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EL INVERSOR ESTÁ DESNUDO / OPINIÓN

El reto estatal: reducir deuda con un plan inteligente y depender menos de los mercados

17/03/2021 - 

VALÈNCIA. La limitación de movimiento de personas y confinamientos parciales en los sectores productivos hace mella en los ingresos y amenazan nuestra prosperidad económica. La pandemia hace que el Estado tenga que luchar en dos frentes: por un lado, hacer lo necesario para dotar al sistema sanitario con lo que haga falta para proteger a la población y, por otro, aprobar paquetes económicos a favor de los sectores económicos más afectados.

Así, el Tesoro Público se está convirtiendo en el 'bote salvavidas' para evitar mayores consecuencias y un doloroso naufragio económico. Si lo pensamos nos damos cuenta que se trata de muchísimo dinero y al final es un capital que se financia mediante deuda emitida en los mercados financieros. Como mal menor se logra al menos repartir el riesgo a varios actores del mercado, mientras se consigue en cierto modo una mayor portabilidad del dinero prestado; o la típica jugada que refleja el clásico deber del Estado de repartir en el tiempo los costes provocados por una crisis y así nivelar prosperidad entre las generaciones de hoy y las de mañana. 

El problema es que ya llevamos unas cuantas crisis y más preocupante que apenas les separan décadas, con lo cual estamos creando una montaña en deuda pública de tal dimensión que nos obliga a devolverla de manera constante. Todo ello en un tiempo adecuado para que 'papá Estado' siga estando en condiciones para seguir funcionando como un 'ancla de seguridad' en nuevos episodios que están por venir.

Repitiendo errores del pasado

La mala noticia es que estamos repitiendo los errores del pasado -aunque es cierto que no existe mucha alternativa- y así va a ser muy complicado en el futuro si no trazamos un buen plan para emprender amortización inteligente y así evitar pasar la pelota a demasiadas generaciones futuras. Tiendo a pensar que es mucho mejor buscar fórmulas apoyadas desde un crecimiento económico innovador y no desde el ahorro disponible para ponerlo en marcha. Sabemos que un aumento en el coste fiscal y el desagrado posterior de los contribuyentes van de la mano. No, creo que por ahí no deberían ir las soluciones. Es mucho mejor analizar a partir de qué nivel un adicional gasto público genera todavía valor añadido y a partir de cual ya no.

Reducir deuda a base de crecimiento implica entre otras cosas una desaceleración en el incremento del gasto público. Es mucho más sostenible buscar progresivamente la reducción del gasto pero requiere indudablemente rebajar las expectativas que se pueda tener en 'papá Estado'. Como contrapartida a esto último tenemos las voces que piden un incremento de impuestos, que a su vez aumentarían las expectativas hacia el Estado. Desde mi punto de vista pondría en serio peligro el éxito de consolidación del plan emprendido en la reducción progresiva del gasto público.

El famoso dicho de que 'hay que voltear la moneda dos veces antes de gastarla' tomará mucho sentido para los gobiernos si quieren evitar la formación de hipotecas insostenibles en la deuda para generaciones que hoy ni siquiera han nacido. Es cuestión de poner la primera piedra en reorganizar el aparato estatal en el ámbito nacional -y también autonómico-, tomando como buen ejemplo las herramientas que utiliza el sector privado para incrementar productividad. Costosa burocracia debe ser eliminada por procesos innovadores que permitan adelgazar el aparato sin restarle capacidad y eficacidad alguna. 

Existen muchos ejemplos donde se ha demostrado que la digitalización y los nuevos procesos innovadores pueden liberar margen para reducir costes administrativos, sin que afecte la cualidad ni la cuantidad de los servicios estatales ofrecidos. No se trata de reducir los gastos en innovación, educación ni infraestructuras porque estos representan algunos de los principales motores para garantizar todo el potencial de expansión económico que hay que buscar sacar a la luz. 

Más empleos y mayores ingresos

Sembrar crecimiento mediante dichos pilares se traduce normalmente en garantizar empleos y mayores ingresos. El auge de empleos incrementa a su vez el número de contribuyentes y consumidores, mientras reduce el número de personas que solicitan ayuda estatal. En conclusión, el círculo se realimenta con el incremento de la contribución y la caída del gasto social, un doble alivio importante para los presupuestos estatales.

El reto del presente es, sin duda, lidiar de la mejor manera posible con los efectos que ha traído la pandemia, sin olvidarnos de la trascendencia que pueda traer cada solución para las futuras generaciones en el plano económico. El endeudamiento público es la vía más sencilla por no hacer mucho ruido, pero no ataja los problemas en su raíz sino que solo los desplaza. Tengámoslo en cuenta siempre.

Christian Dürr es socio-director de ETICA Patrimonios EAF

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