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emprendedores / entrenar.me y spacefit

«La gente ya no solo busca hacer ejercicio, sino una experiencia»

La startup tiene como aliada a la japonesa Asics tras acceder a su primer proceso de aceleración. Ahora, colabora como partner de la multinacional deportiva

9/07/2019 - 

VALÈNCIA.- Está demostrado que hacer ejercicio es parte fundamental de una vida saludable pero, para qué nos vamos a engañar, a veces cuesta. El cansancio, la falta de motivación o la rutina del gimnasio tampoco ayudan, pero hay quienes insisten en convertir esta actividad en una experiencia, desde encontrar un entrenador personal a practicar deporte en una iglesia desacralizada como Convent Carmen, un restaurante o la azotea de un hotel.

En esta misión están Diego Moya y Sebastien Borreani, fundadores de la plataforma de entrenadores personales Entrenar.me, a la que ahora suman su nuevo proyecto, Spacefit. Doctor en Ciencias del Deporte, Moya decidió acudir en 2013 al AllStartup de Demium, el evento de selección de emprendedores de la incubadora con sede en València. Tras resultar ganador, entró en el proceso de mentorización y desde entonces han pasado por aceleradoras como la conocida Plug and Play o la impulsada por la marca japonesa Asics.

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Su plataforma permite unir a usuarios que buscan un entrenador específico en una zona concreta, ya sea especializado en un deporte o en una patología. Profesionales que, además, han sido valorados previamente por sus clientes. Casi seis años después, Entrenar.me ya cuenta con más de 21.000 profesionales en todo tipo de disciplinas deportivas, más 30.000 sesiones reservadas y están presentes en 68 países, principalmente en España, Latinoamérica y Londres. Con su fórmula, han generado más de 20 millones de euros a entrenadores tras abrirles un canal para acercarse a los usuarios. «Los entrenadores están muy fidelizados y muchos han podido vivir de esto, que era nuestro objetivo al final», asegura Moya. «Entrenar.me es la herramienta que hubiéramos querido tener como entrenadores. Pensamos plasmarlo en el mercado y lo hemos conseguido», añade.

Entrenadores personales, ¿un lujo?

Durante todo este periodo, si algo se ha conseguido es democratizar la figura del entrenador personal. «Un montón de personas pensaban que era algo de ricos y famosos y ahora puedes ver el río lleno de gente haciendo deporte acompañada de profesionales», señala. 

La historia de este entrenador es emprendedora desde antes de entrar en el mundo startup. «Yo hacía entrenamientos personales, tenía una empresa llamada Salud, ciencia y deporte y estaba de doctorando en la facultad, donde vendía desde equipaciones de fútbol a trajes de yudo» —recuerda—. «Vi la necesidad que tenía mucha gente de encontrar un entrenador personal y no fiarse demasiado de las recomendaciones de amigos, porque a lo mejor tu entrenador es especialista en rodilla y tú tienes una lesión de rodilla pero tu amiga igual tiene un problema de espalda o simplemente quiere adelgazar», recalca. 

«Imagínate hacer yoga en un ático en Madrid mientras tienes vistas de toda la ciudad o dar clase en la playa de València»

En pleno boom de marketplaces, buscadores de hoteles, vuelos o de viajes no había nada relacionado con los entrenadores. «Solo encontramos uno en EEUU, pero vinculado a que los niños pudieran acceder a becas universitarias. Cogimos el modelo, lo adaptamos a Europa, empezamos en España y el resultado fue muy bueno», recuerda. 

Y es que si para algo ha servido la crisis es para potenciar el emprendimiento. «Mi carrera es muy de oposiciones y de repente las cortan de una manera radical. La gente tiene que buscarse la vida de alguna manera. Tenías la opción de ser monitor de natación o de un gimnasio, pero muchísima gente decidió dedicarse al entrenamiento personal y montarse su pequeño centro».

Spacefit, el gimnasio infinito

Dentro de Entrenar.me, su último proyecto es Spacefit, un servicio gestionado a través de una app donde se puede asistir a clases ilimitadas, desde yoga y training, hasta running o fitboxing. Con este modelo, el usuario paga cuarenta euros mensuales por hacer ejercicio en lugares singulares de todas las ciudades donde están presentes, actualmente València, Madrid, Barcelona, Londres y Tokio.

Para Moya, una parte esencial del entrenamiento es el control y hay que hacerlo en condiciones de seguridad, pero también insiste en la necesidad de encontrar una motivación. «La gente procrastina porque se aburre haciendo los ejercicios», lamenta.

Con esta mentalidad y el deseo de los usuarios de vivir nuevas experiencias haciendo ejercicio, decidieron potenciar el modelo de espacios únicos. «Imagínate hacer yoga en el ático de un hotel NH en Madrid mientras tienes vistas de toda la ciudad o dar clase en la playa de València a cinco metros del agua», señala. «Nosotros decimos que nuestro competidor son las cervezas de la tarde porque la gente quiere pasarlo bien, estar con amigos y tener una experiencia». En esta aplicación, que puede utilizarse en cualquier ciudad donde estén presentes, el usuario puede reservar las sesiones a las que quiere asistir en cualquier disciplina.

«Vi la necesidad que tenía la gente de encontrar un entrenador personal y no fiarse de recomendaciones de amigos»

«Pensábamos que había que poner en valor espacios infrautilizados. Por ejemplo hay restaurantes en horario previo al desayuno, comida o cena en los que no se está usando el espacio. Mientras, la gente decía que no quería entrenar en los gimnasios», señala Moya. De momento, ya han desarrollado actividades en locales como Turqueta en València o Picalagartos en Madrid.

Ahora, acaban de poner en marcha un centro Spacefit nada menos que en Tokio. «En noviembre me fui con Asics y, de forma fortuita, conocí a la persona que es la fundadora de la mayor comunidad de fitness de la ciudad, Sogo fitness, en la que ya hay mil personas entrenando. Ahora la vamos a absorber y va a ser un Spacefit al que le daremos todo el soporte de nuestra tecnología y el modelo de negocio». Entre los objetivos de futuro también tienen el de franquiciar el modelo y que cualquiera pueda abrir un Space Fit House donde generar clases y a quien ellos ayudarán con la gestión. Su objetivo para este año es que entre dos y tres mil personas entrenen en las ciudades donde están presentes.

Deporte, empresa y salud

Desde Entrenar.me también tienen claro que uno de sus mayores potenciadores son las empresas. «Los empleados tienen que sentir que su empresa se preocupa más por su salud», asegura Moya. «La empresa también tiene que evitar bajas en el futuro y el ejercicio y la actividad física es una manera para conseguirlo». En esta misión, Entrenar.me se ha aliado con multinacionales como Carrefour, con quien desplegaron nutricionistas en varios hipermercados para asesorar a la gente sobre cómo comer y comprar. Con Sprinter han montado el Sprinter Training Club y están ayudando a Asics a estandarizar los procesos en sus community space, un espacio en sus tiendas que se cede a entrenadores para que den sus clases. Una tarea que ya han iniciado en Madrid y Londres, pero que se extenderá próximamente a Barcelona, Ámsterdam y otras ciudades. 

El cofundador de Entrenar.me también puso en marcha hace seis años su tesis doctoral. «Queríamos investigar cómo afectaba el entrenamiento a los trasplantados de hígado, un grupo de población en el que no solamente tienes un órgano nuevo, sino que además prácticamente todos tienen diabetes, osteoporosis y sobrepeso», explica. «La enfermedad del futuro va a ser por hígado graso. Un tercio de la población americana ya la tiene, lo que provoca que el hígado no funcione correctamente y que sea necesario trasplantarlo». 

A partir de esa idea, crearon un programa de seis meses en el que pacientes entrenaban dos días a la semana y correlacionaban los resultados de su forma física como resistencia aeróbica, fuerza, equilibrio, coordinación o agilidad con la función hepática para ver si afectaba por un lado negativamente o si mejoraba su calidad de vida. ¿El resultado? La calidad de vida aumentó, a la vez que la forma física y no hubo ningún efecto negativo sobre el hígado nuevo. 

Este ensayo se hizo con cincuenta y cuatro pacientes que habían sido trasplantados de hígado en el Hospital La Fe, gracias a un acuerdo del centro hospitalario con la Universitat de València y, con los resultados sobre la mesa, mejoraron en hasta un 12,5% su capacidad aeróbica, un 77% su flexibilidad y un 21% su fuerza.

«Las empresas también tienen que evitar bajas en el futuro y el ejercicio y la actividad física es una manera para conseguirlo»

Sobre por qué los médicos no recomiendan más la realización de deporte, señala la dificultad de controlar lo que hace el paciente. «Te recomiendan que seas activo, pero su problema es que no pueden determinar su actividad y el efecto que tendrá», recalca. «Cuando te mandan una medicación te dicen dos pastillas al día y es fácil medirlo, pero el ejercicio no, porque a nivel fisiológico tiene unas reacciones que no puede controlar porque no saben lo que estás haciendo y si los ejercicios se ejecutan correctamente». Por otro lado, insiste en la falta de profesionales especialistas en ejercicio y patologías. «Me da igual que sea trasplante, cirugías, osteoporosis o reumatología. La clave es ahora intentar formar a entrenadores que sean especialistas en patologías».

La necesidad de emprender global

El CEO de Entrenar.me también asistió el pasado año al Black Box, una iniciativa de Google para apoyar a los emprendedores junto a otros quince participantes procedentes de todo el mundo, en la que se evaluaba su empresa, su perfil personal y su aportación a la sociedad. Un encuentro en San Francisco para ofrecerles formación, además del contacto con profesionales e inversores de Silicon Valley y al que también han asistido miembros de otras compañías valencianas como Eloi Gómez de Mr Jeff.

Para Moya, la principal diferencia entre el ecosistema americano y el español es la aversión al riesgo. «Una de las inversoras de Black Box, la primera fundadora de un fondo de inversión de Silicon Valley, dijo que los inversores en España no eran Venture Capital, sino solamente capitalistas. Yo pongo el dinero pero intento no asumir un riesgo grande», señala. «Sin embargo, ellos allí invierten 20, 30 o 50 millones de euros en una sola compañía y no hay problema». 

Por otro lado, apunta a la mentalidad de los fundadores, que aún es un poco local. «Nosotros empezamos primero en València y aunque liberalizamos la plataforma pusimos un nombre español, Entrenar.me», recuerda. Sin embargo, con Space Fit ya es una mentalidad internacional, con una plataforma con nombre inglés, en cuatro idiomas y ya internacionalizada a pesar de sus escasos meses de vida. En todo este proceso, la compañía ha conseguido inversión por valor de 1,7 millones.

Entre sus muchas iniciativas, Moya también fue impulsor de la Asociación Valenciana de Startups, organización que tiene entre sus objetivos el posicionamiento de València en el mapa tecnológico. «Seguimos siendo la tercera ciudad de España y en Europa bastante más atrás, pero estamos luchando por conseguirlo», asegura. «Queremos posicionar València para que venga el talento y ya hay startups que están captando un número importante de profesionales internacionales», recuerda.

* Este artículo se publicó originalmente en el número 56 de larevista Plaza

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