Tradición

Milán

Santi Illescas

Hubo un tiempo en que Arrancapins no era un barrio respetable. Cuando aquello no eran más que los arrabales de la ciudad que rodeaban el antiguo mercado que abastecía a València de frutas y verduras, Milán ya estaba allí. Primero fue un barecillo donde recalaban los camioneros que llevaban las mercancías, pero Santiago Illescas, padre, trabajó duro y lo convirtió en lo que es hoy. Un templo de la cuchara, un restaurante que ofrece la certeza de volver a creer en la hostelería cuando andas bajo de fe; uno de esos sitios en los que te sientes en casa.

La segunda generación continúa honrando aquel dogma: producto y  amor por la cocina. 


¿Qué puedo encontrar?

  • Producto

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¿Qué pido?

Pochas con almejas y gambas cocidas