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EL INVERSOR ESTÁ DESNUDO / OPINIÓN

Siga estos pasos para hacer una buena cartera de inversión de renta fija (y otras clases de activos)

13/03/2019 - 

ALICANTE. En nuestro anterior artículo sobre cómo construir nuestra propia cartera de inversión, nos centramos en la parte de la cartera que se refiere a la renta variable. Hoy vamos a explicar cómo tratar la renta fija y otro tipo de clases de activos. Tal como hicimos anteriormente, utilizaremos un enfoque top-down para asignar nuestro patrimonio a índices desde lo más global a los más granular en función del patrimonio invertible disponible. 

Si tenemos poco patrimonio para invertir, un buen punto de partida para la asignación a la renta fija sería el índice Bloomberg Barclays Global Aggregate Bond. Los ETFs sobre este índice invierten directamente en unos 3.000 bonos con una exposición diversificada al mercado global de renta fija, titulizados y corporativos, gubernamentales  y relacionados con gobiernos, de categoría inversión y una duración modificada entorno al 6,8%.

Tenemos a nuestra disposición ETFs sobre este índice tanto con la divisa cubierta como no. Si lo que buscamos es complementar la exposición a renta variable con una clase de activo de riesgo bajo, la versión cubierta en euros nos será muy útil. Conseguiríamos bajar la volatilidad de esta parte de la cartera desde el 7,42% al 2,43% (aunque también con menos rentabilidad, claro está). 

Cabe destacar además que la clase cubierta en euros no suele distribuir dividendos. Esto es importante si nuestro objetivo de inversión consiste en ver crecer nuestro patrimonio a largo plazo. Nos ahorramos en tal caso el pago de impuestos sobre los dividendos que provienen de los cupones de los bonos. Por el contrario, si el objetivo de nuestra inversión consiste en complementar nuestras rentas, existen clases de ETFs con distribución de dividendos a su disposición.

Si queremos aumentar la granularidad para implementar nuestra propia visión del mercado en cuanto a los tipos de interés, podremos aumentar la granularidad buscando invertir en diferentes zonas geográficas, diferente duración, calidad crediticia, divisa... Una posible diversificación de menor a mayor granularidad podría ser la que encontramos en la siguiente tabla:

Veamos un ejemplo práctico de cómo aplicar una mayor granularidad. Si nuestra tesis de inversión es que en EE UU la subida de tipos de interés está completamente descontada, pero en Europa no, nos interesa un mayor peso y exposición a duración en el primer caso, y menor exposición y duración en el segundo (sin tener en cuenta el efecto de la divisa). 

Si de forma agregada el valor de mercado en el índice Bloomberg Barclays Global Aggregate Bond de EE UU es de un 40%, y Europa es de un 36%, podemos sobreponderar ETFs de bonos gubernamentales estadounidenses con mayor duración e infraponderar bonos gubernamentales Europa con menor duración (por ejemplo, índices Bloomberg Barclays US Treasury 10+ y Bloomberg Barclays Euro Government Bond 1-3 respectivamente al 45% y 30%).

Inversiones alternativas

Hasta ahora hemos visto las dos principales clases de activos (renta variable y renta fija) y como acceder a ellos con ETFs. Si un inversor desea mayor diversificación, cuenta con la posibilidad de acceder a los llamados alternativos. Los activos alternativos son más difíciles de replicar con ETFs, pero poco a poco van apareciendo nuevas soluciones en el mercado. 

Podemos distinguir tres tipos de inversiones alternativas: las alternativas puras (con objetivos de cobertura de la cartera), alternativas con perfil rentabilidad/riesgo parecido a la renta variable, y alternativas con perfil rentabilidad/riesgo parecido a la renta fija, con objetivo de diversificación.

Las diferentes estrategias las podemos encontrar en la tabla siguiente:

Pongamos unos ejemplos. Si pensamos que los mercados por cualquier causa geopolítica van a estar más revueltos en los próximos meses, podemos suavizar la volatilidad de la renta variable de nuestra cartera comprando ETFs largos sobre el VIX, comprar deuda en francos suizos o comprar ETFs de materiales preciosos. 

Otro posible ejemplo sería que deseamos diversificar nuestra posición en renta variable con ideas sobre las que tenemos una alta convicción de que vayan a ser rentables en un futuro, podemos comprar ETFs de sectores que conforman una mega tendencia (temáticas tipo robótica, agua, innovación en salud, envejecimiento de la población, energía limpia, seguridad digital, vehículos eléctricos...). Existen ETFs de muy diversa temática.

Visto todas las opciones de las que disfruta el inversor para crear su propia cartera de inversión, nos queda por definir qué porcentaje de cada activo queremos incluir en nuestra cartera en función del patrimonio disponible, de cómo adquirir los ETFs seleccionados y de cómo rebalancear la cartera con nuestras aportaciones periódicas.

Marc Leutscher es responsable de inversión, producto y riesgo de la EAF alicantina gCapital Wealth Management.

Nota legal: La presente publicación no supone una recomendación personalizada. Si fuera necesario, acuda a su asesor financiero para implementar la información recogida en el artículo.

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