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análisis

La necesidad de mantener una cartera de inversión extremadamente diversificada

Los expertos de Bank Degroof Petercam advierten que es probable que el coste económico del virus chino sea mayor que el SARS en 2003

2/03/2020 - 

MADRID. Si bien el número de nuevos contagios está disminuyendo en China y las medidas de contención se están relajando en el país asiáticos, es evidente que el número de casos está aumentando fuera de las fronteras chinas. Se han notificado nuevos contagios en España, Japón, Corea del Sur, Irán, Italia y otros lugares de Europa, en algunos casos de personas sin conexión con China. 

Es probable que el coste económico del coronavirus sea mayor que el del brote de SARS en 2003. En comparación con ese año, el peso de China en la economía mundial se ha cuadruplicado hasta el 16% y las estimaciones preliminares indican que el PIB del país podría caer entre el -0,5% y el 2,5% en el primer trimestre en comparación con el cuarto trimestre de 2019.

En Europa, el número de casos sigue siendo limitado, pero si el virus se propaga las medidas de contención podrían afectar directamente a la economía. Esto podría retrasar la incipiente recuperación de la industria y posiblemente incluso afectar al consumo.

Por su parte, fuera de la provincia china de Hubei - donde el coronavirus apareció por primera vez-, el número de nuevas infecciones en China ha disminuido considerablemente. Esto puede ser un indicio de que la propagación fuera del foco principal del virus está empezando a ser controlada. En algunas provincias se han relajado las restricciones a los viajes y otras medidas de contención. Se está reiniciando la actividad industrial gradualmente. La fiesta del Año Nuevo chino terminó el 10 de febrero, pero las fábricas han permanecido cerradas desde entonces para evitar la propagación del virus. 


Las autoridades chinas estiman que el 70% de las grandes fábricas han reabierto en la mayoría de las regiones pero todavía no en la región de Wuhan, por ejemplo. La situación de las pymes ha sido más difícil y se estima que sólo el 30% de ellas han vuelto a estar operativas. Las cifras de consumo de electricidad, transporte, actividad portuaria, etc. indican una recuperación de la actividad, pero siguen siendo muy inferiores a los niveles habituales.

En un intento por limitar el impacto en la economía, las autoridades chinas han recortado impuestos directos. Otras medidas incluyen el aplazamiento de la recaudación de las contribuciones a la seguridad social y algunas autoridades locales han decidido ampliar los plazos de amortización a las empresas chinas gravemente afectadas por el virus. Además, se espera un mayor estímulo fiscal y monetario.

Italia, en el ojo del huracán

En Italia se han notificado hasta la fecha más de 600 casos. Se trata de la mayor epidemia de coronavirus de Europa. La mayoría de los nuevos casos se concentran en el norte del país, en las regiones de Lombardía y Véneto. Esta también es una importante región económica del país, que representa alrededor de un tercio del PIB. Para combatir la propagación del virus, se han puesto en cuarentena varios pueblos, se han cancelado eventos (suspensión del carnaval de Venecia, aplazamiento de partidos de fútbol...) y se han cerrado algunas universidades, escuelas y negocios en las zonas afectadas.

Hasta ahora, el impacto de las medidas chinas, a través de las cadenas de suministro, parece haber tenido sólo repercusiones limitadas en la actividad europea. Los recientes indicadores de confianza empresarial (PMI e IFO) siguen siendo débiles aunque continúan con la recuperación de los últimos meses. La aparición de brotes en Italia o su propagación a otros países podría dar lugar a la ampliación de las medidas de contención y a interrupciones en las cadenas de suministro. Esto podría obstaculizar la tendencia positiva de la actividad europea y retrasar la recuperación.


Hace un par de semanas las bolsas de EE UU (S& P500) y Europa (Stoxx600) alcanzaron nuevos récords, impulsadas por la caída del número de nuevos contagios en China. Pero las noticias de un alto número de nuevos casos fuera de China durante el fin de semana invirtieron la tendencia positiva.

Las inversiones en activos refugios aumentaron: por primera vez en siete años, el oro superó los 1.600 dólares por onza, mientras que los rendimientos de los bonos del Estado cayeron bruscamente, tanto en Europa (donde el bund alemán se está aproximando nuevamente al nivel de -0,5%) como en Estados Unidos (donde el Treasury se acerca a niveles históricamente bajos de 1,35%).

Recuperación de la industria

Nuestro escenario económico mundial sigue apuntando a una recuperación de la industria -aunque retrasada por la epidemia- en un contexto en el que el consumo sigue siendo un sólido motor de crecimiento. Dicho esto, hemos adaptado nuestra estrategia de inversión. La ponderación de la renta variable se ha mantenido en las carteras. Tomamos algunas medidas: mantuvimos la ponderación del oro e incrementamos la sensibilidad a los tipos de interés de nuestras carteras. Para ello, extendimos los vencimientos de nuestras posiciones en bonos soberanos.

La renta variable sigue siendo la piedra angular de nuestras carteras, pero el riesgo de propagación del coronavirus confirma la necesidad de mantener una cartera extremadamente diversificada.

Departamento de Análisis de Bank Degroof Petercam

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