Top doce

El Poblet

Luis Valls Rozalén

El Poblet nació hace seis años como el hijo pequeño del restaurante de Quique Dacosta en Dénia, pero ha crecido y se ha independizado bajo la batuta deLuis Valls—al frente de desde 2014—. Tanto, que con su manera de entenderla cocina, muy pegada al producto local, le ha dado una identidad propia a El Poblet

Durante los más de veinte años de mi trayectoria como artista, he tenido la fortuna de descubrir distintos lugares, gentes y culturas que han conformado dentro de mí un mapa muy especial. Un mapa en el que la Comunitat Valenciana y València en particular ocupa —sin duda— un puesto destacado. Sí, porque València es un viaje en el que profundizo especialmente en una de mis grandes pasiones: la gastronomía. Una ciudad vibrante, donde disfruto y me siento en casa.

¿Cómo resistirse a los colores mágicos de la ciudad de Sorolla? ¿a la fantasía de las formas de Santiago Calatrava? ¿al misterio de una puesta de sol en La Albufera? o ¿al pulso vibrante de una tierra en la que nadie es forastero?

Ese sentimiento se ha ido acrecentando desde que he tenido la oportunidad de conocer a Quique Dacosta, sumergirme en su cocina y entenderlos conceptos sobre los que esta se edifica. Admiro en él al gran embajador que la cultura gastronómica valenciana ha encontrado, gracias a cuya labor sus deliciosos sabores y olores —cuidados con la máxima delicadeza— han llegado a todos los rincones del mundo. Porque cada plato de Quique Dacosta es un pasaje a la esencia de la tierra, las aguas y las tradiciones valencianas, a través de una maestría incomparable en el manejo de sabores y olores que transmiten pasión. La primera vez que visité El Poblet, capitaneado por Luis Valls, entendí la belleza que se podía esconder en un solo bocado. Un bocado en el que la cocina más humilde es capaz de darse la mano con las técnicas más modernas. No es la idea afortunada de un loco, sino el resultado de los desvelos, esfuerzo y genialidad que el chef nacido en Cáceres atesora y que son motivo de inspiración para quienes le conocemos y para el mundo.En El Poblet, late —como en ningún lado— el corazón luminoso deValencia.


En confianza: El Poblet convierte —sin trucos— la sencillez de la tradición en la magia de la alta cocina


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Cañas y barro, un homenaje a Blasco Ibáñez y a la Albufera y su anguila