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ENTREVISTA AL CONCEJAL DEL PSPV EN EL AYUNTAMIENTO DE VALENCIA

Vicent Sarrià: "Ciudadanos ha perdido en València la oportunidad de ser una alternativa al PP"

27/10/2018 - 

VALÈNCIA. Vicent Sarriá (València, 1967) es un histórico del PSPV. Actual concejal de Desarrollo Urbano de València, ocupó un escaño socialista en las Cortes Valencianas entre 1999 y 2011. Se enfrenta a los últimos meses de mandato en el Ayuntamiento de la capital y tiene sobre la mesa varios proyectos que afectan a barrios clave de la ciudad, como el Cabanyal o Ciutat Vella. Ambos planes de protección siguen su tramitación con aprobaciones y críticas. Valencia Plaza le pregunta por ellos y por otros asuntos de estricta actualidad, como la gestión del aparcamiento de Brujas por parte de la EMT. Tampoco se puede obviar que los comicios están fijados a tan sólo siete meses, así que este diario le pide algunas valoraciones en clave electoral.


- El Plan Especial del Cabanyal (PEC) ha recibido algunas críticas por los vecinos y también por la oposición. Dicen han aplicado premisas que criticaban en el modelo del PP. Por ejemplo, respecto al hotel que hay proyectado.
- No sé en qué se parece su modelo con el nuestro. Es el contrario. El suyo era pasar por encima de un Bien de Interés Cultural con la prolongación de Blasco Ibáñez. La nueva ordenación era imprescinible. Se respeta la protección patrimonial y se fomenta la rehabilitación y la construcción de nuevas viviendas. También era necesario ampliar el ámbito y cubrir todo el frente marítimo incluyendo el sector de Eugenia Viñes.

Se ha buscado que la edificabilidad sirva para dotar de equipamientos al barrio. El edificio de uso terciario de esa esquina, posiblemente hotelero, se hace dentro de esa política de conseguir determinados aprovechamientos con cierta calidad urbana, así como en otras zonas se ha buscado un tipo de edificación acorde con su entorno. En el caso concreto de esa esquina, que da cara a la Marina, se consideraba que era un buen lugar para establecer un hito arquitectónico. Ahí se puede buscar una edificación de mayor altura, pero hay que decir que es una edificación moderada.

- Se han dado varias opciones para dar una respuesta a los bloques portuarios. ¿El Ayuntamiento tiene alguna decisión tomada?
- Tenemos la decisión de dar una solución antes de la exposición pública. De hecho se ha dejado eso en blanco para que tomemos la decisión. Hay que tener en cuenta a la Generalitat, que es la propietaria pública de más viviendas. Tendremos que poner en marcha la opción que sea más interesante. Estamos trabajando conjuntamente con la Generalitat para decidir cuál es la más interesante.

- ¿Cuál cree usted que es la más interesante?
- Hay una voluntad de garantizar el derecho a la vivienda. El Ayuntamiento no aboga por la supresión del edificio, que es lo que está en el planeamiento vigente. Esto supondría el mantenimiento de un espacio libre. Nosotros estamos trabajando en dos opciones: reedificación o rehabilitación. La primera permitiría amoldar el nuevo edificio al entorno. El actual edificio es controvertido desde el punto de vista de sus alturas y de su disposición respecto al conjunto del barrio. A mi entender, es un edificio que sería mejor sustituir, pero es una cosa que debemos decidir con la propia Generalitat.

- En el barrio hay múltiples quejas por la demora en la rehabilitación. ¿Qué cree que ha fallado o que se debería haber hecho con más celeridad?
- Es totalmente comprensible que las entidades vecinales consideren que se podría haber ido más deprisa. Nosotros también. Hay críticas muy concretas sobre asuntos que son los más costosos: la conflictividad social y los problemas de convivencia. Nadie dijo que iba a haber una varita mágica. Pero no se puede negar que en estos tres años se ha invertido mucho, diga lo que diga la oposición. Se ha avanzado respecto al ámbito urbanístico. Todos los meses hay una obra que se licita relacionada con el barrio. Además, había un problema patrimonial muy grande porque el PP nos dejó más de 400 viviendas listas para ser derribadas, no para ser rehabilitadas. Con lo cual, había agravado más la situación.

- Precisamente una de las principales quejas es sobre la inacción en el área de Vivienda.
- Pero se obvia una cosa. El ARRU ha dado un magnífico resultado para que los vecinos pudieran rehabilitar sus viviendas. Otra cuestión es que nos gustaría haber tenidos más recursos y menos dificultades en las tramitaciones. A lo mejor ahí podemos haber pecado de ingenuos al pensar que algunas cuestiones iban a ir más rápidas. Tanto el ARRU como el Plan Confianza han tenido un ritmo satisfactorio. En algunas cuestiones puntuales, podrían haber sido más. En el EDUSI, el anterior Ministerio nos hizo perder mucho tiempo en la gestión de esos fondos. El resultado no es el que nos hubiera gustado, pero se ha avanzado indiscutiblemente.

- Ya se han presentado las alegaciones al Plan Especial de Protección de Ciutat Vella (PEP). Una de las cuestiones que preocupa es que algunos edificios singulares o palaciegos se puedan convertir en hoteles.
- Antes de que acabe el año esperamos haber contestado a las alegaciones. Hemos intentado buscar un equilibrio en un ámbito donde no existía una hoja de ruta. Hemos recibido críticas de asociaciones de vecinos, de la hostelería, desde los apartamentos turísticos. Precisamente eso ejemplifica la búsqueda del equilibrio. Es normal que se quiera más, pero en general el Plan es muy restrictivo en cuanto a las viviendas turísticas y el uso hotelero. El punto de los edificios singulares responde a la voluntad de regeneración del barrio y de elementos protegidos.

- ¿En el caso de los edificios singulares, se podría suprimir el uso hotelero y mantener únicamente el resto de usos terciarios?
- A veces me sorprende el maximalismo de algunas propuestas. El Plan ya es tremendamente restrictivo con futuros usos hoteleros y este punto se acota perfectamente a una determinada relación de edificios que por sus características son poco atractivos económicamente para ser rehabilitados como viviendas. Es razonable dejar esa ventana para cualquier uso terciario. Nosotros no predefinimos que el uso vaya a ser hotelero, pero sería una irresponsabilidad suprimirlo porque nadie tomaría la iniciativa en muchos de esos edificios.

También hay que recordar de dónde venimos. Venimos de una compatibilidad total en toda Ciutat Vella con el uso hotelero y terciario. Con el nuevo Plan, hemos hecho más del 60% del suelo de Ciutat Vella de uso residencial. Hemos puesto límite al monocultivo hotelero en el centro. Creo que hay una cierta demonización.

- ¿Se refiere a demonización hacia el sector turístico?
- Todo extremo, a mi entender, es malo. Hay que buscar un equilibrio en los usos.

- Hace unas semanas, Giuseppe Grezzi anunció que la EMT gestionaría el párking de Brujas. ¿Qué le parece?
- Se ha dado una especial trascendencia a un tema que no tiene en exceso. El área de Movilidad ejecutó la continuación de las obras del aparcamiento. La EMT, como empresa pública, deseaba tener un abanico más amplio de funciones. Eso implicaba su municipalización, algo que ya tiene la empresa Aumsa. Considero que Aumsa gestiona muchos aparcamientos, y este a lo mejor era bueno encargarlo la EMT.

- ¿No sería lógico que fuera una única empresa la que gestionara el servicio de aparcamientos?
- Ese es otro debate, que se verá en un futuro. No es imprescindible porque al final es el área de Movilidad la que hace los encargos a las empresas. El grupo socialista ha pedido que las condiciones de gestión sean las mismas que para el resto de departamentos.

- ¿Se debería caminar hacia la unificación del servicio?
- No necesariamente. Al final es gestionar una infraestructura. Ocurre también en otros ámbitos. Vamos hacia un modelo en el que va a  haber una unificación del transporte metropolitano que va sin prisa pero sin pausa y cuyo primer episodio será el contrato-programa y los 38 millones de euros de los Presupuestos estatales. Eso también implica cambios en la EMT, y yo lo veo positivo.

Foto: EVA MÁÑEZ

- Ustedes han pedido cerca de tres millones de euros para que Aumsa construya nuevas viviendas públicas. ¿Se van a incluir finalmente?
- Como suele pasar, a cada departamento le gustaría que le dieran todo lo que pide. Lo sabremos cuando se presente el proyecto de presupuestos. Independientemente de ello, Aumsa tiene un plan de construcción de viviendas. Cuanto mayor aportación municipal haya, más rápido se podrá ejecutar.

- Cuando se escucha hablar a algún o alguna concejal de izquierdas, da la sensación de que existe cierta sensación de victoria de cara a las elecciones de 2019. No sé si existe de verdad.
- No es una cuestión sólo de sensaciones. Yo tiendo a dejar las encuestas en su justo término. Pero lo que es evidente, y lo confirman todos los estudios demoscópicos, es que hay una clara tendencia favorable, especialmente para el Partido Socialista. Eso está ahí, no lo decimos nosotros. Si se da ese resultado, algo se estará haciendo bien. La gente percibe honradez y voluntad de trabajar para los ciudadanos.

- ¿Cómo valora la labor de oposición del PP y de Ciudadanos en el Ayuntamiento?
- Hay una constatación de que el Partido Popular ha estado preso de su situación judicial. Es más que evidente, independientemente de la labor de Eusebio Monzó, que merece todo mi respeto. Pero están sin proyecto y sin liderazgo. Su labor de oposición ha sido la de reivindicarse a sí mismos sin una hoja de ruta para la ciudad.

El caso de Ciudadanos en València es similar al de Ciudadanos en el ámbito estatal y autonómico. Tienen una agenda marcada por el oportunismo, la denuncia fácil y la obsesión por tótems de la derecha valenciana más rancia, como el supuesto catalanismo y el cuestionamiento de la enseñanza pública y el uso de la lengua. Han perdido su oportunidad de referenciarse como alternativa de centro-derecha más viable al Partido Popular.

- ¿Cómo vio el Debate del Estado de la Ciudad respecto a sus socios de Gobierno?
- Yo soy leal al Gobierno. En su conjunto, el balance ha sido positivo, especialmente en los ámbitos que gestionamos el PSPV. El Govern de la Nau ha cumplido gran parte de la expectativas. Ha habido un cambio de prioridades. Un gobierno de coalición tiene dificultades, pero también evita abusos y creerse que se está en la posesión de la verdad.

- Ha habido múltiples fricciones. ¿Podría afectar de cara a una reedición del Pacto de la Nau?
- De todo se aprende. Cuando empezamos sabíamos que somos fuerzas distintas, progresistas pero con matices. Eso provoca diferencias, pero se discuten y se llega a acuerdos.

- Si los números no dan para que Sandra Gómez sea Alcaldesa, ¿se descarta investir a Joan Ribó sin entrar en el Gobierno?
- No voy a entrar ahora en especulaciones. Hay una gran tentación a anticipar, pero como ha dicho nuestra portavoz, la voluntad expresa del PSPV es mantener una línea de progreso. Entrar en especulaciones ahora, es gratuito.

- ¿Le gustaría seguir siendo concejal?
- Mentiría si dijera que no. Pero lo decidirá el partido. Creo que cuatro años es un lapso corto de tiempo, especialmente en ámbitos como el urbanístico, donde los resultados de muchas de las políticas ejecutadas se verán en los próximos años. Y me gustaría estar para verlo.

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