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PSPV y Podem quieren permitir que la ONCE instale terminales de apuestas sin control de la Generalitat

30/01/2019 - 

VALÈNCIA. Este lunes se cerró el plazo para que los grupos parlamentarios presentaran enmiendas a la Ley del Juego de la Comunitat Valenciana. Una normativa en la que, como publicó este martes Valencia Plaza, el PSPV quiere incluir que los salones de juego no puedan asentarse a menos de 150 metros de un centro educativo para "prevenir y proteger a los menores" de la ludopatía ante el "alarmante crecimiento" que se está produciendo. Podem, por su parte, registró una modificación de la ley en el mismo sentido, pero más ambiciosa, ya que ampliaba el radio a un kilómetro.

Ahora bien, ambos grupos han pactado acometer otro cambio legislativo sustancial en el texto saliente de la Conselleria de Hacienda que dirige el socialista Vicent Soler que no es tan protectora de la infancia frente a la ludopatía ya que permitiría que se pudieran instalar terminales de venta de cupones Rascas de la ONCE dentro de este perímetro sin pedir autorización previa a la Generalitat Valenciana para hacerlo.

Si bien es cierto que la enmienda planteada sobre los colegios se circunscribía tan solo a los "locales específicos de apuestas" -aquellos que, según la ley, hayan sido autorizados de forma exclusiva a la formalización de apuestas-, la nueva enmienda pactada es significativa por el hecho de que es una exigencia que, sin embargo, sí se pide para instalar cualquier otro tipo de máquina de juego aunque estén excluidos de la aplicación de la ley. 

Esto es, la norma original especificaba en su artículo 2 los tipos de "juegos" que quedarían excluidos del ámbito de aplicación de la ley. Entre ellos se mencionaban las "máquinas de mero pasatiempo o recreo"; "máquinas expendedoras que se limiten a la venta de productos o mercancías"; o "Apuestas Mutuas Deportivo Benéficas". 

A pesar de quedar excluidos, no obstante, si se quisieran instalar en algún local, previamente se debería pedir autorización a la administración competente en materia de juego de la Comunidad Valenciana -el departamento que dirige Vicent Soler- para hacerlo. Es decir, la Generalitat tiene cierto control sobre las apuestas y juegos que se instalan en establecimientos comerciales o de hostelería.

La ley del Consell no afectaba, tal y como dicta la legislación estatal, a los "establecimientos accesibles al público por la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado y por la ONCE". La redacción de la ley valenciana remite a la propia ley estatal para señalar el ámbito de esta excepción.

Sin embargo, la enmienda de PSPV y Podem amplía la redacción para añadir otra exención: no se requerirá autorización previa de la Generalitat para la instalación de "terminales que permitan la participación en los juegos de loterías de la reserva". Es decir, se permitiría el establecimiento de máquinas expendedoras de Rascas en cualquier tipo de establecimiento -como un bar, un quiosco, o un estanco- sin ningún tipo de restricción o control previo. 

Juego muy adictivo

Un tipo de "apuestas" que socialistas y morados entienden que no son equiparables a la ludopatía que puedan generar las máquinas tragaperras u otro tipo de juegos presentes en los salones específicos, pero de la que sin embargo la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR) ya ha alertado de su alto caudal adictivo por su facilidad de acceso, bajo coste y solución inmediata.

Por su parte, fuentes de la formación morada añaden que incluyeron esa excepción porque el Consell Jurídic Consultiu (CJC) ya fijó en su dictamen sobre esta ley que la Generalitat Valenciana no era competente para legislar en los juegos sujetos al régimen de la reserva. No obstante, si esto es así era innecesario añadir específicamente la exclusión de las terminales, ya que la redacción original se remite directamente a la ley estatal.

La enmienda, no obstante, ha generado disensiones en el Botànic, pues Compromís ha preferido desmarcarse de esta exclusión tan solo rubricada por PSPV y Podem. Pese a todo, podría no tener dificultad para salir adelante porque los populares habrían presentado un texto similar sobre la misma cuestión, lo que permitiría pactar un redactado conjunto. 

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