12,90

El Astrónomo: sabores galácticos en la latitud de Patraix

| 27/04/2016 | 3 min, 17 seg

VALENCIA. Desde la Avenida de Giorgeta y hasta la confluencia de Gaspar Aguilar con la Plaza de Jesús, una calle sostiene el nombre de uno de los valencianos más ilustres y desconocidos del Renacimiento: Jerónimo Muñoz. Quizá su espíritu renacentista tenga algo que ver con su formación en Italia, donde inició una carrera en dos direcciones aparentemente contrarias la docencia del hebreo y la astronomía.

Emérito de la Universidad de Salamanca, con sus estudios sobre la supernova de 1572 y el Gran Cometa de 1577 -que observó mirando la bóveda celeste a la Luna de Valencia-, le convirtieron en uno de los primeros astrónomos españoles en defender el sistema copernicano.

Crema de calabacín

El giro copernicano más próximo a nosotros es el que ha vinculado a la astronomía con la gastronomía, cuando el proyecto de la familia Mendoza se convirtió en El Astrónomo. La tortuosa historia del restaurante La Canya es la cápsula previa que por motivos de empecinamiento legal tuvo que desaparecer de Campanar. Pero la creatividad gastronómica ya estaba desatada y la cocina de mercado se acabó trasladando a Patraix.

En un ambiente de decoración cuidadosamente desenfadado, donde la recuperación de mobiliario sale beneficiando -y no siempre sucede- a la calidez de un espacio complicado, El Astrónomo abre ininterrumpidamente entre las 8 de la mañana y la 1 de la madrugada. De hecho, una parte del barrio lo conoce por sus desayunos, almuerzos y cenas donde la repostería y la postrería se dan la mano, con tartas de chocolate, zanahoria y coca de llanda. Cafés e infusiones se reparten entre lozas ideadas para generar un ambiente cálido en una latitud -la de las calles que le rodean- mucho más gélidas.

El menú

Pero, con permiso de Jerónimo Muñoz, hemos venido a comer. Con la consabida exigencia de bajar el listón del gasto hasta los 12,90, el menú de El Astrónomo se sirve por 9,5 euros. En invierno y buena parte de la primavera los caldos y cremas se suceden junto a las ensaladas, coprotagonistas de veranos y otoño en el que los gazpachos de frutas y hortalizas poco habituales lucen sobre la carta. Tras estos, siempre un pescado, una carne y una pasta.

Qué pedir

El Astrónomo, que el próximo 2 de junio cumplirá su primer año de vida, acusa desde hace semanas haber nacido como un lirio entre espinas. Apenas cuenta con una competencia similar en cocina de mercado en su entorno, algo que quizá le ha hecho relajar alguno de sus sentidos -como el pan, como alguna guarnición- y todavía mantiene toda la distancia imaginable en su entorno más inmediato e incluso el interés del resto de la ciudad.

Bacalao al brás con patatas paja, cebolla y huevo

A partir de un precio imbatible, aunque el menú siempre tiene una fuerte presencia de las verduras y una búsqueda decidida por el equilibrio calórico en tres tandas, es cierto que los postres destacan. Quizá porque del buen hacer en la repostería también se sirve parte de la oferta para almuerzos y meriendas. No deberían obviarse, de hecho, sino entenderse como parte del menú. Las ensaladas y los pescados -a menudo por la combinación de técnicas, pero también por su presentación- suelen encontrarse entre los aciertos constantes del pequeño restaurante.

FICHA TÉCNICA

Nombre: El Astrónomo
Zona: Patraix
Teléfono de reservas: 963 623 300
Precio: 9,5 euros, de lunes a viernes a mediodía con bebida y café o postre
Dónde está: Carrer de Jeroni Munyós, 15, 46007
Más información: Facebook 

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