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entrevista al director general de cacsa

Enrique Vidal: "Hemos roto la mala imagen que los valencianos tenían de la Ciudad de las Artes y las Ciencias"

19/09/2021 - 

VALÈNCIA. La pandemia de la covid ha golpeado a prácticamente todos los sectores pero, sin duda, el turismo ha sido el más afectado por la paralización de la movilidad durante 2020 y la menor actividad en 2021 respecto a temporadas previas a la crisis sanitaria. Una situación que también ha afectado a empresas públicas y, que en el caso de la Comunitat Valenciana, supuso un duro golpe en las cuentas de la Ciudad de las Artes y las Ciencias (Cacsa).

El ente público duplicó sus pérdidas en 2020 por el desplome en la venta de entradas. La sociedad pública, que en los últimos años había logrado recortar sus números rojos bajo la dirección de Enrique Vidal, cerró el pasado año con 32,1 millones de euros frente a los 14 del año anterior. Ahora, el espacio público afronta el nuevo curso en plena recuperación de la actividad tras el verano y con la voluntad de convertirse en un referente en sostenibilidad y cambio climático.

- ¿Cómo ha sido gestionar Cacsa durante la pandemia de la covid-19?

- Ha sido duro. Desde un principio, nos pusimos a organizar el teletrabajo y, la semana después de iniciarse el Estado de Alarma, el 90% de la plantilla estaba teletrabajando con los equipos en sus casas. Pero es que, nos comparábamos con 2019 en visitantes, que fue un año maravilloso, a pesar de que los dos primeros meses de 2020 fueron incluso mejores que el mismo periodo del año anterior. Pero es que, en 2019, tuvimos 2,6 millones de personas, y en 2020, 250.000. Se fue todo por el aire.

"Durante la pandemia hicimos telepresentaciones y televisitas y luego empezamos a ir a los colegios"

Pero nos tuvimos que adaptar a la realidad y empezamos con todo lo virtual. Desde el punto de vista de exposiciones tuvimos bastantes visitas e hicimos actuaciones escolares. Hicimos telepresentaciones y televisitas y, cuando se dio la posibilidad, empezamos a ir a los colegios para realizar talleres. Gracias a eso, pudimos mantener el ritmo. También aprovechamos para realizar mantenimiento.

- ¿Se han realizado ajustes económicos?

- Tuvimos que realizar todos los ajustes económicos posibles. Contablemente, el Ebitda era positivo antes de la pandemia y estábamos bastante bien porque la amortización del edificio son ya más de 20 millones. Pero de pronto se nos cayó todo. Ya el verano pasado, por estas fechas, parecía que estábamos bien, pero hubo que reconducir de nuevo la situación. Ahora, el balance es positivo dentro de la desgracia que es.

"Tuvimos que realizar todos los ajustes económicos posibles"

Pero estos ajustes se han realizado sobre todo en inversiones previstas. La más visible es la pintura del edificio, pero lo tenemos todo previsto para el año 2022. El año 2021 lo planificamos todavía con prudencia, porque hacía falta el dinero para tener esto en marcha. También inversiones previstas en digitalización, que las paramos, o actuaciones permanentes que había que hacer en el Oceanogràfic. Ahora, en el año 2022, también vamos a ser prudentes, porque vamos a ver las ayudas europeas cómo se cristalizan. 

- ¿Qué proyectos se han presentado a los fondos europeos?

- Hemos presentado tres bases de actuación. Una es la digitalización, otra es la sostenibilidad y la tercera es la transformación que queremos hacer en el museo y en la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Para ello hemos presentado tres proyectos candidatos a recibir la financiación de los fondos Next Generation. 

"Queremos posicionar al Museu como referente mundial en sostenibilidad ambiental"

Por otro lado, está la gestión eficiente de recursos energéticos e hídricos, encaminados a la gestión óptima de los recursos energéticos presentes en los espacios, en sus dos vertientes, tanto de consumo como de producción. Además, queremos posicionar al Museu como referente mundial en sostenibilidad ambiental y la lucha contra el cambio climático, como marca nuestro plan estratégico hasta 2023. 

Con este proyecto, pretende orientar esta divulgación al desarrollo sostenible y la educación ambiental y, por un lado, ser referente, llevando a la actualidad el principal reto al que se enfrenta la humanidad y, por otro, contribuir a la concienciación y sensibilización ambiental de la sociedad. De esta manera, el cambio climático se convertiría en referencia que marque la identidad del Museu. 

- ¿Cómo se está abordando el convertirse en referencia mundial en sostenibilidad y cambio climático?

- Ya intuimos, y ahí Presidencia nos ayudó mucho, que era una buena idea ser un centro de referencia mundial de la sostenibilidad y del cambio climático. En este sentido, nuestras bases son divulgación científica y turismo de calidad y, en tercer lugar, conseguir que a los valencianos nos cueste lo menos posible. Sin embargo, tenemos que tener claro que esto es un espacio de ciencia. En el Hemisfèric nos han propuesto hacer películas comerciales, pero no queremos hacer competencia a los cines a pesar de que tenemos la proyección más grande de España y un 3D que ocupa toda la pantalla.

"En el Hemisfèric nos han propuesto hacer películas comerciales, pero no queremos hacer competencia a los cines"

Sobre iniciativas, por ejemplo, nosotros tenemos un consejo de la infancia. Cogemos a chicos y chicas de 11 y 12 años y les damos un presupuesto pequeño para que hagan iniciativas y han organizado una exposición de sostenibilidad. Se trata de conseguir poco a poco el ser un polo de atracción para que eventos relacionado con esta cuestión quieran acercarse.  

- ¿Cuáles han sido las medidas para reforzar la seguridad durante estos meses?

- Tenemos el sello de turismo seguro. Fuimos el primer museo de España que lo obtuvo y con ello se abrieron las puertas. Tomamos medidas, desde que la entrada fuera solo un lado a gel, mascarillas, formación del personal, atención,... Además, adoptamos la reducción de aforos, pusimos señalizaciones para garantizar la distancia social y evitar aglomeraciones, además de la desinfección de espacios y la vigilancia de la calidad del aire. Y es que, aunque entre poca gente, sigue siendo mucha, porque este año llevamos unas 700.000 personas. 

- ¿Ha perjudicado mucho la cuestión de aforos en los espacios?

- Al Hemisfèric sí y a actuaciones cerradas también, como los talleres de ciencia. En el museo no. Aunque este verano en el Oceanogràfic sí que han tenido que limitar la entrada. 

- ¿Cómo esperan cerrar las cuentas de 2021? 

- Mucho mejor que 2020, pero también con pérdidas. A término de agosto, el Ebitda estaba presupuestado en 8 millones de negativo, y ahora estamos un millón por debajo. El año puede ir bien no por el verano, sino por el otoño. Si las previsiones de que el otoño va a ser bueno, podría ser incluso mejor que el mismo periodo de 2019. Pero vamos trabajando con la idea de que 2022 va a ser un año normal, como lo fue 2017 o 2018.

"Esperamos cerrar las cuentas de 2021 mucho mejor que 2020, pero también con pérdidas"

Pero este verano, en junio, julio y agosto, el Museu de les Ciències ha sumado 197.663 entradas vendidas, un incremento del 84% con respecto a 2020 y una reducción de un 36% respecto a 2019. Mientras, el Hemisfèric, destaca también con 91.140 entradas, un 182% más que en el verano de 2020, y una bajada del 33% respecto a 2019. El Oceanogràfic, por su parte, ha registrado 411.273 visitantes, lo que supone un incremento de 179% con respecto a 2020 y un descenso del 33% respecto a los tres meses de verano de 2019. 

- ¿Cuánto ha costado a Cacsa la compensación a Avanqua por la pandemia?

-  Hay dos fases. Por un lado, está la ayuda a Avanqua y por otro lado, que estuvieron cerrados. Cuando estuvieron cerrados, porque no les dejaban abrir, nosotros tuvimos que mantener el Oceanogràfic. La suerte que teníamos es que los teníamos allí para realizar el mantenimiento y no tuvimos que contratar a terceros, que habría salido más caro. Y, con todo cerrado, el coste diario les hacía perder dinero a espuertas, porque los costes fijos no se los quito nadie, y eso ascendió a un millón de euros.

Este año se han acogido a la legislación europea por las pérdidas. En total, alrededor de 6,5 millones.  Pero, de la misma manera que el año pasado fuimos nosotros quienes tuvimos que resolver la situación, este año ha salido la Generalitat. 

- ¿Por qué se decidió que Avanqua no gestionara la programación del Príncipe Felipe y el Hemisfèric? ¿Ha mejorado la situación con esta decisión?

- Las relaciones con ellos son muy fluidas y no hubo grandes cambios, porque al final ellos no hacían nada que nosotros no aprobáramos. Había que solucionar el problema del Ágora, hubo que compensarles, y parte de la compensación era esa. 

- Con la covid, la ciencia ha pasado a un primer plano. ¿Esto ha repercutido al interés por el museo y en la ciencia?

- Sí, mucho, sobre todo en redes sociales, donde nos hemos vuelto líderes en museos en varias de ellas. Y, sobre todo, porque hablar de ciencia ahora no es tan sobrado. Igual, hace cuatro años tienes que organizar un viaje familiar y no vas un museo de ciencia. Pero, ahora, quieres ir a que tus hijos se enteren porque se valora que sepan cómo estamos saliendo de esta situación.

- De hecho, el propio museo ha sido una vacunódromo. ¿Cree que esto ha sido positivo para la atracción el espacio? 

- Nosotros, en enero, nos pusimos en contacto con Presidencia para preguntarles si les parecía bien ofrecer el espacio a Sanidad, porque que era nuestra obligación. En primer lugar, lo hicimos porque teníamos una obligación con la sociedad y, en segundo lugar, porque ayudaba a difundir nuestra imagen. Además, también les dábamos un sitio muy cómodo para trabajar. 

- ¿Se ha cumplido el Plan Estratégico que puso en marcha cuando llegó hace seis años? 

- En ese plan, las ideas principales era estabilizar al personal y proyectar la imagen del espacio. Respecto a la plantilla, venía de un ERE y de un cambio radical en la gestión del Oceanogràfic, que pasaba de ser una empresa que pagábamos a una empresa que nos paga. Todo eso fue un reto. En el caso de la imagen, nuestro índice de notoriedad era en 2015 era de 60 y ahora es de 88. Pasó de percibirse que era un espacio en el que no estaba claro cómo funcionaban las cosas a la transparencia total. 

- Lleva ya seis años al frente de Cacsa. ¿Cuál es su balance?

- Hay dos partes, hasta el coronavirus y después. Estábamos muy ilusionados pensando que ya lo habíamos estabilizado y lo habíamos convertido en un centro de referencia. Hace muy poco Visit Valencia nos pasó información y el 68% de los visitantes que viene a València pasan por aquí. Durante este tiempo de covid, hemos tenido un paréntesis. Ahora, queremos dar el salto con la idea de la sostenibilidad y el cambio climático. 

- ¿Cree que ha mejorado la imagen que tenían los valencianos sobre el complejo?

- Se ha dado un incremento de las visitas de valencianos, y además nos ha ido muy bien porque nos han visitado más de Alicante y Castellón. Y eso es una de las cosas por las que estamos contentos, conseguir que los valencianos, esta imagen que teníamos tan mala de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, incluido yo, haya cambiado. Y también nos ayudó mucho la exposición del Ninot. La gente venía no solo a la exposición, sino a pasear, a pasar el fin de semana. Hemos roto la mañana imagen que tenían los valencianos de la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

"Se ha dado un incremento de las visitas de valencianos, y además, nos han visitado más de Alicante y Castellón"

La procedencia de los visitantes durante este verano, el 80% es de fuera de la Comunitat Valenciana. De este porcentaje, un 28% corresponde a turistas extranjeros, principalmente franceses, y un 52% de otras comunidades autónomas, sobre todo de Madrid. El resto, un 20%, procede de la Comunitat Valenciana. 

- ¿Queda alguna cuestión pendiente con Santiago Calatrava?

- El último trabajo que tuvimos con él fue con el Ágora. En principio, él quería terminar con las lamas el edificio, pero no podíamos invertir más. Solo queríamos cerrar el espacio, colaboró y la desviación solo fue del 10%. El problema de Calatrava no somos nosotros, sino la sociedad. Nosotros hablamos bien del edificio. 

- ¿Hay inversiones extraordinarias previstas para 2022?

- Todavía no, primero vamos a ver si nos recuperamos de la covid. 

- ¿Tienen novedades para este año?

- En la nueva temporada, el Teatro de la Ciencia empezará a hacer representaciones. De hecho, acogerá a partir del 21 de octubre la obra científica ‘Ramona y Cajal. El secreto del Museu’. También empezamos en el Hemisfèric con la película ‘Oceans: our blue planet’, ya en línea con la sostenibilidad y el cambio climático, grabada en las profundidades marinas, donde puedes ver cómo afectan las actuaciones del ser humano. También se inaugura la muestra ‘Leiko Ikemura. Aquí estamos’, que estará instalada en el lago sur del Hemisfèric e incluirá en total seis obras de la artista. 

Lo que pasa es que, ahora, los proyectos son muy largos y, como estamos con la nueva imagen de museo, estamos todavía formalizándola pero 2022 será un año de recuperación. 

- ¿La nueva imagen afectará a la estética?

- La primera planta la dedicaremos a exposiciones temporales y en la tercera planta haremos una exposición fija de sostenibilidad y cambio climático. Una pregunta que se hace todo el mundo es, ¿qué pasará con Caixa Fòrum?. Nosotros, con ellos, llevamos colaborando hace muchos años. Ellos tienen el Caixa Fòrum y el Cosmo Caixa, vinculado a la ciencia y a la tecnología. Aquí, vamos a tener una exposición en la segunda parte del año 2022, de Cosmo Caixa, por lo que seguirán colaborando con nosotros. Y es que también nos llevamos muy bien con la Fundación del Palau, con Berklee y con Avanqua, porque somos sus caseros. 

- ¿Cuál cree que va a ser el impacto del Caixa Fórum en Cacsa?

- En un principio, ellos pensaban que iban a subir esto a las nubes. Pero cuando se dieron cuenta del peso que teníamos nosotros en las visitas, vieron que habría una colaboración. Lo del CaixaFòrum fue una gran idea porque le dimos una solución al Ágora y, a su vez, Caixabank encontró una vía para instalarse. 

- ¿Han cambiado en estos seis años la política de eventos?

- Estamos en una fase intermedia, porque cuando se inaugure el Arena, aquello tendrá un espacio fantástico. Hasta ese momento tenemos que hacer de todo. Pero estamos haciendo un estudio de sonoridad. Hace poco tuvimos un concierto de Rafael y no pasó nada, porque se cuidó el horario y se cuidó el sonido. 

- En noviembre se celebra el festival de Les Arts y todavía no está claro el protocolo para festivales de este tipo. Qué nos puede decir sobre las gestiones que se están realizando.

- Nosotros no decimos que se haga el Festival de Les Arts, lo dicen ellos. Nosotros diremos que se hace el Festival de Les Arts el día que Sanidad nos diga que se puede hacer. Con esta cuestión de la covid, no tenemos la posibilidad de saber si habrá o no habrá, pero es que nosotros dependemos de Sanidad. Si Sanidad dice que sí, por supuesto que se hará, y se establecerán las normas.

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