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en la calle ruzafa

La centenaria relojería Morera cierra en València y vende el bajo por 3,3 millones

12/06/2017 - 

VALÈNCIA. 1898. Ese fue el año en el que relojería Morera, ahora ubicada en la calle Ruzafa número 1, abrió sus puertas para vender esa pequeña maquinaria que daba la hora todos los días. Una tienda especializada, también escuela, que cierra por jubilación al no continuar la siguiente generación con el negocio además de tener que capear con las nuevas tecnologías, el comercio online y el todo a cien.

Lorenzo Morera será la última generación en explotar el negocio, que en sus inicios se encontraba en la zona de El Corte Inglés, en la plaza Pinazo. Cualquier reloj podía estar en Morera. Desde relojes de pared a muñeca, de bolsillo o de cuco. Ahora, aunque están liquidando el stock, han conseguido vender el bajo por 3,3 millones, según fuentes del sector. Lo han hecho en una operación intermediada por Olivares Consultores, quien ha declinado realizar declaraciones y comercializa el nuevo alquiler en exclusiva.

Se trata de un bajo de más 250 metros cuadrados que se reparten entre sótano, bajo y primer piso. De hecho, incluso llegó a albergar una escuela de relojería que cerraron hace unos 50 años, con la aparición de la electrónica y el reloj digital. "Ahora, toda la porquería que compran en el todo a cien o por internet nos las traen aquí para que les demos soluciones", asegura Morera.

"Se ha perdido la fidelidad y no se puede vivir solo de reparaciones". En sus mejores tiempos, Morera llegó a tener 64 trabajadores. "Ahora la gente no valora tanto los relojes artesanales y entre la competencia y la fiscalidad de los comercios es imposible vivir". Por ello, han tenido que vender de todo, incluso parte de joyería, como los anillos que todavía se pueden ver en el mostrador.

A principio de año, también bajó la persiana la relojería Filiberto León, con 115 de años de actividad en la ciudad. El dueño del histórico comercio se jubiló y cerró el negocio, que operaba en el número 3 de la calle Ribera desde 1939. De la misma manera que Morera, Filiberto León también cerró por falta de sucesión familiar y por la alta actividad inmobiliaria de la zona que le puso una oferta encima de la mesa para vender. 

Mientras, a la calle Ruzafa siguen llegando nuevas franquicias como Burger King, Sprinter o Pull and Bear mientras que la vía está a la espera de otras cadenas como San Carlos o Fornés, todas al calor de un Primark que, aunque está tardando en llegar, ha resucitado los precios y la atracción de la calle. 

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