando los plazos que impone la ley. Si las condiciones fueran a peor, tendría que avisar al cliente con dos meses de antelación para que pueda cancelar su contrato sin que eso suponga ningún coste o penalización. Mientras que si cambian a mejor, se pueden efectuar de forma inmediata.

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