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el fondo público abona otros 20 millones en 2020 y prevé responder por otros 326

CaixaBank ya ha recibido 113 millones del FROB como compensación por los fallidos de Banco de Valencia

Foto: EVA MÁÑEZ
3/07/2021 - 

VALÈNCIA. El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) ya ha abonado a CaixaBank 113 millones de euros como compensación por las "pérdidas" derivadas de los activos tóxicos que asumió cuando en 2013 compró el Banco de Valencia por un euro.

Las últimas cuentas de este fondo público, creado para financiar los procesos de reestructuración de las entidades más afectadas por la crisis financiera de 2008, reflejan que el banco catalán, que acaba de absorber Bankia, ingresó en 2020 otros 20 millones de euros en concepto de tercer pago del esquema de protección de activos (EPA) que se le concedió como compensación por el riesgo asumido con la compra del banco valenciano.

Además, según refleja el fondo público en esas cuentas, la previsión era que CaixaBank recibiera al menos otros 17 millones de euros el pasado 30 de junio por las pérdidas imputables a 2020 porque al cierre de ese ejercicio las pérdidas imputadas a los activos heredados del banco valenciano superaban el umbral de primera pérdida.

El FROB calcula que, en base a las estimaciones realizadas con la información disponible hasta el pasado 31 de diciembre, aún tendrá que responder por otros 326 millones de euros para cumplir con los compromisos asumidos con la venta del Banco de Valencia.

Anteriormente, en los ejercicios 2018 y 2019 se realizaron los primeros pagos derivados del EPA por importe de 37 y 56 millones de euros respectivamente, importes a los que se suman los mencionados 20 millones de euros desembolsados el 30 de junio y que sitúa en 113 millones la cantidad recibida por CaixaBank como compensación por quedarse el Banco de Valencia.

Las garantías concedidas a CaixaBank dentro del proceso de reestructuración y venta de Banco de Valencia garantizan al banco el 72,5% de las pérdidas derivadas de una carrera cerrada de activos –créditos a pymes y autónomos– heredados del banco valenciano y valorados inicialmente en 6.000 millones de euros. La vigencia de este esquema de protección de activos es de 10 años a contar desde el 30 de septiembre de 2012.

Además de otorgarle esas garantías, previamente el FROB inyectó 4.500 millones en Banco de Valencia para recapitalizarlo antes de vendérselo a CaixaBank.

Además de todo ello, el FROB ya abonó en 2014 otros 165 millones de euros a CaixaBank por el compromiso adquirido con el banco para compensar los posibles deterioros entre en valor estimado de los activos inmobiliarios a transmitir a la Sareb y los que efectivamente fueron traspasados al también conocido como banco malo.

Foto: KIKE TABERNER

Multiplica sus pérdidas por trece

Las pérdidas del FROB se dispararon a 3.639 millones de euros en 2020, casi trece veces más que los 'números rojos' de 282 millones que presentó un año antes, debido al deterioro registrado como consecuencia de la fusión entre CaixaBank y Bankia en el Grupo BFA, que supuso para el fondo que preside Paula Conthe un impacto negativo en la cuenta de resultados de 3.556 millones de euros.

El FROB ha estimado el valor contable de su participación en BFA, su principal activo y propietaria actualmente del 16,12% de las acciones de CaixaBank tras la fución con Bankia, tomando como referencia el porcentaje correspondiente del patrimonio neto consolidado del Grupo BFA, reflejado en las cuentas anuales consolidadas a 31 de diciembre de 2020.

Como consecuencia de los efectos contables de la fusión, el patrimonio neto consolidado del Grupo BFA atribuido a la sociedad dominante –excluida la participación de los minoritarios– se ha reducido hasta 5.974 millones de euros, lo que ha supuesto un impacto negativo para la cuenta de resultados del FROB de 3.556 millones de euros.

Sin embargo, el organismo asegura que este deterioro "no es reflejo de la positiva evolución" del valor de mercado de la participación de BFA en Bankia y, posteriormente, en CaixaBank, que se ha revalorizado en 1.421 millones (más de un 73%) entre el anuncio de la operación y la formulación de las cuentas.

En cuanto a su participación en Sareb, el FROB registró en 2019 su total saneamiento, por lo que no se ha producido impacto alguno en las cuentas de 2020 por este concepto.

Las cuentas también recogen un impacto neto negativo de 12 millones de euros como consecuencia de la actualización de la estimación del coste de las garantías otorgadas por el FROB en los procesos de venta de entidades.

El FROB presentaba, al cierre de 2020, un patrimonio neto negativo de 1.390 millones de euros, con el que puede operar sin que existan inconvenientes legales. Este resultado contable del FROB no tiene impacto alguno en el déficit o la deuda pública.

La posición de tesorería del FROB ascendía al cierre de 2020 a 754 millones de euros invertidos en activos de Deuda Pública del Estado y en cuenta corriente del Banco de España.

En el apartado de hechos posteriores, las cuentas del FROB detallan que el pasado 23 de marzo la agencia europea Eurostat hizo pública la comunicación relativa a su exigencia de que Sareb se incorporara al perímetro de las cuentas públicas. Esta decisión de la agencia europea tiene un impacto significativo tanto en el volumen de deuda pública como en el déficit público de España, pero no tiene efecto sobre la actividad de la compañía.

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