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La señora tiene razón

¿Por qué amamos a los travestis?

14/01/2017 - 

VALENCIA. Julio Camba contaba que algunos periodistas tienen admiradores que les animan enviando a su correo textos de aprobación; los llamaba “señores de Guadalajara” y aseguraba que con la ayuda de tan solo dos uno podría volverse completamente idiota. A mí ni siquiera me hace falta uno para alcanzar el feliz estado de la imbecilidad: afortunadamente, los comentarios del lector en este diario digital están desactivados en mi columna con lo cual sólo pueden imaginarse por encima los escarnios de los que soy objeto, no sólo por parte de lectores, que opinan que he favorecido con mis calificativos a Pituka en detrimento de Nenuka, sino de mis propios compañeros que hacen quinielas sobre el número de erratas que cometeré o los días de retraso con los que llegará mi crónica.

El retraso o las erratas sobrevienen porque la crónica social es un lujo muy complicado que el público no necesita en absoluto y una sección que el periódico podría ahorrarse perfectamente sin que su editorial se viera afectado. Sin embargo es también es el lugar donde acude el no-lector a enterarse de lo que ocurre entre líneas. Y ya se sabe que el no-lector es el objetivo real de todo diario, así como el no-votante es la piedra angular y el mirlo blanco de la política actual o el no-consumidor, el desvelo de todo economista.

El abrazo de la serpiente

Esta semana, en vez de señor de Guadalajara o de Sueca, he contado con la divina intervención de un panchito de luxe residente de nuestra Comunidad que me ha señalado como muy interesante la muestra de once películas de cine colombiano que la Filmoteca ha iniciado con la proyección de El abrazo de la serpiente. Es éste un largometraje del joven Ciro Guerra —director nominado al Oscar— que habla sobre algo, tan internacional como valenciano, como la confusión presente-pasado-futuro por parte de seres vacíos de emociones y recuerdos. 

José Antonio Hurtado, jefe de programación de la Filmoteca, presentó junto al cónsul de Colombia enValencia, Felipe Carreño y Abel Guarinos, director general del Instituto Valenciano de Cultura, este nuevo ciclo sobre la cultura de este país caracterizado por su diversidad y la multiculturalidad. No hubo grandes nombres que destacar en negritas porque al no haber aguardiente antioqueño que representara el espíritu alegre y fiestero de los colombianos, todo fue muy sobrio: sonó el Himno Nacional de la República de Colombia y todo el mundo se levantó a cantarlo emocionados, transidos de fervor patriótico, como en aquellas ocasiones en las que nuestros equipos de gobierno llegaban a las arcades de les palmeres con un imperceptible movimiento de labios. Y es que también el himno sintetiza muy bien la singular idiosincrasia de aquella linda tierra:

¡Oh, gloria inmarcesible!

¡Oh, júbilo inmortal!

¡En surcos de dolores

El bien germina ya!

¡Cesó la horrible noche!

La libertad sublime

Derrama las auroras

De su invencible luz.

La humanidad entera,

Que entre cadenas gime,

Comprende las palabras

Del que murió en la cruz.

Los asiduos a locales como Pechugones, Punto Sabroso o K-Ché están de enhorabuena porque podrán variar del repertorio gastronómico y danzante con las siete películas de ficción y los cuatro documentales seleccionados donde figuran varios títulos completamente inéditos en nuestro país. En la programación de enero están los dos últimos largometrajes del joven Ciro Guerra, y dos producciones en las que la naturaleza tiene un papel destacado: Cazando Luciérnagas y La sirga, que se aproxima al tema de la violencia desde una perspectiva narrativa periférica poco habitual. 

En enero también están programados documentales como Apaporis secretos de la selva que habla de los mitos indígenas milenarios (Apaporis es un largo río amazónico); Gabo, la magia de lo real, un recorrido por la biografía de Gabriel García Márquez; El viaje del acordeón y Porro hecho en Colombia que no hablan sobre las bondades del cannabis sativa sino de música tradicional; además de los largometrajes de ficción Los hongos, Sofía y el terco y Del amor y otros demonios adaptación cinematográfica de la novela de García Márquez.

En Madrid la vida discurre con tranquilidad y decadencia. Quise hacerles un bonito reportaje sobre la escritora nacida en Valencia, Lucía Etxebarria, llevándola al Panteón de Hombres Ilustres, fabuloso proyecto nacional inconcluso donde se encuentran los conjuntos escultóricos más llamativos de Mariano Benlliure y parte de la obra de poco conocido arquitecto, también de Valencia, Federico Aparici i Soriano. La idea era llevar a una mujer ilustre a un lugar preferentemente masculino pero fue cambiada por la atractiva iniciativa de ir a comprar una cama, propuesta que cambió posteriormente a “bajar a tomar un café” que en realidad era un clásico “bajo a los perros y de paso desayuno debajo de casa”. 

Lo de las mascotas caninas ha llegado a la cumbre psicológica: el mejor amigo del Hombre no compite ya en pedigree o utilidad en caza, guía o vigilancia sino en hecatombe. El mío es de perrera. El mío de perrera y maltratado. El mío de perrera, maltratado y sólo come basuras de la calle. Hacia la compasión a través de Pavlov.

En Madrid las reuniones distinguidas para dar a conocer productos nuevos se dan cita en restaurantes tan exclusivos como el restaurante japonés Soy que no tiene nombre en su discreta entrada, llevado por el carismático Pedro Espina, esclavo de su arte culinario, purista pero que tiene en su carta un tartar de atún, y que no se hace publicidad ni apenas sale fuera de su local donde está acompañado por su encantadora esposa Tamayo —nada que ver con Eduardo Tamayo ni María Teresa Sáez—.

El producto que se fusionó con la cuidada carta japonesa fue el aceite de oliva virgen extra Tierra del Sol, casi del sol naciente, que aportó los sabores de la arbequina o la cuernicabra a unas vieiras con salsa de yuzu, el carpaccio de Hamachi o el exclusivo Dobin mushi, la sopa en tetera. 

Los distinguidos invitados, tan vinculados al mundo de los negocios como al del buen vino, fueron Alberto Fernández Bombía, de la famosa taberna para expertos gastrónomos Asturianos, que trabaja para Libertad Digital y tuvo palabras amables tanto para Federico Jiménez Losantos con quien colabora como para Pedro Espina quien, sin conocerle más que como cliente, le improvisó y le obsequió un menú el día que nació su primer hijo en la cercana maternidad La Milagrosa. El crítico y experto en aceite de oliva Enrique Calduch; Héctor G. Olarte, súper empresario de la agencia de marketing Teniente Sam y su cabo Pling; Pilar de Haya, de la revista Vinos y Restaurantes; Juancho Asenjo, de El Mundo Vino, el hombre que todo lo sabe, el maestro de los aromas y sabores de la uva; Rodrigo Varona, de Forbes España; AlfredoMerina, embajador de la cocina vasca en su tierra y de la cocina manchega en San Sebastián. Óscar Vicente, acompañado por su esposa Tere, hizo la explicación de este producto de almazara familiar que en Japón o China es un ingrediente moderno de reciente incorporación a su mercado. También nos dio aprobar la mermelada de aceite de oliva y las perlas o aceite esferificado. 

En el conjunto de España no hay cultura del aceite de oliva. Se conoce en zonas como Andalucía, obviamente, Barcelona y algunos lugares del interior de nuestra comunidad, pero en general los aceites de sabor amargo y picante no son del gusto del consumidor. Algunos premios de gran selección son tirados a la cara por hosteleros que piensan en agradar a su público sin buscarse complicaciones, en una generación que se asusta al ver un percebe y no sabe qué hacer con él. Pero la vida es amarga y picante. Amarga por el día y picante por la noche. No siempre, pero a veces.

Los conocedores de la buena gastronomía no se andan con remilgos: son más de gustos travestis, que unen la fusión con lo gourmet: saben de patatas fritas con buen aceite, abominan de las croquetas de Cabrales y buscan huecos a la glorificación de la empanadilla antes que a los productos foráneos. Saben que nada es completamente “natural” y que la Naturaleza es eso que quiere destruir a la Humanidad, y viceversa, por supuesto, por mucho que les pese a los dietistas.

Todos contra Podemos

En Madrid hay un amargo runrún contra el Ayuntamiento. Carmena escenifica todos los murmullos y resquemores de las mayorías descontentas de derechas y de izquierdas. Las medidas no son municipales, sino “de Carmena”, tratadas como el vulgar capricho de una vieja chocha y que desatan los comentarios más absurdos: ”Van a poner jardines encima de los autobuses, que siendo una flotilla de seiscientos nos va a salir por mil euros cada uno”, asegura en voz alta, en una sala donde sólo estamos dos clientes, un camarero hipnotizado por Telemadrid. Ya sabemos cómo funciona eso: al año pasado se le atribuyó al ayuntamiento de Valencia la celebración de la cabalgata de Reinas Magas, en un intento de destruir las costumbres religiosas tradicionales infantiles por una intriga feminazi-gay-comunista

En Madrid se ha hecho viral un video donde el reportero dicharachero Álvaro Ojeda despotrica contra un personaje de la cabalgata que él define como Colón, a pesar de que Podemos —fue diciendo— tacha al descubridor como el origen del genocidio americano, hasta que el propio personaje de la cabalgata, antes de que siga escupiendo veneno le grita: "¡Soy Copérnico!”. Que alguien nos libre de este mal de ojo que es la crítica sin conocimiento.

Sin embargo, las cabalgatas de Reyes son cada vez más agradables y menos chapuceras. Este año brilló la estrella de Ricardo Alcayde, que diseñó y produjo para la cabalgata deValencia. Se trató de una estructura compuesta de una plataforma dirigida por dos velocípedos que soportaban la estrella, hecha con una estructura metálica y de PVC transparente, vinilado en color amarillo para potenciar la luz interior, hecha con tiras de led que perfilaban las aristas de la estrella. 

Alcayde se basó en una estética Steampunk para darle una ambiente mas teatral e industrial: la idea era que unos aviadores alados pedalearan sobre los velocípedos y estos movían unas ruedas dentadas de grandes dimensiones que al rotar encendían la estrella. Con el hielo seco quiso dar el efecto de que pedaleaban por las nubes y con las alas de los aviadores simular que volaban.

Este encargo directo del Ayuntamiento de Valencia, es un elemento en propiedad que desfilará todos los años en la cabalgata, con el que se reconocerá a su paso que la llegada de los Reyes magos está cerca.

Esta semana en La señora siempre tiene razón quería hablarles del asesinato en el barrio de Argüelles de la rica y anciana heredera del fundidor alemán Richars Gans, de la gran Charo Reina, la bisexualidad de las presentadoras de TV, del local de moda para los amantes del vino, Angelita, y de mi gusto por la lana, aunque pique; pero me lo reservaré para la próxima crónica. De los nominados a los Goya no puedo decirles nada, porque el lugar donde se celebra este acto es demasiado pequeño como para que entre la prensa de provincias pero de todos modos, ¿es posible que haya algo más importante que hablar respecto a nuestro cine nacional y que no tenga nada que ver con estos premios?

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