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Isaval, de las pinturas al temple a dar color al centro histórico de La Habana y Trinidad   

1/09/2019 - 

VALÈNCIA. Año 1968. En un pequeño bajo de 80 metros cuadrados en la localidad valenciana de Mislata, tres hermanos Isaac, Pascual y Víctor Vallejo Martínez fundaron Isaval, un empresa dedicada a la fabricación de pinturas que ahora, 51 años después, tiene presencia en más de 16 países con filiales en Perú y Cuba y el pasado año facturó 44 millones de euros. Una presencia internacional que le ha permitido colaborar en diferentes proyectos y ayudar a recuperar los colores originales de los centros históricos de las ciudades cubanas de La Habana y Trinidad.

Ahora son sus hijos, Santiago y Francisco Vallejo quienes llevan las riendas de esta empresa familiar que comenzó su andadura con la fabricación artesanal de pinturas al temple y en la actualidad cuenta con un equipo formado por casi 300 personas. "Fueron años muy complicados de trabajo manual que coincidieron con el desarrollo industrial del país y el boom de la construcción", rememora Santiago Vallejo, actual presidente de la empresa. 

Cinco años más tarde incorporaron a su catálogo las pinturas plásticas y a principio de los años 80 abrió una nueva planta en Madrid con una distribución independiente, casi por provincias, especialmente enfocada en la zona del arco mediterráneo, detalla Francisco Vallejo, consejero delegado de Isaval. Comenzaba la expansión de una compañía que diversificó su producto y nombró distribuidores por España para dar a conocer su producto. 

Fábrica de Isaval. Foto: KIKE TABERNER  

Olimpiadas del 92 y Expo de Sevilla, el boom de la construcción

Fue en los años 90 años cuando Santiago y Francisco llegan a la empresa, tras acabar sus estudios universitarios, en un contexto en el que la empresa ya había adquirido cierto volumen de facturación, unos cinco millones, y contaba con una plantilla formada por 30 personas. Sin embargo aquella década les mostró la cara y la cruz del éxito.  "Los años 1990 y 1991 fueron los mejores porque ante la celebración de las Olimpiadas en Barcelona y la Expo de Sevilla había un volumen importante para construir y pintar y con ese empuje la empresa crece. Pero después se acabó. En los años siguientes llegó la crisis 'postolimpiadas' y bajo un 25% la facturación. Es en ese momento cuando los fundadores nos proponen entrar en la compañía para darle una vuelta, acometer cambios y comenzar una progresiva sucesión familiar", recuerdan.

Sus primeros años se centraron en conocer el negocio e introducir los primeros cambios. "En aquel momento la compañía no estaba segmentada y las áreas funcionales recaían todas en las mismas personas. Así que lo que hicimos fue desarrollar distintas áreas: distribución, logística, producción… y poner a las personas específicas creando equipo y diversificando nuestros esfuerzos", apunta Santiago. Además, apostaron por aumentar el porfolio del producto, la presencia nacional y vieron una oportunidad de internacionalizar la empresa a través de la exportación acudiendo a cualquier misión comercial que les invitaban. "Somos una compañía que ya tiene en su ADN la reinversión permanente de los beneficios pero, hasta aquel momento, había habido sido una reinversión industrial y nosotros empezamos más a nivel comercial, aumentando las áreas comerciales y abriendo delegaciones", señala el presidente de la firma.


 

Salto internacional

A lo largo de los 51 años de historia de Isaval un hito importante fue su salto a la esfera internacional. Actualmente cuenta con distribución permanente en Portugal y Francia, además de vender en otros mercados europeos como Polonia, Ucrania o Albania. También exporta a zonas del Caribe como Jamaica o Cuba, donde cuenta con una filial, así como a China, Perú, donde también tienen una sucursal en su capital, o Etiopía.

Precisamente con el objetivo de consolidar su presencia en el continente africano ultiman la puesta en marcha de su primera planta de fabricación fuera de España ubicada en Orán. "Hay negocio donde hay personas. Nosotros tuvimos la suerte dentro de nuestra expansión internacional y de búsqueda de mercados de conocer gente muy profesional y con muchas ganas de trabajar en Argelia y de la nada desarrollamos una distribución que hoy son más de cien tiendas. Eso ya aporta una masa crítica suficiente para hacer una fábrica que nos va a permitir tener una base con la cual poder desarrollar el mercado argelino", destacan.

En el mercado nacional, operan en toda España a través de tiendas especializadas de pintura. En concreto, en más de 350 puntos de venta se puede encontrar un bote de pintura de Isaval, de los que 43 puntos son propios y más de 100 franquicias abanderadas. "No estamos en el canal de las grandes superficies y nuestra especialidad es nuestra marca muy enfocada al mundo profesional aunque cada vez más estamos llegando al mundo del bricolaje. Nuestras ventas están distribuidas un 50% en las tiendas propias y otras 50% a través de distribución independiente que básicamente es multitarea pero que trabaja principalmente con nuestra marca", indica Francisco Vallejo.


  

Innovación hacia el producto 'ecofriendly'

La innovación también está muy presente en la compañía a través de su departamento de I+D+i situado en sus instalaciones de Ribarroja del Turia. "Cuando llegamos había un auxiliar de laboratorio y un químico. Hoy en día hay 16 licenciados superiores en el laboratorio y una parte muy importante de nuestra inversión se dirige al conocimiento. Ahora estamos tanto en pintura para la construcción, como interior, industrial y morteros y somos la primera empresa nacional que desarrollamos un sistema de aislamiento térmico", enfatiza el consejero delegado de la compañía. Este sistema, que comercializa bajo la marca Rhonatherm, consigue una eficiencia energética de hasta el 50% a través de la envolvente de los edificios al aportar la capacidad aislante. 

"Hasta ahora el esfuerzo estaba centrado mucho en que el producto fuera lo más ecofriendly posible, pero la tendencia que viene, y nosotros estamos liderando, es que desde la fabricación del producto hasta que se ejecuta sea lo más ecológica posible. Es decir, si necesito una materia prima y puedo traerla desde una cantera a cinco kilómetros mejor que si es de un sitio ubicado más lejos", subraya Santiago.

Además, en 2016 la compañía de pinturas comenzó la fabricación de morteros tecnológicos para lo que realizó una inversión de dos millones de euros en la construcción de una nave de 4.000 metros cuadrados anexa a su planta valenciana dedicada a esta nueva línea de negocio que cuenta con un catálogo de 60 referencias.

 

Proyectos en La Habana y Trinidad

Isaval desarrolla desde hace años varias iniciativas para la rehabilitación de los centros históricos de diferentes ciudades. En 2013 se encargaron de recuperar la ciudad de Trinidad (Cuba) lo que les permitió ser "las estrellas del mambo", bromean. Su último proyecto ha sido en La Habana en donde, con motivo del 500 aniversario de la fundación de la capital cubana y en colaboración con la oficina del Historiador de la Ciudad, ha conseguido una carta de colores que devuelven a la ciudad sus tonos originales.

Para ello, un equipo multidisciplinar realizó hasta 20 catas sobre los muros de las fachadas en los edificios construidos desde el siglo XVIII hasta la actualidad, para saber qué color estaba detrás. ¿El resultado? Una carta de 164 colores que preservan el carácter y la esencia de la ciudad. "Hemos aportado el fondo de comercio y tecnología. Nuestros químicos han recomendado cómo pintarlo, pero han sido ellos los que han acordado la carta con los 164 colores", explica el presidente de Isaval. Además, en el marco de esta iniciativa se convocó un concurso en los colegios escolares de la ciudad con presencia de niños en riesgo de exclusión social para que definieran e ilustraran cómo veían el color de su ciudad. "Lo que hemos conseguido es que una empresa española haya puesto nombre a esos 164 colores. Dentro de cien años si otra empresa decide volver a pintar lo hará con el azul cielo 623 de Isaval, por ejemplo", destaca.

  

"Somos los sastres de la pintura"

La formación es parte esencial de su labor. Y es que la diferenciación respecto a otras insignias dedicadas a la pintura se basa en la atención profesionalizada que ofrecen a sus clientes. "No vendemos pintura, sino sistemas de aplicación para resolver un problema al usuario. En España hay 400 fabricantes de pinturas y al final lo más importante es que cuando el cliente tenga una patología en la fachada le demos una solución completa y que dure en el tiempo. Somos unos sastres de la pintura: damos soluciones especificas para un problema", subrayan.

La venta online y la irrupción de marketplaces como Amazon no es una cuestión que les preocupe porque, según señalan, la compra de pintura por Internet es mínima dado que desde una pantalla no se pueden apreciar los matices de los colores y su transporte es complicado.  "La pintura viaja muy mal porque pesa y ensucia mucho", incide Santiago Vallejo. Además, el valor que supone la prescripción de un vendedor que explica qué material aplicar en cada caso, los tiempos y las herramientas a utilizar no se encuentra en las plataformas online, puntualizan. Eso sí, ambos admiten, que lo que sí han explorado es la forma de digitalizar el servicio de asesoramiento, es decir, que un consumidor pueda encontrar en un marketplace a un especialista que vaya a su casa para solucionar el problema y haga el trabajo. "Esto sí que es digitalizable, pero la venta de pinturas no es un mercado que vaya a cambiar", consideran. 

Isaval mira el horizonte futuro con buenas perspectivas. Pese a que el sector de las pinturas de construcción y decoración perdió el 50% de facturación durante los años de crisis y todavía está un 40% por debajo del máximo alcanzado en 2007, la compañía ha conseguido más del doble de kilos de pintura y facturación que hacía entonces. De hecho, de cara al cierre del ejercicio 2019 su previsión es crecer un 8% más que en el pasado ejercicio que cerró con una facturación de 44 millones de euros.


 

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