Todos los bolsillos

Comer, beber, amar

Kiko Vidal

Ese qué-sé-yo que hace sumergirse en sus aguas a pulmón, sin ataduras. Una cierta libertad con sabor a julio en la terraza y a una brisa que se arremolina allí delante, en el Túria. Kiko Vidal, sin papeles, cantando los platos de la carta (o lo que sea) durante media hora. Con el embrujo de lo que no atiende a razones de manual. Hay que estar un poco zumbados, y lo de Comer Beber es apología de esa melena despreocupada que se mueve al compás del ánimo. Cada vez, una retahíla de cambios (cuántas veces, cuántos sabores distintos), pero en cada instante la certeza de que Kiko, un outsider, vino aquí a gozar. 


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