Ruta gastronómica

Los secretos del Baix Maestrat (Castelló)

Cuando hablamos de Castelló es imposible centrarse en la capital, porque su belleza se reparte por todo el territorio estrecho y alargado, con mucha montaña y gran proximidad al mar.

| 28/01/2022 | 3 min, 15 seg

El Maestrazgo es para Castelló lo que Ciutat Vella para València, donde la historia ha sido tan intensa que se puede palpar a través del sabor. 

Del norte de la provincia hacia la altitud que pasa por l’Alt Maestrat para adentrarnos hasta el sureste de la provincia aragonesa de Teruel. Pero esta vez, el recorrido es por la comarca del Baix Maestrat en forma de ruta entre agricultores, pastores y restaurantes como embajadores de la diversidad cultural que caracteriza esta zona.

Empezamos en Sant Mateu, porque hay gastronomía, porque antes de la época medieval ya existía la población y porque era la capital histórica del territorio de la Orden de Danta María de Montesa (templaria y religiosa) y un largo etcétera de acontecimientos y cambios de poder, también religiosos, típicos de siglos pasados. Allí, casi en la entrada, Besalduch & Bellmunt ha recuperado la antigua cooperativa vinícola fundada en 1952 como respuesta a la gran demanda de vino Carló (de Castelló) por todo el mundo. Un recorrido breve por la bodega en forma de museo es suficiente para entender la dimensión que adquirió la vinificación en la zona. 


No muy lejos de allí, la Salsadella guarda las cerezas más sabrosas para la efímera temporada de mayo - junio que se puede alargar con suerte si no llueve. Seguimos nuestro camino hacia uno de los barrios, esta vez sí, más pequeños y curiosos, antes de llegar a Chert nos adentramos a través de una carretera con pequeñas casitas al Barri d’Anroig para llegar a la quesería más personal de Castelló. Seguimos las señales y llegamos a la formatgería La Planeta donde el tiempo es otro, las ovejas viven más en la montaña que en la granja y donde el pastor Jordi Benages también elabora los quesos. ¡Y qué quesos! El fresco en temporada cura el alma y el semicurado es de mis preferidos para una copa de vino. Lo mejor es poder acompañarlo un día de pastoreo y almorzar en pleno monte, con las ovejas, sus quesos y algún vinito local.  Jordi sabe lo que se hace, pastos ecológicos, prácticas sostenibles y regeneradoras. Unas horas en Mas la Creu nos devuelven a la naturaleza lejos de la urbe y civilización. Aunque poco nos durará.

Llegamos a la zona de los olivos: La Jana, Canet lo Roig y Traiguera. La concentración de olivos milenarios más extensa del litoral. Este cultivo de secano ha sobrevivido años y años siendo testigo de batallas increíbles. Las raíces de las fargas podrían contar traiciones, persecuciones y guerras. Olis Cuquello y Lo Canetà son algunos de los agricultores que recuperan no solo estas historias sino también las variedades tradicionales en forma de visitas y catas más allá de las populares cooperativas, con marca propia y rigor para divulgar la historia de su gente. El oro del Maestrat no es aceite, es la memoria cultural e histórica de los que lucharon por preservar las raíces contra el expolio.

Finalizamos ya, casi, en Traiguera. En la Font de la Salut, un enclave arquitectónico, artístico y cultural que combina todas las religiones y estilos de los que pasaron por allí. Emblema y reflejo del Maestrat, al lado del restaurante Els Capellans, un mítico de paredes de piedra y típico con recetas tradicionales que calienta en días fríos sin pretenciones ni sabores desmesurados. El Maestrat calienta el alma, siempre de interior.

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