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opinión

Las grandes biofarmacéuticas serán más resistentes tras la pandemia

La analista de renta variable tiene claro que la máxima prioridad de la industria es mantener un suministro ininterrumpido de medicamentos

19/05/2020 - 

VALÈNCIA. Las grandes compañías biofarmacéuticas serán más resistentes que muchos otros sectores tanto, durante y después de la pandemia. Mirando al futuro, las más fuertes lo serán mucho más. Las enfermedades infecciosas se convertirán en un objetivo mucho más importante. En general, las tendencias a largo plazo que darán forma al futuro de la industria biofarmacéutica no cambian con la covid-19, sino que se aceleran. Habrá un aumento en el uso de big data en todos los aspectos relativos al descubrimiento y el desarrollo de medicamentos, así como en el seguimiento de los pacientes en el mundo. 

La medicina de precisión (finalmente) llegará a la mayoría de edad. La terapia celular y genética será el próximo horizonte de innovación médica, tan profundo como el cambio que se produjo hace 40 años con el paso de las sustancias químicas a las proteínas.  La importancia de China crecerá en la industria biofarmacéutica mundial, tanto por ser el segundo mercado más grande del mundo como fuente de innovación global.  

A las empresas biotecnológicas y farmacéuticas les ha ido bien hasta ahora y están demostrando ser más resistentes que otros sectores. Unos buenos indicadores de esta situación son los sólidos resultados que hemos visto en la temporada de beneficios del primer trimestre donde casi todas las compañías farmacéuticas han superado las expectativas y reiterado sus previsiones para todo el año. Una situación que difiere de la de muchas otras industrias.  

La gente seguirá necesitando medicamentos y hay muchas enfermedades que conllevan un destino aún peor que la infección por la covid-19. La máxima prioridad de la industria es mantener un suministro ininterrumpido de medicamentos. Esto es de vital importancia para evitar un gran aumento de la mortalidad por todas las causas asociadas o no a esta pandemia, ya que la gente no puede acceder a los medicamentos que necesitan para enfermedades no relacionadas con el coronavirus.


A nivel de empresa, estamos estudiando la seguridad de los flujos de efectivo y los dividendos para las empresas más grandes y para las empresas más pequeñas y de mediana capitalización estamos la evolución de su efectivo y las dimensiones de su catálogo de productos que les puedan permitir capear la tormenta. Somos cautelosos con las empresas centradas en un solo medicamento, en particular con los mecanismos inmunosupresores que aumentan el riesgo de la covid-19.

Hay que tener en cuenta tres factores fundamentales en relación con el impacto del coronavirus en el sector y son la cadena de suministro/fabricación, la demanda del mercado final y los ensayos clínicos. ¿Es segura la cadena de suministro y pueden las empresas seguir fabricando para satisfacer todos los pedidos que se necesiten? Existen nuevos riesgos en el abastecimiento de materias primas e ingredientes farmacéuticos activos (API) de un solo país, por lo que las empresas se están replanteando cómo diversificar sus cadenas de suministro de medicamentos a nivel mundial. 

La reconstrucción de la reputación del sector

En cuanto a la demanda: las visitas en persona a los médicos -especialmente en Europa y los Estados Unidos- han disminuido drásticamente, con estimaciones caídas de alrededor del 70%. Esto significa que los nuevos diagnósticos han disminuido y que los cambios entre medicamentos también. El panorama para la industria es bueno, además de ser una tendencia que puede perdurar.

Una de las implicaciones más importantes de la covid-19 en la industria biofarmacéutica es que puede ser determinante en la reconstrucción de la reputación del sector. La sociedad está viendo como la biofarmacia puede ser parte de la solución del problema y no una parte del propio problema. Además se está motivando grandes colaboraciones entre diferentes empresas y es probable que asistamos a una época de adquisiciones y fusiones de pequeñas empresas con menor financiación por parte de las grandes farmacéuticas.

Laura Nelson Carney es analista de renta variable de Capital Group

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