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Lun Zhang, testigo de las protestas de Tianamen

Con el título de "Nuestras esperanzas destrozadas" una novela gráfica recorre los sucesos de la Plaza de Tianamen a partir de los recuerdos de un testigo de las protestas, Lun Zhang, pero no de la masacre, de la que todavía no se conoce a ciencia cierta el número de muertos. La obra muestra cómo la sociedad china empezaba a abrirse al mundo en los 80 -se ilustra el Mundial de Maradona- pero sus anhelos de una democracia homologable fueron echados al traste de forma drástica. Hoy, no todos los chinos jóvenes conocen el episodio.

20/09/2021 - 

VALÈNCIA. Si son amigos del exilio interior en estos tiempos de borrascas y tempestades informativas, pocas escapadas más oportunas hay que meterse un podcast de Documentos RNE cada noche. Variedad temática y solvencia tanto en la documentación y las fuentes como en la realización. Son esos tesoritos que pagamos con los impuestos, no exentos de enemigos -especialmente facinerosos los que embisten contra Radio 3- que habrá que disfrutar mientras duren.

Hace poco me escuché el dedicado a Tianamen En Televisión, este verano se han repuesto un documental dedicado a este sangriento episodio en La Noche Temática y en su día, en 1989, En Portada  también tuvo unos minutos ya que, no en vano, tenía unos enviados especiales en el corazón de la plaza. En las imágenes que captaron se ve y sobre todo se oye lo que pasó.

Sin embargo, con los años, las discusiones sobre este capítulo se han centrado en la cifra del número de muertos. Si en su día se dudaba si eran centenares, un millar o unos millares, recientemente en 2017 un cable del embajador inglés, Alan Donald, aseguraba que habrían sido diez mil. En La Vanguardia, hace diez años, Rafael Poch analizaba otro material desclasificado para dejar el número de muertos en entre 300 y 1000.

En el formato que nos ocupa, las viñetas, destaca la publicación hace unos meses de Tiananmen 1989: Our Shattered Hopes por IDW Publishing, que no es la primera vez que acude frecuentemente a este tipo de hechos históricos, como con After the Spring: A story of tunisian youth de Helène Aldeguer o Springtime in Chernobyl de Emmanuel Lepage. En este caso, se trata del relato memorístico de Lun Zhang, un profesor de Sociología que estuvo organizando las protestas que duraron casi un mes. Sus recuerdos se basan en todo lo que ocurrió antes de la masacre. No obstante, no estuvo presente. Se enteró por las noticias de todo lo que pasó, con la misma confusión que el resto. Eso lleva al dibujante francés Améziane a tener que imaginar los sucesos críticos y es el gran punto flaco de la obra.

En su narración, Lun Zhang cuenta aspectos de la era de Den Xiaoping ya ampliamente divulgadas. La liberalización económica tras la Revolución Cultural cambió el país, pero trajo también la desigualdad. Ya no solo política, sino económica. La corrupción, inherente a cualquier dictadura, creó una clase de millonarios. Es conocido que una de las campañas que tuvo que realizar el Partido Comunista Chino cuando empezaron a hacerse patentes las diferencias entre clases decía "Alguien tiene que enriquecerse primero".

La obra se centra en Wei Jinsgsheng, miembro del partido, que había formado parte de la temida Guardia Roja y que, al parecer, afirmó que la quinta modernización tenía que ser la democrática. Una protesta como reacción a las cuatro modernizaciones que había promovido Den Xioaping. Fue condenado a quince años. Un encarcelamiento que fue seguido de múltiples protestas durante los años ochenta. El caldo de cultivo para cuando se produjo la muerte de Hu Yaobang, encargado de rehabilitar a las víctimas de la Revolución Cultural y apartado de su cargo en 1987, falleció el 15 de abril de 1989. Ese fue el desencadenante de lo que iba a suceder en verano.

La parte más interesante de esta novela gráfica es cuando de primera mano el testimonio principal cuenta detalles sobre cómo la sociedad china empezó a descubrir el resto del mundo a través de la televisión. Un fenómeno que han ilustrado con las imágenes del mundial del 86 con Maradona levantando la Copa del Mundo. En estas fechas, los chinos no solo se abrieron hacia al exterior, también descubrieron su propio pasado. Por ejemplo, se encontraron los originales de Xiao cheng zhi chun (Primavera en un pueblo pequeño) Película de Fei Mu, uno de los directores asiáticos más influyentes, que tuvo que huir de China con la llegada de las tropas de Mao en la guerra civil. El redescubrimiento de su obra en los ochenta tuvo una gran influencia sobre los nuevos realizadores de este país.

Cuando llegan las protestas, en el cómic se refleja el carácter pacífico que tuvieron inicialmente, pero el punto de inflexión se produce cuando se exige que el movimiento sea reconocido y legitimado en el sistema. Lun Zhang compara a los manifestantes con los que protestaron cuando el Tratado de Versalles le entregó Shandong a los alemanes. Dice que eran sus hijos y que en ese momento se sentían igual de enfadados y humillados. Querían la independencia de su país, libertad y democracia. Una referencia que se cita es Gandhi, pero con la duda de si le había leído alguien.

La cuestión fue que, en un momento dado, y ante la inminencia de una confrontación con el gobierno, los organizadores de las protestas dieron orden de evacuar la plaza en tres días. Una decisión que no tuvo efecto real. Como explica el autor, cuando una acción de este tipo y magnitud no tiene una estructura clara, las voces más radicales se imponen a las moderadas. El resultado es el conocido. Como se ha explicado, solo varía el número de muertos.

A Zhang le han preguntado recurrentemente en entrevistas si los sucesos de Tiananmen son equiparables a los que se produjeron en Estados Unidos por la muerte de George Floyd. Su respuesta ha sido clara: "Tragedias como la muerte de George Floyd ocurren en China casi todos los días, pero no está en las noticias, porque los chinos no tienen derecho a manifestarse (...) Si bien la lucha por la dignidad humana y los derechos humanos está presente en los Estados Unidos hoy como lo estaba en China en 1989, hay una diferencia crucial, en el sentido de que estábamos luchando por alcanzar libertades que aún hoy están ausentes en China".

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