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opinión

Los aumentos salariales en EE UU y la inflación de los años setenta

Los aumentos salariales han sido muy desiguales en EE UU, ¿estamos pasando de una inflación transitoria a una escasez de trabajadores transitoria?

29/06/2021 - 

MADRID. Parece la versión académica de una historia de terror económico: los fuertes aumentos salariales amenazan con disparar la inflación de los precios al consumo hasta niveles que no se veían desde los años 1970, lo que a su vez justificará la demanda de nuevas subidas salariales. Pero la Reserva Federal estadounidense (Fed) tiene pocas opciones para contener lo que se conoce como una espiral inflacionaria. Romper el círculo vicioso exigirá subir los tipos de interés, lo que, en opinión de los más agoreros, provocará una recesión.

La parte verdadera de esta historia es que los salarios están aumentando en ciertos sectores y que quienes, hace décadas, predijeron la muerte de la inflación, siempre se expusieron a que en algún momento se demostrase que se equivocaban. Sin embargo, un análisis más detallado revela que los aumentos salariales en EE. UU. están siendo muy desiguales. Por ejemplo, el salario medio por hora en el sector del ocio y la hostelería aumentó casi un 13% en términos anualizados durante los primeros cinco meses de 2021. Pero, como ilustra nuestro Gráfico de la Semana, se trata de una excepción, incluso en comparación con otros sectores donde los salarios también son bajos, como el comercio minorista.

Es probable que factores como los generosos estímulos fiscales, la ampliación de las prestaciones por desempleo o los cambios en nuestra vida diaria provocados por la pandemia hayan influido en la situación actual.  Según distintas encuestas, a muchos trabajadores potenciales les sigue preocupando volver al trabajo, mientras que otros están buscando nuevas oportunidades laborales, pero no las encuentran donde viven.


En cualquier caso, ¿realmente sería tan problemático que los salarios aumentasen después de haber crecido tan poco durante años? La situación actual está permitiendo que la gente negocie salarios más altos, pero es previsible que las presiones salariales se debiliten a medida que más gente vuelva a trabajar, tanto si cambian de carrera como si no. En cuanto a la inflación, las fricciones que experimenta ahora mismo el mercado laboral probablemente se traducirán en aumentos de precios, al igual que las disrupciones que están sufriendo las cadenas de suministro mundiales y los altos precios de las materias primas. 

Sin embargo, esto no resulta sorprendente, considerando que los estímulos fiscales puestos en marcha no tienen parangón en tiempos de paz y que, además, han venido acompañados de unas políticas monetarias muy expansivas. Estos dos elementos tampoco se prolongarán en el tiempo, lo que nos lleva a pensar que en esta década no volveremos a vivir una situación como la de los 1970.

Christian Scherrmann es economista para Estados Unidos en DWS

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