Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Política de Cookies Aceptar

GRUPO PLAZA

LA SEÑORA SIEMPRE TIENE LA RAZÓN

Amar sin calcular

“Llegó la indiferencia

metiéndose en mi piel
,

pacientemente cruel,

¡matando mi verdad!


Saber que no me importa nada...


de alguna vibración pasada;


y caminar narcotizado


por un mundo helado...
¡sin amor!”

Sin piel - Tango de Eladia Blázquez

29/04/2017 - 

VALÈNCIA. Como sin duda usted, querido lector, es fan de los periódicos económicos, se habrá dado cuenta, leyendo artículos, de que un 1% de los problemas actuales se resolverían con muchísimo dinero y el 99% restante con un mínimo de ética.

Así que aprovéchese de mi cultura gala para poder decir cosas interesantes sobre estas elecciones que han tenido a los franceses indecisos entre votar a la extrema derecha de siempre, la del suegro del ministro Gallardón, o a la extrema derecha económica: la anécdota es tal vez apócrifa pero dice que Fue Maximiliano Robespierre quien habría insistido en añadir la palabra “fraternidad” a la recién creada divisa republicana. Al sentir que los términos “libertad” e “igualdad” eran antinómicos (es decir, paradójicamente antonímicos) era absolutamente indispensable añadir un tercero que los compensara.

Sé que como españoles viejos, católicos y sentimentales, estarán notando dentro de sí ese afán paternalista que les inclina a pensar que la fraternidad es algo con lo que lidian todos los días o que conocen desde pequeños, pero permítanme informarles de que no deberían infravalorar a los Enciclopedistas: si bien Robespierre había peleado contra las extravagancias y locuras de la Iglesia Apostólica Romana, se encontraba en ese momento luchando contra el ateísmo mediante la promoción del Culto al Ser Supremo, una religión civil, divertidísima y festiva, que incluso reconocía a los ciudadanos la inmortalidad de sus almas, algo que es gratuito por ser imposible de confirmar, y en lo que se basa la fe.

Aunque les suene chocante, yo también creo que una civilización no va muy lejos sin alguna clase de religión. Aquí debo precisar con vehemencia que una religión puede ser atea, como el budismo, del mismo modo que podría -y debería existir para agilizar las tertulias- un comunismo sin necesidad de ser marxista. No hay nada más frágil en nuestra economía que la suma razonada de nuestros egoísmos. Si los rusos, o los españoles por poner un ejemplo más cercano ya que las noticias nos lo ponen en bandeja, nos hemos acostumbrado al ambiente repugnante de un capitalismo de estado mafioso, es porque nuestros regímenes anteriores no habrían sabido promover el altruismo. Pero no por lo barato que resulta el altruismo a la economía, sino porque el altruismo ya constituye en sí una moral. 

Y eso es mucho camino avanzado: es crear una esperanza, que es por lo que vivimos, desde Bisbal a usted. Por mucho que a Marhuenda le moleste la least but not last cacerolada en Génova para que el PP entregue las armas y se disuelva, de la que tengo a bien aportarles unas imágenes porque sé que las últimas tendencias en caceroladas (“tu sobre, mi recorte”; “corrupto y tirano”; “NO”; imágenes de calaveras misteriosas) están siempre de actualidad para ustedes los trending-flautas.

Volviendo a nuestro país vecino, el último atentado de París ha hecho que la opinión pública francesa se decantara, por fin, por la mano dura, después de años acariciando la idea de volver a ser gobernados algo más manu militari Pétain, que es lo más parecido a una monarquía con la que los franceses siempre han fantaseado.

Es lástima porque si, además de mirar al último asesinado, homosexual y concienciado para el disgusto de Mme. Le Pen y de muchos rusos y españoles, se hubieran acordado de las doce víctimas del atentado a “Charlie Hebdo", habrían rememorado a mi amigo el economista occitano Bernard Maris, hijo de republicanos españoles emigrados a Toulouse, miembro del consejo del Banco de Francia, humorista y autor del excelente “Manual de Anti-Economía”.

Maris creía que esa ganadora pretensión de la economía de querer impregnarlo todo, es el núcleo de la gran depresión francesa. Yo no sólo creo eso sino que también la economía fue el motivo de que mi crónica social de la semana pasada pareciera sacada de algún manual del siglo pasado: tras más de ochenta crónicas entregando a corazón abierto mi tiempo y mi ingenio había que tomar una medida a lo Robespierre y compensar. Pero como ustedes no se gastan un céntimo en leer desde que se dieron cuenta de que no necesitan comprar periódicos para estar mal informados, sólo protestó, hasta hacerme sangre moral, eso sí, mi idolatrado redactor-jefe, cosa que comprendí más bien como un acto supremo de amor, una señal de sentimiento de ausencia, un duelo por la neurona desperdiciada. 

Tampoco les descubro nada nuevo si les digo que en esta última época donde la información bautiza más sub-movimientos estéticos hipsters que invisibles tendencias económicas al alza, los que trabajamos sin esperanza de enriquecernos acabamos con la filosofía de doble filo de aquel esclavo tracio que fue vendido como gladiador a Léntulo Batiato: la de no tener tampoco nada que perder.

Valencia francófona

Nunca está de más hablar de Francia en Valencia: en el Instituto Francés celebran el tercer certamen cultural "Rostros de la Francofonía 2017” porque saben que la lengua no es un mercado propiedad de los nacionalistas, sino un acto y una potencia donde la diversidad cultural y lingüística constituye, como los objetivos del Desarrollo Sostenible en los que ha creído al menos hasta ahora el estado francés, un reto contemporáneo contra la uniformidad. La Francofonía no opone Babel a la unidad, sino expone la necesidad de un “todo el mundo” universal y multipolar en la riqueza compartida de las lenguas que, como decía Dante al principio del Convivio, son “nuestros seres”.

En resumen, un festival que promociona la diversidad de artistas francófonos con exposiciones, películas y conferencias en el que colaboran desde la Asocación Francófona de la Vall d´Uixó, el Círculo cultural francófono de Benicassim, el Conservatorio, la Generalitat, la Cámara de Comercio Franco Española, Railowski, el Festival Valencia Negra, la Mostra Sonora de Sueca, Cinema Jove, el IVAM, el Campo Freudiano, OnEstudio, el CM Rector Peset, RNE Exterior, el diputado Arnau Leroy, Atlantis Seguros, Bruno Laurent, Ester Torá, Gérard Teulière, Laurence Escalon, Lélia Pelluau, Marine Joly, Tristan Cornée, Willie Kamin y que cerrará en junio el mismísimo embajador de Francia Yves Saint-Geours.

Honestos y policías 

Decía Luis Vives: “no esperes que tu amigo venga a descubrirte su necesidad: ayúdale tú antes”. En esto consiste la tarea del televisivo periodista chileno Juan Pablo de la Hoz, luchador por los Derechos de la Igualdad y la Diversidad. Presentó el miércoles pasado en la Nau -no paran- un libro necesario para entender el colectivo LGTB en Chile y América Latina. En él recoge las historias de cuarenta hombres de diferentes edades a partir de un trabajo de entrevistas que se prolongó durante casi dos años. La obra obtuvo el premio del público a la ‘Mejor Investigación Periodística 2016’, organizado por la Revista Lector.

En la presentación de este libro le acompañaron e intervinieron el profesor de la Universitat de València Ricard Huerta; Luis Noguerol, gestor cultural en Culturama y activista en Lambda; la periodista chilena Elena Letelier; Jokin Egaña, fundador de @grupoEGF, una consultora especializada en el colectivo LGBT. También el solícito Ernest Gómez, de Gent&Pol. La actividad de La Nau está convirtiendo a esta institución en la teta que nutre el cerebro de la ciudad, en la moderna Babilonia, la Antioquía renacida, la pequeña Bagdad, a la que no le faltaría más que unas Esfinges, unas Circes, unas Medusas mezcladas entre una clientela cosmopolita por los alrededores de la Milla de Oro para ser el Montmartre del Levante.

Palabras y libros

Es curioso que esta agitada semana, con tanto documento ardiendo en las chimeneas de los políticos, haya tenido como protagonista al libro. Gracias al fenómeno Hipster, que parece que se está quedando entre nosotros para largo, el libro ha tenido un nuevo auge. Principalmente porque un libro combina con los crop tops estampados, con el vaquero clásico y aunque no se estilen libros en Instragram puedes recomendar la lectura en un tuit.

¿Para qué sirve leer? Para muchas cosas. Nadie duda de la efectividad de las imprentas y editoriales como influencia en los cambios de la Historia. Por ejemplo, los de Snobialiaire, joven firma de moda valenciana que hace siempre ropa para gente que lee, tienen ya, gracias a su afición a la lectura, un gran proyecto entre manos para los más jóvenes, además de una hermosa página web realizada por María Costa.

También le sirve a El Corte Inglés para reivindicar una de las figuras de la República más anticlericales al estilo francés y viajeras: Vicente Blasco Ibáñez. Sus descendientes y fans realizaron el miércoles una Lectura Continuada de la obra de su ancestro con motivo de su centésimo quincuagésimo aniversario de su nacimiento. La iniciaron la nieta del autor, Gloria Llorca Blasco-Ibáñez, y la tataranieta, Rosa Muñoz Benlloch a las que siguieron Emilio Sales, director de la originalísima Casa-Museo Vicente Blasco Ibáñez; Ignacio Soler, presidente de la Fundación Centro de Estudios Vicente Blasco Ibáñez; Fernando Millán, presidente de la Asociación Vicente Blasco Ibáñez; Rafa Solaz, escritor y coleccionista de la obra de Blasco; Francisco Javier Sotés, admirador de Blasco Ibáñez; Carmen Lainez, Vicente Monroig, Federico Medina y Roberto Cifre, por parte de la Asociación Vicente Blasco Ibáñez; Ángel López, Cesar Marí Soucase, Roberto Blanes y Vicente Sanchis de la Fundación Centro de Estudios Vicente Blasco Ibáñez; Vicent Satorres, escritor y traductor al valenciano de los libros de Blasco, La Barraca y Flor de Maig; Carmen Hernando, editora; Vicente Jiménez Ibáñez y Mª Dolores Llop Navarro, admiradores de Blasco, quien seguramente les hubiera relatado esta experiencia con el temperamento que le hizo famoso y bajo el prisma de hombre de mundo acostumbrado a plasmar las costumbres humanas.

Sé que la Rambleta hizo sus propias lecturas, porque Mariola Cubells me envió un SMS invitándome a sumarme a sus filas. Días antes estuvo esta intelectual valenciana en la librería Patagonia guiando a Xavier Aldekoa en la presentación de su reciente libro “Hijos del Nilo”, donde habla de los conflictos de los países donde es corresponsal de La Vanguardia o donde le han llevado sus aventuras a preguntarse si como “muzungu” es el héroe o el idiota de la historia. Estuvo acompañado por Vicent Montagud, Ángel Sáez Carretero y Eugenio Melero. Acudieron también algunos de los chicos de Docs València, espai de no ficció, como Nacho Navarro o Natacha Blay, que tienen ya en las calles el cartel de su muy recomendable festival de documentales.

El IVAM homenajeó al acto lector en una acción de tres horas organizada junto a EL HYPE de Eva Peydró, con el patrocinio de Gandía Blasco. Los visitantes invadieron la Sala 5, el hall y la explanada del museo con sus libros, como si no hubiera un mañana, y se dedicaron a leer y leer. Entre los participantes estaban Mª Vicenta Porcar, directora de “Pegando la hebra”, programa cultural de CVRadio; Carlos Arenas, crítico de arte y comisario de exposiciones; Rosana Pastor, actriz y diputada en el Congreso, por Valencia, de Unidos Podemos, que estuvo leyendo -ahí queda eso- "Kassel no invita a la lógica", en la galería 5, donde se encuentra la exposición Perdidos en la ciudad. Jesús Andrés, periodista, director de comunicación de Miquel Suay; Sandra Jiménez, arquitecta técnica y periodista; Antonio Jamás, músico y escritor; y Juanmi Ponce, productor audiovisual.

El cauce del vino

Pero no toda la ciudad se volvió intelectual como en “Reina por un día”: ese estado de gracia que los valencianos ansían, ese privilegio de no tener que pensar, ese don divino del fare niente mezclado con bronceador, podía llevarse a cabo en el Paseo Marítimo viendo las cometas del Festival Internacional del Viento, o comiendo en el delicioso bistrot-crepérie -deliciosas gallettes y saciantes ensaladas- de la Playa de la Patacona “La Girafe”, que sólo lleva una efe en francés, competencia directa de su vecina “La más bonita”.

Además, en el cauce del Turia tenía lugar La Mostra de Vins i Aliments, cervesa i embotits, escaparate de nuestra producción autóctona de vinos y productos gastronómicos artesanos, con lo mejor de nuestros osos agrarios lumbersexuals mezclado con ambiente o sea te lo juro deseoso de hacer patria a través de la gastronomía. Estos eventos artesanos siempre tienen un toque a belén viviente debido al ambiente rústico que se impregna en los stands, excepto en algunos que llevan la sofisticación a lo más alto, pasando a la comodidad de Ikea, pero siempre bajo el influjo de la música que sale por los altavoces y que imprime su compás en los visitantes que, poco a poco, van perdiendo el sentido conforme van degustando vino. Pronto los grupos van convirtiéndose en masas y las masas en hordas deseosas de catar todo, de pasarlo de bien a mejor.

Cae la noche y aquello es un fragor maravilloso de luces y sombras sociales entremezcladas por breves momentos. Estuvieron todos y todas los que son del vino valenciano, imposible nombrarlos uno por uno, búsquenlos en las fotos, pero si debo mencionar que de anfitriones tuve a Mariajo Cebriá, de ASVASU, y a Diego Fernández Pons, que había conocido en un evento anterior pero al que no conocía su vermú. Además, me encontré con mis amigos de la infancia Alfonso Estevan Estevan y Aurora Pérez de Juan. Buen humor y algo de amor, que es lo que a esta sociedad le hace más falta y con que les recomiendo que empiecen ya este fin de semana.

Noticias relacionadas

next

Conecta con nosotros

Valencia Plaza, desde cualquier medio

Suscríbete al boletín VP

Todos los días a primera hora en tu email