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La convivencia entre abejas y naranjas abre una agria brecha en el sector

La 'pinyolà' crea un conflicto: la patronal citrícola alerta de que amenaza ventas de 1.500 millones

14/02/2022 - 

CASTELLÓ. Aún queda un buen trecho de campaña citrícola y una polémica ya atenaza a la siguiente: la posibilidad de que la Conselleria de Agricultura autorice la implantación de colmenas en las cercanías de los huertos de naranjas y mandarinas -por primera vez en "casi tres décadas", apuntan desde la patronal- solivianta al sector. Y es que esto pone en riesgo, apuntan desde el Comité de Gestión de Cítricos, un negocio de 1.500 millones de euros. 

Este es el volumen económico -solo en lo que se refiere a exportaciones, concretan las fuentes del CGC- que generan las variedades de mandarinas y clementinas híbridas susceptibles de producir semillas en su interior debido a la polinización cruzada entre ellas. Para evitar este efecto, conocido comúnmente como pinyolà, Agricultura viene publicando una orden, año tras año, que impone restricciones a la ubicación de colmenas. Pero en este ejercicio el sector -desde el campo a los exportadores- viene denunciando que la intención de la conselleria es acercar las abejas a los campos. 

Una brecha en el sector

De hecho, desde la patronal estatal apuntan que "parte del sector -en referencia a las organizaciones agrarias y a las cooperativas-  viene negociando, con el beneplácito de la Conselleria de Agricultura y a espaldas del Comité de Gestión de Cítricos" un documento que permita los asentamientos apícolas en los alrededores de los huertos de naranja. Y esto puede provocar una grave división en el sector citrícola, tan necesitado de acuerdos para hacer frente a otros problemas, como la llegada de plagas foráneas. 

En este sentido, la reunión convocada para este lunes en la sede de la Federació de Cooperatives Agroalimentàries de la Comunitat, y a la que ha sido invitado el CGC, se espera caldeada. No en vano, entre sus propuestas, el borrador de acuerdo recoge, por ejemplo, la posibilidad de reducir progresivamente la superficie de las variedades que provoquen la aparición de semillas, cuando muchas de ellas -las híbridas, que son las que trajeron el problema- son las que mayor cotización tienen en el mercado. 

Problema a futuro

Otra posibilidad es la de cubrir los campos de estas variedades híbridas, actualmente en manos mayormente de grandes empresarios. Pero ahí surge una problemática en un futuro a medio plazo. A partir de 2029 la más extendida de estas variedades, la nadorcott, perderá los royalties que sus obtentores cobran para ser plantada y pasará a ser de uso libre. Esto provocará, a buen seguro, su proliferación por los campos de la Comunitat, ya que sus cotizaciones multiplican las de otras mandarinas. 

Más a corto plazo, y de cara a la próxima campaña, el CGC advierte de que la próxima floración, que viene adelantada y en la que "se solaparán las variedades híbridas y las clementinas", puede provocar "una pinyolà histórica". Máxime cuando, si finalmente desaparece la obligatoriedad de alejar las abejas 4 kilómetros de los huertos, y dada la sequía en el resto de España, apicultores de otras comunidades desplazarían sus colmenas -esta es una práctica habitual- hasta la valenciana. 

Y esto puede hacer que las clementinas castellonenses y del resto de la Comunitat, "el motor de nuestro comercio, porque nos permite entrar en los mercados y defender la cuota de las naranjas", señala la presidenta de la patronal, Inmaculada Sanfeliu, pierdan cuota de mercado, que inmediatamente cubrirían otros países que pueden garantizar que sus clementinas no tienen semillas, como Marruecos. Por no hablar de la pérdida de imagen, que costaría "varias campañas" recuperar, argumenta Sanfeliu. 

Colmenas con chip

Con este panorama, desde el CGC piden a la conselleria prorrogar el acuerdo para alejar a las abejas melíferas de los huertos de cítricos, para pasar a negociar posteriormente un documento consensuado. Este pasaría, ha señalado la patronal en un comunicado, por una actividad apícola "regulada", con colmenas "cuantificadas y geolocalizadas con un chip", al estilo de lo que sucede, por ejemplo, en California. 

En resumen, resolver esta cuestión básica que los apicultores persiguen desde hace años no es un aspecto mínimo. No en vano, la convivencia afecta a las 160.000 hectáreas de cítricos valencianos, y especialmente a las clementinas y mandarinas híbridas, cuya producción oscila, por temporada, entre 1,2 y 1,7 millones de toneladas de fruta. 

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