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ceo de Business World Alicante

Javier Reina: "Un empresario se forja a base de golpes"

El CEO de Business World Alicante exporta su modelo de negocio: ya gestiona dos edificios en Madrid y Barcelona, y se propone hacerlo con otros dos en Elche y Alicante

12/07/2018 - 

ALICANTE.- Javier Reina Segura (39 años) es uno de los empresarios de moda en Alicante. Al frente del Business World Alicante, el renacido centro de negocios del puerto, se ha convertido en uno de los protagonistas de la nueva CEV en Alicante, como presidente de la asociación Terciario Avanzado, y es uno de los vocales alicantinos en la CEOE. Representa a la nueva generación de empresarios que están llamados a relanzar el tejido productivo de la provincia, pero para llegar hasta aquí ha tenido que superar, en la terminología del boxeo que practica como válvula de escape, más de un crochet. E incluso levantarse cuando entre el público ya se daba por seguro el KO.

—Usted fue en su momento emprendedor, abandonando una multinacional para montar su propia empresa, Ociex, que le ha traído hasta aquí.
—Sí, eso fue hace diez años. Con aquella empresa entré en contacto con Terciario Avanzado. Al inicio de la crisis, un grupo de trabajadores de esa multinacional vimos que la empresa estaba empezando a pasar problemas, y decidimos montar nuestro proyecto. Lo que hoy es emprender. Pensábamos que Alicante tenía muchas cosas buenas pero que adolecían de mala gestión. Nuestro proyecto era una consultoría; el negocio era en realidad un intangible difícil de valorar, como el talento, un modelo de negocio, una idea… Quien tiene el capital no valora tanto el intangible como el tangible. Por eso fue un fracaso.

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—No es habitual escuchar a un empresario admitir que ha fracasado.
—Pues puede decirlo. Fue un fracaso porque era un intangible. Sin embargo, al entrar a gestionar el edificio del Business World Alicante, a conectar personas, lo intangible se convirtió en tangible. Pero para llegar aquí tuve que darme muchas leches. Ese trayecto es el que cuenta un poco la historia del edificio, donde cada planta está dedicada a una fase del proyecto: la primera planta es la verde, donde empieza el emprendedor, que es un lienzo en blanco que va ascendiendo hasta la quinta planta (donde realizamos la entrevista), la Sky.
En esa planta verde, hay una frase que lo resume todo: «Ningún mar en calma hizo buen marinero». La anterior gestión del centro nos puso todas las zancadillas posibles, y eso nos hizo mejorar. Desde que se publicó la concesión, en octubre de 2015, me sometieron a una campaña de desprestigio, y no entramos hasta mayo de 2016. Lo peor para un empresario es la incertidumbre. Es peor que un «no».

—Sin embargo, ahora su edificio es un caso de éxito, y el centro que intentó poner en marcha la anterior gestión ha tenido que cerrar…
—Ahora nos falta sitio. Es un modelo de negocio consolidado a pleno rendimiento. Pero ha llegado después de mucho sufrimiento, que es algo muy ligado al boxeo. Hay veces que crees que no puedes más, y te levantas. De ahí me viene la afición por el boxeo; lo necesito para descargar cuando la cabeza me pesa mucho. Y se trata de centrarte en las debilidades del rival y en tus propias fortalezas. El libro El Arte de la Guerra me ayudó mucho también en esa etapa. [Reina tiene un ejemplar sobre la mesa; se levanta y nos muestra que tiene varios más en una estantería, «para regalarlo a quien me lo pide», ríe]. La estrategia en ese momento fue estar callado, responder con trabajo y no cometer errores.

—¿Es importante el apoyo de la familia en un momento como ese?

—Sin duda, para estar centrado es fundamental tener apoyo en la parte personal. Pero la familia también define tu forma de trabajar. Mi padre, por ejemplo, me enseñó muchísimo: llevó durante quince años la gerencia de Il Paradiso (en Playa de San Juan), y supo crear con su equipo un modelo de negocio, algo más que un sitio donde poner copas. Hacía fiestas, trajo grupos como Mecano, puso autobuses para llevar a la gente a la discoteca, organizaba fiestas temáticas, se iba a Estados Unidos para traer la música que estaba de moda allí… Esos vinilos son suyos [señala a nuestra espalda]. Sin saberlo, aplicó marketing a un local de copas, y marcó a la generación que ahora tiene cincuenta años. Un profesor de Fundesem siempre decía que «el marketing es aplicar el sentido común y palabras en inglés». Pues eso.

—Hablemos del presente. Con el centro consolidado, ¿ha llegado el momento de poner en marcha otros proyectos?

—El BWA es el proyecto estrella, pero no el único. En estos dos años nos hemos especializado en la gestión de edificios, de espacios de trabajo. Ahora hay una tendencia que cuando nosotros nos presentamos a la gestión del centro no era tan evidente: Regus, WeWork y varias socimis y fondos de inversión han entrado de lleno a la gestión de esos espacios. Se está cambiando el alquiler de oficinas por el de espacios, porque la crisis ha hecho que cambie el concepto de estructura. Hemos aprendido que cuando llegan las vacas flacas, es mejor no tener mucha mochila, e igual que se subcontrata el personal, también se hace lo mismo con el espacio: entro con un proyecto asignado, puedo crecer o menguar según la necesidad, y si tengo que cerrar, cierro.

—¿Con Reina’s Capital, su nueva sociedad, busca diversificar el negocio?

—Con esta empresa, por un lado, estamos invirtiendo pequeñas cantidades en otros negocios. Y por otro, nos hemos especializado en la gestión de espacios de trabajo. Además de este, llevamos dos edificios más en Madrid y otros dos en Barcelona, en un grupo de trabajo con otro operador del sector. Y ahora mismo estamos estudiando ofertas de propietarios de edificios para gestionarlos como el BWA. Concretamente, uno en Elche y otro en Alicante. La propiedad quiere que los convirtamos en work spaces. 

Esto entronca un poco con la idea de dotar de valor espacios alicantinos donde la inversión ya está hecha, como el Distrito Digital (la CEV pidió a Puig en su reciente reunión que extiendera el modelo a otras infraestructuras). Proporcionar una fórmula de negocio para ofrecer valor a la ciudad y a las empresas. Este, por ejemplo, era un edificio sin alma. Con intangibles como el conocimiento y la creatividad lo hemos dotado de valor.

—¿Y las inversiones?

—Reina’s Capital queda como una pequeña empresa de inversión, con la que estamos apoyando a emprendedores con buenas ideas pero sin capital. Les ofrecemos los recursos del edificio y esa inyección de fondos. Ahora mismo, estamos invirtiendo en una agencia de viajes, un despacho de abogados y una consultora de gestión de espacios. Y vamos a entrar en otra basada en un modelo de inversión con blockchain.

—En paralelo, se ha volcado usted de lleno en la representación empresarial. Presidente de Terciario Avanzado y uno de los miembros más activos del nuevo consejo provincial de CEV.

—Bueno, tengo un papel activo, pero no principal; eso corresponde a Rosana Perán. Y si soy activo es por mi forma de ser y por el sector al que pertenezco. El terciario avanzado es el único sector que influye en el resto, porque todas las empresas contratan servicios de marketing, comunicación, recursos humanos, abogados… Nuestra forma de actuar es activa porque pensamos en global, y estamos a disposición de la presidenta para aplicar ideas.

«Reina’s Capital invierte en talento, y el talento requiere tiempo; no somos de los que buscamos pelotazos»

—Entrar en la CEV, en plena agonía de Coepa, ¿fue su primera gran decisión como presidente de Terciario?

—Bueno, yo apliqué lo que una junta con el presidente anterior (José Javier García Zamora) había decidido, pero lo hice convencido. Yo hacía tiempo que consideraba que la CEV era el mejor órgano para representar y poder trabajar por nuestro sector y la provincia. Quiero hacer una reflexión: muchas veces olvidamos para qué estamos donde estamos. Yo soy presidente de Terciario Avanzado para ayudar a sus socios.

—Además de estar en el consejo provincial, se ha convertido usted en vocal de CEOE.

—Fue una sorpresa, no lo esperaba en absoluto, y agradecí mucho la oportunidad que me ha dado Salvador Navarro. Yo creo que es un cargo que viene dado porque Terciario Avanzado viene trabajando por la cohesión. Tenemos muy claro el proyecto, y estemos donde estemos, no está Javier, sino lo que represento. Eso hay que tenerlo muy claro.

—¿La foto con Ximo Puig de finales de junio, manteniendo una reunión con todo un presidente de la Generalitat, ha terminado de ‘coronar’ a la CEV como la nueva patronal de Alicante?

—Bueno, la foto es muy importante, pero la CEV ya estaba ‘coronada’. Es muy positivo sentarse con el presidente de la Generalitat y fijar un calendario de encuentros sobre Alicante, pero lo fundamental era estar en la CEOE y representar a los empresarios, trabajar por ellos. Y los políticos que estén donde tienen que estar, que es incentivando la actividad económica y marcando el terreno de juego. Yo creo, insisto, que la CEV tenía toda la representatividad de la provincia antes de esa foto.

—¿Tiene la sensación de que las organizaciones empresariales de la provincia han perdido los últimos años intentando salvar Coepa? ¿Hay que recuperar ahora el tiempo perdido?

—Hay un cambio generacional, social, disruptivo, en toda la sociedad. Si las patronales no cambian para aportar valor a esa nueva generación, están abocadas a desaparecer. Hay que tener en cuenta que su mercado son los clientes, socios y futuros empresarios. Y el mercado es muy exigente, como lo somos todos con nuestros proveedores. El cliente tiene mucha información y mucha oferta donde elegir, por tanto o damos valor o no contarán con nosotros. 

Las patronales hemos estado mucho tiempo en shock después del golpe, y es normal, porque quizá nadie esperaba que una situación puntual las arrollase. Pero siempre, después de un golpe, estás más espabilado. Si no te deja KO, levantas la guardia para que no te den otro. ¿Ya estamos en guardia?, pues ahora a trabajar, a buscar el valor añadido, y a hacerlo unidos para ser más fuertes. Necesitamos un mensaje claro que llegue a la sociedad, objetivos claros marcados y saber dónde estamos.

«Hemos firmado un acuerdo con Ineca para medir el impacto del sector terciario en el resto de sectores; Alicante es una provincia más terciaria de lo que se cree»

—Hablando de objetivos, ¿qué es lo que tiene que defender la CEV para la provincia de Alicante?

—Bueno, aparte de las grandes cuestiones que quedan pendientes y que se abordaron en la reunión con Puig, creo, y esto es una opinión de Javier Reina, no de la CEV, que una de las claves pasa por cohesionar a toda la provincia. Sigue habiendo un liderazgo excesivo del polo Alicante-Elche sobre el resto, y creo que la provincia es mucho más. Considero también que debemos apostar por la especialización, para que cada uno sea el mejor en lo suyo. Y en este sentido, Alicante debe ser una ciudad especializada en servicios avanzados para dotar de valor al resto de sectores.

—Y en el caso de Terciario Avanzado, ¿qué proyectos tienen entre manos?

—Ahora mismo tenemos un proyecto para medir la importancia de nuestro sector para el resto; gracias a la colaboración con el Instituto de Estudios Económicos de Alicante (Ineca) y su nuevo presidente, Rafael Ballester. Hemos pedido un estudio sobre el impacto de los servicios avanzados en el resto de sectores de Alicante: cómo afecta a la rentabilidad la inversión en conocimiento.

Por otro lado, y después de esa etapa de dos años en shock por la crisis de las patronales, ahora es el momento de resurgir. Cumplimos veinte años, y queremos reactivar los Premios Alfil, probablemente para otoño. Vamos a trabajar por un lado para dotar de valor a los socios internamente, para que cada socio obtenga retorno de lo que invierte en la asociación. Y por otro, para ser lo más representativos socialmente. Somos un sector estratégico, debemos tener información y conocimiento de lo que sucede.

—¿Es suficientemente terciaria la provincia de Alicante?

—Sí, mucho más de lo que pensamos. Hay muchísimas empresas que dan servicio al resto de sectores. Tenemos fábricas de talento como las universidades y las escuelas de negocios, y empresas de gran relevancia a nivel nacional e internacional: Grupo Verne, Sistel… la propia Solvia es una inmobiliaria que presta servicios avanzados. Pero a veces parece que en Alicante hay miedo al fracaso: la única forma de no fracasar es no hacer nada, nadie lo hace todo bien a la primera. Es imposible mantenerte doce asaltos en un ring si no vas preparado para sufrir. Emprender tiene riesgos, claro. Pero el carácter del empresario se forja a base de golpes.  

* Este artículo se publicó originalmente en el número 16 de la edición de Alicante de la revista Plaza

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