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la demora de la conselleria de cultura retrasa el plan especial

Desconcierto urbanístico en Patraix: acaba la suspensión de licencias con el nuevo Plan a medias

23/02/2021 - 

VALÈNCIA. Sonó la campana sin que las administraciones hayan llegado a tiempo. El pasado 16 de febrero finalizó el plazo de suspensión de licencias en el centro histórico del barrio de Patraix cuando el Ayuntamiento de València todavía no ha aprobado el nuevo planeamiento urbanístico que la concejalía de Urbanismo anunció en 2015.

La situación ha generado no poco desconcierto entre vecinos y propietarios del barrio, que han estado durante dos años viendo avanzar la degradación de algunos edificios por la paralización de las licencias y que ahora se encuentran ante un impás: al expirar la suspensión de los permisos de obra, pueden solicitarlos, pero conforme a la ordenación vigente, ordenación que el Ayuntamiento por su parte está en vías de modificar.

El consistorio está tramitando el nuevo Plan Especial de Protección del Núcleo Histórico Tradicional de Patraix (PEP), que pretende sustituir el Plan de Reforma Interior aprobado en los 90 y que contemplaba el derribo de buena parte de las viviendas de la plaza para construir nuevas calles y rotondas. Al llegar el gobierno de Compromís y PSPV, en 2015, hizo un proceso de participación ciudadana y se comprometió a cambiar este destino mediante el PEP, que preserva las construcciones del centro histórico del barrio. Y para ello, como es normal en este tipo de planes, suspendió las licencias.

Fue en diciembre de 2018 cuando el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) publicara la suspensión del trámite y otorgamiento de licencias de "parcelación, edificación y demolición" a excepción de aquellas actuaciones de reforma o mantenimiento "que no supongan alteración estructural" del edificio o de "elementos catalogados o en trámite de catalogación". También se suspendían las declaraciones responsables. Todo ello en el ámbito del plan de protección, el centro histórico del barrio, tal como muestra el plano recogido en los expedientes municipales.

La suspensión de licencias tenía un plazo de dos años -el período máximo que marca la normativa urbanística valenciana-, de manera que el 11 de diciembre de 2020 concluía esta prohibición. No obstante, el estallido del coronavirus y la declaración del Estado de Alarma obligó a paralizar los términos administrativos, que en el caso de este tipo de procedimientos urbanísticos en la Comunitat Valenciana fue durante dos meses y tres días. De ahí que el fin de la suspensión de permisos se haya postergado hasta hace exactamente una semana, momento en el cual expiró lo publicado el DOGV.

Era un plazo en el que el consistorio esperaba tener aprobado el mencionado Plan de Protección, para evitar justamente lo que ha acabado pasando, que hubiera un período de tiempo con la posibilidad de pedir licencias pero con el nuevo planeamiento sin aprobar. En mayo de 2019, el área de Urbanismo que dirigía entonces el edil Vicent Sarriá, sacó a exposición pública el plan para que vecinos e interesados pudieran alegar. Pero desde que aquel proceso acabó, en verano de 2019, poco más se ha sabido.

Según la normativa urbanística, todas aquellas licencias presentadas antes de la suspensión que se hayan denegado y que deberían haberse otorgado en estos dos años "serán indemnizables por el coste del proyecto, devolviéndose asimismo los tributos y cargas que se hubieren devengado".

En Urbanismo, que ahora lidera la vicealcaldesa Sandra Gómez, aseguran que su previsión era tenerlo listo en plazo, pero señalan a la Conselleria de Cultura como responsable del retraso. En 2019 ya se pidió a la administración autonómica que informara al respecto del plan, como en el resto de actuaciones de este tipo. Pero tardó más de un año en hacerlo, señalan en el consistorio. No fue hasta noviembre de 2020 cuando la Conselleria emitió el preceptivo informe en el que recogía "una serie de deficiencias a corregir", lo que obliga a la oficina municipal de ordenación urbanística a subsanar los errores en cuestión.

Cuando se haya hecho este trabajo, se remitirá la documentación de nuevo a Conselleria para que de el visto bueno definitivo. Y ya entonces podrá el consistorio contestar todas las alegaciones vecinales y remitir el plan a la Comisión Territorial de Urbanismo para su aprobación final. "Lo haremos lo más rápido que podamos", aseguran fuentes del departamento de Gómez.

Sandra Gómez. Foto: KIKE TABERNER

En el barrio sólo hacen que esperar el nuevo Plan. "Esta es una situación que viene de muy lejos, de la época de Rita", explica un vecino de la zona, quien recuerda que al formar el nuevo gobierno Compromís y PSPV se hicieron "muchos anuncios a bombo y platillo". "Pero por ahora sigue sin haber nada", asegura en este sentido. "El actual gobierno no ha cumplido su promesa en los plazos legales y, por tanto, se ha tenido dos años suspendidas las licencias sin necesidad", explica a este diario. 

No parece mero capricho vecinal, pues el casco histórico de Patraix requiere de una actuación para recuperar numerosas fincas en estado avanzado de deterioro, combinadas con solares que permanecen baldíos. Situación que, con las licencias bloqueadas, no se ha podido ir corrigiendo. "El barrio está con solares a la espera de construir, casas antiguas a la espera de rehabilitar y múltiples viviendas por reformar", se quejan en la zona y muestran el desconcierto que existe sobre el panorama actual. Por ejemplo, si se puede ahora pedir licencia para una actuación que contravenga el futuro planeamiento.

Todo ello en un espacio que, recuerdan, fue declarado Bien de Relevancia Local (BRL), motivo por el cual se está haciendo un Plan Especial que pretende proteger el patrimonio histórico y fijar un nivel de protección 2 a muchas de las construcciones. La degradación en algunos casos ha resultado en desgracia hasta el punto de que, sin ir más lejos, la pasada semana se registró el derrumbe interior de una de las casas situadas en el ámbito que engloba el Plan. El desplome obligó a la intervención de los bomberos.


En 2019, el entonces edil de Urbanismo, Vicent Sarrià, subrayó la impotancia de "poner en valor los diferentes núcleos históricos de la ciudad" como el de Patraix. El PEP de este barrio, por tanto, busca mantener la estructura urbana y proteger las alineaciones históricas y la morfología tradicional del barrio, contempla la revisión de algunas calles y la restricción al tráfico en diferentes viales y una mayor peatonalización. Establece también itinerarios ciclistas y peatonales acompañados de vegetación.

Cabanyal, los plazos apurados

Lo que ha pasado en Patraix -que finalice la suspensión de licencias sin el nuevo planeamiento aprobado- acecha también al Cabanyal. El 7 de febrero finalizaba formalmente el bloqueo de los permisos en el barrio marítimo mientras el consistorio avanza en la tramitación del Plan Especial del Cabanyal-Canyamelar (PEC). Pero con motivo de la pandemia, esta fecha límite se ha postergado hasta principios del mes de abril, como publicó este diario. El nuevo Plan continúa sin ver la luz, aunque ya está en fase avanzada de contestación de las alegaciones vecinales.

La edil de Urbanismo, Sandra Gómez, aseveró hace tres semanas que ya se habían recibido las respuesta del equipo redactor del Plan a las alegaciones presentadas por los vecinos. Y en ese sentido, anunció la intención de su departamento de llevar a aprobación provisional el PEC a la Comisión de Urbanismo municipal, que tuvo lugar este lunes, y posteriormente al Pleno, fechado el próximo jueves. Pero finalmente tampoco ha sido así.

En la concejalía aseguran que esta aprobación parcial se ha retrasado hasta marzo. Más tarde, deberá pasar por la Comisión Territorial de Urbanismo, donde se debe dar el visto bueno antes de su entrada en vigor formal. Y todo ello debería ocurrir antes de que finalice el plazo de suspensión de permisos si no se quiere caer en la misma situación que vive Patraix.

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