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El número de terrazas crece un 256% en los últimos 9 años

València aumenta la recaudación por terrazas a 1,8 millones pero sigue teniendo un 21% de impagos

Foto: KIKE TABERNER
14/03/2019 - 

VALÈNCIA. En los últimos 10 años el número de terrazas en València ha crecido exponencialmente, un incremento que se focalizó en los primeros cursos de la década. En 2010 el Ayuntamiento había concedido 1.416 permisos, en enero de 2013 se rozaban los 2.900, y en el presente 2019, según datos facilitados por la Concejalía de Hacienda, estaba previsto expender 3.630 recibos por tasas por ocupación de la vía pública a locales de restauración.

València es una ciudad tomada por las terrazas. La impresión de los vecinos, manifestada en diferentes comunicados y protestas, tiene datos. El espacio público destinado al solaz se ha multiplicado por 2,56 en nueve años, algo que ha tenido su repercusión en la administración municipal desde el primer día.

Al igual que el último gobierno municipal del PP, el Govern de la Nau ha intentado desde el principio de la legislatura poner en orden en una expansión que no se debe sólo a la influencia del turismo, como se podría pensar a primera vista. La ascendencia del crecimiento turístico es considerable, pero detrás de esta inflacción también influye, y mucho, la legislación española.

Fue en 2011 cuando entró en vigor la ley antitabaco, que prohibió fumar en el interior de los locales de ocio. Ese año en València se contabilizaban 1.794 terrazas y la previsión de ingresos por la tasa en el presupuesto municipal era de un millón de euros. En la actualidad, para 2019 se habían previsto recaudar 2,5 millones. Las cuentas, cuadran; si ha multiplicado el número de terrazas por 2,5, lo normal es que los ingresos previstos crezcan lo mismo. Y eso, en principio, es lo que ha pasado o lo que debería haber pasado.

Foto: KIKE TABERNER

En principio porque cuando se analiza al detalle las cifras oficiales facilitadas por el consistorio se descubren algunas sorpresas. Una de ellas, por ejemplo, es que el Govern de la Nau ha reducido su previsión presupuestaria de ingresos por este concepto a lo largo de la legislatura. En 2017 se esperaban recaudar 2,6 millones de euros. El año pasado y éste la cifra baja 100.000 euros. Todo ello en un contexto en el que no disminuyen el número de terrazas contabilazadas; al contrario, aumentan.

No es un error de cálculo; es simplemente que el consistorio se ha vuelto más pragmático. ¿Por qué? Porque la recaudación real nunca ha sido esa debido a los impagos, que son minoritarios pero significativos. En 2017 por ejemplo se recaudaron 1,6 millones de euros, cuando se tendrían que haber ingresado 2,4 millones. Y el año pasado el Ayuntamiento de València cobró 1,88 millones, cuando tendría que haber ingresado un 21% más.

La reordenación de la tasa de terrazas aprobada en el pleno de diciembre de 2016 provocó en su momento críticas por parte de los hosteleros del centro, que incluso vaticinaron cierres. Un 11% de los locales de la ciudad vieron subir sus impuestos, en algunos casos hasta el 70%, pero para el 89% de los comercios de València siguieron igual o incluso bajaron. En el hemiciclo municipal, el concejal de Hacienda, Ramón Vilar, explicó la filosofía de la nueva ordenanza acudiendo a ejemplos concretos: “No es lo mismo tomarse un café aquí detrás de la Plaza del Ayuntamiento, en la calle Ribera, que en la terraza de un bar de barrio”.

Dos años después de poner en marcha la nueva tasa, los augurios no se han cumplido. València sigue siendo una ciudad de terrazas y los conflictos se dan principalmente por la ocupación del espacio público. Mientras, el Ayuntamiento sigue ajustando el cobro por una tasa cuyo porcentaje de impagados va disminuyendo. Unos impagos que, recuerda Vilar, el consistorio tiene cuatro años para reclamar. Ya lo dijo Benjamin Franklin: “En este mundo lo único que se puede dar por seguro son la muerte y pagar impuestos”.

Foto: KIKE TABERNER

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