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a cuatro manos entre la uji y el ayuntamiento de castellón

Minuto y resultado del Menador en su nueva vida como contenedor cultural

2/08/2018 - 

VALÈNCIA. Las múltiples facetas que puede asumir un edifico a lo largo de su historia pueden ser tan variopintas como una misma ciudad quiera. Desde que vio la luz hace 63 años, el espacio Menador ha sido, entre otras ocupaciones, la delegación de Hacienda de la provincia de Castellón. No obstante, hace un año y medio que sus paredes pasaron a tomar una nueva vida para reformularse como un contenedor cultural. Así, con más de 4.000 metros cuadrados por delante, la Universitat Jaume I y el Ayuntamiento de Castelló entrelazaron sus manos para trasformar sus salas vacías en un nuevo lugar de encuentro con el que dinamizar la actividad de la ciudadanía y el estudiantado.

Desde entonces, el Menador Espai Cultural ha albergado, por parte de la universidad, una sala expositiva, un museo pedagógico, aulas de enseñanza de idiomas y una biblioteca digital; y por lo que respecta al ayuntamiento, se trasladó la concejalía de Cultura junto al área de Normalización Lingüística. Así mismo, ambas instituciones han contado desde un principio con un espacio perfectamente delimitado en el que desarrollar su actividad. De este modo, a las competencias mencionadas, se le suma la reubicación de las dependencias administrativas de Juventud y Educación, además de un aula polivalente y de espacios destinados a Castelló per la Llengua, la Fundació Huguet, el Institut d'Estudis Catalans, la Societats Castellonenca de Cultura y la Societat Filharmònica de Castelló, situadas todas en la segunda y tercera planta. Igualmente, a la UJI le corresponden dos plantas que incrementan su programa con una sala de exposiciones.

Pero ¿por qué redifinir su acción con el mismo nombre? La elección, cuentan sus impulsores, no fue al uso. Antiguamente el 'menador' era el niño que ayudaba al artesano a fabricar hilos con las fibras del cámaño rastrillado y su trabajo se centraba en girar la rueda para favorecer la formación de las cabezas. Un nombre que permanece unido, además, a la plaza dels Corders, oficio que fue clave para el desarrollo de la ciudad y que en la actualida da lugar a una escultura de Ripollés, situada en este mismo lugar. El Ayuntamiento y la UJI han querido con su unión llevar la simbología del nombre más haya al afirmar que la puesta en marcha del centro supone "dar una vuelta de rueda", pero en este caso a la cultura. 

La gran ambición de las instituciones ha sido y es "enriquecer la variada oferta cultural que impregna Castellón". Desde que abrieron sus puertas han puesto en marcha más de 300 actividades, entre conferencias, congresos, seminarios, talleres, presentaciones y cursos. Una sexta parte de ellas con un marcado academicismo que la UJI no quiere descuidar. "Por norma tenemos encargada la función de dar una educación superior, aportar formación, incentivar la investigación y trasferir conocimiento. Por eso, las actividades que se hagan en el Menador siempre han de tener una marcada nota académica, porque en casa contrario no serán actividades UJI ni podrán tener una vinculación con nosotros", ha señalado la vicerrectora de Cultura i Relaciones Institucionales, Carmen Lázaro Guillamón a Cultur Plaza. Desde el ciclo de identidad Queerzine, hasta talleres de robótica, desfiles de moda a través de Art en blanc o la exhibición de pinturas de Antoni Miró i Miguel Hernández, el Menador comulga con la filosofía de que "el trabajo colaborativo ha de ser una máxima". 

Regreso a la casilla de salida con el cambio de rectorado

El paso del tiempo sacude continuamente nuestro planes. Un año y medio puede ser tiempo suficiente para alcanzar nuestro objetivos, sin embargo, suele ocurrir que se queden por el camino algunos retos a paliar. Si a todo esto sumamos un cambio de gobierno, o en el caso de la universidad de rectorado, la implantación de un nuevo equipo puede ralentizar o incluso devolver a la casilla de salida las aspiraciones y compromisos. En el caso de la UJI, desde el pasado 13 de junio sus aulas y servicios quedan regidos por un nuevo listado de profesionales encabezado por la ahora rectora Eva Alcón, primera mujer además en ponerse al frente de la entidad después de alcanzar el 83% de los votos. 

Carmen Lázaro, vicerrectora de Cultura en la UJI. Foto: JAVIER MARTÍ BARREDA

Tras este cambio, Carmen Lázaro ha sido quien ha sustituido al hasta ahora vicerrector de Cultura, Extensión Universitaria y Relaciones Institucionales, Wenceslao Rambla. Con varios frentes abiertos, la académica tiene claro que el Espai Menador es uno de los fuertes de la universidad al significar "la culminación" de su gestión cultural en la ciudad. "Es todo un logro poder hacer actividades de manera absolutamente conjunta con la institución madre de Castelló", manifiesta. Del mismo modo, Lázaro recalca que un mes y medio no es tiempo suficiente para definir una estrategia de funcionamiento. Así, preguntada por los presupuestos hasta ahora destinados al Menador, dice no conocer su cantidad. No obstante, la vicerrectora ya tiene claro algunos aspectos que le gustaría modificar junto a la concejala de Cultura, Verónica Ruiz, a partir de septiembre. Ante el nuevo curso, estos son pues algunos de los "deberes" que tanto Ayuntamiento como Universidad deben afrontar:

Falta de personal propio

Las cuentas pendientes reconocidas por la concejala y la vicerrectora apuntan principalmente a la creación de personal propio para el Menador. Y es que hasta entonces la gestión del espacio cultural ha corrido a cargo de los técnicos de ambas instituciones. De este modo, desde la UJI han estado involucrados trabajadores del Servei d'Activitats Socioculturals (SASC) y del Servei de Comunicació i Publicacions. Así mismo, la universidad ha necesitado la ayuda de la Llotja -espacio también cultural y gestionado por la misma entidad- para las semanas de máximo trabajo. "A partir de septiembre la vicerrectora y yo nos volveremos a juntar para establecer un nuevo convenio y entre los puntos a tratar es evidente que tendremos que buscar la fórmula que canalice la relación directa de ambas instituciones con una plantilla propia", asegura Verónica Ruiz. 

Foto: JAVIER MARTÍ BARREDA

Una sala expositiva plenamente cooperativa

Otra de las promesas de Carmen Lázaro es, según apunta a este mismo medio, incluir al Ayuntamiento en la gestión y programación de la sala expositiva, la cual quedaba hasta el momento bajo el dominio de la universidad. "Un matrimonio ha de convivir porque sino dejará de serlo. Por ello, independientemente de como estén distribuidos los espacios, está claro que los debemos de optimizar lo máximo posible, dado que la cultura es un concepto superior a cualquier institución. Ni la UJI ni el Ayuntamiento han de tener ningún problema en compartir, ceder y utilizar de manera conjunta cada uno de los rincones del Menador", asevera la vicerrectora, quien añade de nuevo que su única condición es que los contenidos tengan una vertiente académica.  

En año y medio, el Menador ha albergado a más de 10.000 personas que han visitado sus instalaciones. Sin embargo, Lázaro no tiene claro hasta qué punto este espacio ha sido utilizado por los mismos estudiantes. "Los alumnos están ultrapasados por actividades y es nuestra responsabilidad canalizar su oferta. Pero además, es evidente que entre los estudiantes falta motivación e implicación. El problema es que muchos no entienden que pasar por la universidad no implica hacer únicamente exámenes". Con ello, la también docente espera poder cambiar esta práctica entre los jóvenes.

 

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