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análisis

Coronavirus, paro y Brexit, encrucijada del Reino Unido

El analista apunta que la recuperación económica del Reino Unido está bajo una creciente presión en medio de nuevas restricciones económicas

2/10/2020 - 

MADRID. La recuperación económica del Reino Unido está bajo una creciente presión, en medio de nuevas restricciones económicas como una respuesta a una segunda ola de contagios de Covid-19, el aumento del desempleo y el estrés del Brexit aunque esperamos que Reino Unido vuelva a evitar un Brexit sin acuerdo. La economía de Reino Unido experimentará una contracción del 10,4% del PIB en 2020 y un crecimiento del 8,8% en 2021. Por ahora, esperamos que la producción económica se contraiga en el cuarto trimestre, mientras que la recuperación del próximo año podría no ser tan sólida como se pensó inicialmente, lo que tendría importantes implicaciones crediticias para el rating ('AA'/'Negativo') de Reino Unido si el Gobierno no aborda con firmeza la incertidumbre económica y el aumento de la deuda pública.

En este sentido, y como escenario base en nuestra actualización de las perspectivas soberanas realizada en julio, ya anticipamos un nuevo cierre parcial y restricciones más intensas en Reino Unido para el tercer y cuarto trimestre. Esperábamos una desaceleración en la recuperación de Reino Unido en el segundo semestre, con una contracción económica moderada en los últimos tres meses del año en relación con el tercer trimestre y tras el rápido repunte económico experimentado entre abril y julio. A medida que las economías se reabren, los casos de coronavirus se reavivan, y les siguen nuevas restricciones, aunque los gobiernos y los organismos de salud pública están considerablemente mejor preparados durante esta segunda ola. 

Los casos confirmados diariamente en Reino Unido han alcanzado cifras récord. Los actuales índices de mortalidad son más bajos que durante la primera oleada de contagios, pero los casos confirmados se han extendido entre las personas mayores antes del invierno. Hasta el momento, la reacción del Gobierno de Reino Unido ha sido la de imponer cierres leves ("lockdown lite") por sectores y localidades, como la prohibición de que se reúnan grupos de más de seis personas de diferentes hogares en Inglaterra y la imposición de horarios de cierre temprano de los pubs.

Las nuevas restricciones a la actividad económica -sobre todo en el sector servicios- reducirán la demanda de los consumidores y el empleo, de la misma manera que el Gobierno está eliminando gradualmente su programa de permisos (furlough programme, el equivalente a los ERTEs españoles), para finales de octubre, y lo está reemplazando por un 'Programa de Apoyo al Empleo' de seis meses de duración para subsidiar los salarios en trabajos de corta duración. Este cambio de política tiene por objeto favorecer el ajuste económico basado en el mercado y evitar nuevos aumentos bruscos de la deuda pública. 

Destrucción de empleo

El motivo del Gobierno es comprensible, dado que muchos de los empleos podrían acabar destruyéndose. Teniendo en cuenta esto, prevemos un aumento de la proporción de la deuda pública sobre el PIB de más del 110% en 2020, desde el 85% en 2019. Sin embargo, la política conducirá a un aumento significativo del desempleo, que repercutirá en toda la economía en el cuarto trimestre y en 2021, ya que la pérdida de ingresos subvencionados por parte de los trabajadores y su impacto en la demanda final privada se combinan con las pérdidas económicas derivadas de las renovadas restricciones económicas y sociales.

Las crisis de salud pública y desempleo se acrecientan mientras Reino Unido y la UE entran en un período crítico de tres meses de conversaciones sobre el Brexit, incluida la ronda final de negociaciones formales de esta semana, antes de que el estado de transición termine en diciembre. Consideramos poco probable que haya un Brexit sin acuerdo a finales de año, especialmente en medio de una emergencia sanitaria mundial que ha elevado la necesidad de cadenas de suministro efectivas y dada la sensibilidad política a cualquier trastorno causado por el Brexit en torno al período navideño. 


Lo más probable es que se llegue a algún tipo de consenso de última hora a finales de año que evite el Brexit sin acuerdo, contemple los progresos realizados desde marzo en las conversaciones de libre comercio y dé a Reino Unido y a la Unión Europea un tiempo potencialmente adicional extendiendo las condiciones de statu quo para la mayoría, si no todo, el comercio de bienes, temporalmente hasta 2021. Esto permitiría la continuación de las negociaciones, dar el tiempo necesario para la ratificación del Tratado y/o apoyar los preparativos necesarios en torno a la infraestructura aduanera-

Sigue siendo improbable que no haya ningún tipo de acuerdo por varias razones, ya sea debido a los importantes trastornos económicos -en el mercado financiero, sociales y políticos que se producirían-, la probable pérdida de vidas en medio de la pandemia, el apoyo que la falta de acuerdo podría dar a los nacionalistas de Escocia en torno a la independencia, o las fricciones que crearía dentro del propio Reino Unido entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte, como ejemplo.

Pendiente del Consejo Europeo

Reino Unido no está preparado en la actualidad para sustituir los acuerdos con todos los socios comerciales mundiales con los que se beneficia del comercio preferencial dentro de la unión aduanera de la UE. También existe el daño potencial que un Brexit sin acuerdo haría a largo plazo a las relaciones entre la UE y Reino Unido en áreas más allá del comercio, como el intercambio de inteligencia y la seguridad. La tensión en torno a las conversaciones sobre el Brexit podría fácilmente empeorar antes de mejorar, dada la incertidumbre sobre cuánto se habrá avanzado antes del plazo autoimpuesto del Consejo Europeo del 15 y 16 de octubre.

Sin embargo, sobre los negociadores de ambos bandos sobrevuela el conocimiento en cuanto al grave coste que tendría un Brexit sin acuerdo. Pero incluso en ausencia de esto, estimamos que la incertidumbre relacionada con el Brexit le ha costado a la economía de Reino Unido más del 1,5% acumulado del PIB en 2020. Incluso si finalmente se llegara a un acuerdo comercial, las mayores fricciones comerciales que se producirán y el continuo desgaste de la producción y la inversión a medida que se prolonguen las incertidumbres económicas, mientras continúan las conversaciones en 2021 aumentarán el costo económico acumulado.

Dennis Shen es analista principal de Scope Ratings para Reino Unido

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