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Los sindicatos piden despejar las dudas sobre el futuro de la planta

Almussafes reclama a Ford "no perder el tren de la electrificación" tras invertir en otras plantas

20/10/2021 - 

VALÈNCIA. El silencio sobre el futuro de la factoría en Ford en Almussafes sigue generando incertidumbre en la plantilla. La multinacional lleva semanas de anuncios de grandes inversiones en otras fábricas en EEUU o Reino Unido, pero sobre la de Valencia siguen sin llegar noticias. Una situación que está provocando mucha inquietud y un estado de alerta permanente. Y todo ello en medio de una crisis mundial por la escasez de semiconductores que ha provocado paros consecutivos en la fábrica y fuertes ajustes laborales que se van a prolongar hasta finales de año.

Los planes de la compañía pasan por la electrificación de sus vehículos con la vista puesta en 2030, año en el que Ford tiene previsto vender solo coches eléctricos en Europa. Y, para conseguir este objetivo, el sistema de producción en Almussafes debe adecuarse por completo para lo que hacen falta inversiones. Pero, de momento, no llegan. Desde hace dos semanas, sindicatos y dirección negocian el futuro de la planta, pero sin avances en los que se refiere a nuevos encargos y modelos. La última propuesta de la dirección en la reunión de este pasado lunes ha sido poner encima de la mesa una rebaja salarial para "poder atraer nuevos proyectos y fabricar nuevos modelos". 

Una medida que ha propiciado el enfado de los sindicatos que ven que solo se piden esfuerzos a la plantilla con el objetivo de "aumentar la productividad", según les trasladó la firma estadounidense, pero sin ninguna contraprestación. "La empresa expone unos planteamientos de máximos sin ofertar nada a cambio", señala UGT, sindicato mayoritario en la fábrica valenciana.

Y mientras tanto para otras factorías Ford anuncian importantes planes millonarios para acometer su transición hacia el vehículo eléctricos. Así, este lunes la multinacional anunciaba una inversión de hasta 230 millones de libras (273 millones de euros) en la fábrica de sistemas de transmisión de vehículos en Halewood (Reino Unido) para transformarla y construir componentes eléctricos para los futuros vehículos comerciales y de pasajeros totalmente eléctricos de Ford en Europa. También, hace unas semanas avanzaba otra inyección de 11.400 millones de dólares para la puesta en marcha de cuatro nuevas plantas en EEUU que fabricarán vehículos eléctricos. 

Paralelamente, Ford también reestructuraba su entramado con cierres de plantas en países históricos para su producción como Brasil, Australia o India. Por ello, desde UGT consideran que la coyuntura actual obliga a tomar decisiones ante la transformación de la industria automotriz y urgen a la dirección a "no perder el tren de la electrificación". "Ahora bien, se tendrá que producir de una manera justa y equilibrada para ambas partes, a la vez que se tendrán que ir despejando las incertidumbres", insisten desde el sindicato.

Acuerdo por la electrificación

Por ello, remarcan que una de las primeras cuestiones que tiene que despejar la empresa en la próxima reunión de la mesa negociadora, prevista para el próximo lunes, es "aclarar el futuro del turno de noche y el empleo que conlleva". "Así podremos ir avanzando en el proceso negociador con la esperanza de alcanzar un nuevo acuerdo por la electrificación", remarcan.

Y es que, por el momento, en ese camino de la electrificación, a Valencia solo se le asignó a mediados de este año la producción de una nueva generación de motores híbridos para el mercado europeo a partir de finales de 2022. En concreto, se trata del híbrido Duratec de 2,5 litros, que se equipa en el Kuga híbrido enchufable, así como en los modelos Kuga, Galaxy y S-MAX Full Hybrid. Pero más allá del balón de oxígeno que llegó este año a motores, la planta de vehículos sigue en vilo. 

Principalmente porque cuatro de los cinco modelos que actualmente se fabrican en la planta valenciana están en su ciclo final de vida y no hay todavía cambios en el horizonte. A excepción del Kuga, tanto el Mondeo, el S-MAX, el Galaxy o la furgoneta Connect tienen fijado en 2024 el fin de su producción, lo que genera mucha inquietud en la planta.

Por eso, Almussafes clama más que nunca despejar las dudas sobre su futuro. Además, la planta está pendiente de revisar el convenio colectivo que expira este año, una cuestión que el Comité de Empresa quiere cerrar lo antes posible para asegurar la tranquilidad laboral y conseguir "la mejor carta de presentación posible" para que Ford tome nuevas decisiones sobre la planta valenciana.

Y más con la convulsa coyuntura actual en el sector de la automoción por la crisis de los semiconductores, que ha supuesto un golpe más duro que la pandemia para Ford Almussafes a nivel producción. Tanto es así que ese desabastecimiento ha sido el origen de gran parte de los últimos paros en la fábrica. Lo cierto es que son varias las plantas que a nivel mundial han tenido que suspender temporalmente la actividad por esta situación y el problema no parece que se vaya a solucionar en el corto plazo. Es más, expertos vaticinan que esta falta de suministro podría prolongarse durante los próximos años.

En concreto, en lo que llevamos de año, entre el 28 de abril y el 19 de julio se detuvo la fabricación durante 20 días, a los que se suman otros siete en los meses de verano y los 33 días que Ford anunció que parará en los tres meses que queda de este año en vehículos y que serán 15 días en el caso de motores. Y es que, como contó este diario, desde que estallara la pandemia en marzo de 2020 se ha suspendido de forma total la producción más de cien días y se han encadenado ajustes laborales de forma trimestral. Por tanto, Almussafes reclama a la multinacional tener en su mira a la factoría valencia para, después de dos intensos años, recuperar la esperanza.

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