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el documento está redactado por la directiva que estaba de baja y cuya firma fue suplantada

Un informe de la EMT responsabiliza del fraude a la trabajadora despedida y al banco

14/10/2019 - 

VALÈNCIA. Con cuentagotas se van conociendo más detalles de la investigación acerca del fraude de cuatro millones que sufrió la Empresa Municipal de Transportes (EMT) de València el pasado mes de septiembre. Tras conocerse los hechos, la mercantil pública que dirige el edil de Movilidad, Giuseppe Grezzi, inició los trabajos para detectar los fallos que lo permitieron. En uno de los informes elaborados, al que ha tenido acceso Valencia Plaza, la empresa restringe la responsabilidad, además de a los autores de la estafa, a la que era jefa de Administración de la EMT, Celia Zafra, ya despedida, y a la entidad bancaria que tramitó los pagos, Caixabank, como responsable "subsidiaria".

El informe está suscrito por la directora de Gestión -y del Área Financiera- de la empresa pública, María Rayón, quien está en el segundo escalón del organigrama de la empresa y cuya firma fue falsificada en la estafa según el relato de los hechos que ha hecho la compañía. Sus conclusiones eximen de responsabilidad a cualquier otro miembro de la dirección EMT. 

Por un lado, afirma que "el único modo de esquivar el control del método de pago es suplantar las identidades del gerente y de otro apoderado o bien hacerse con las claves de banca online". Lo primero fue lo que presumiblemente hicieron los defraudadores gracias a la colaboración -consciente o inconsciente- de Zafra. Pero además añade que "aún así, es necesario que la entidad financiera incumpla los protocolos de seguridad para que la sustracción se lleve a cabo".

Lo que afirma Rayón en el documento es que Caixabank tramitó el pago pese a que la orden "no provenía de ningún apoderado ni seguía la operativa habitual", lo que es motivo para tener que "determinar la responsabilidad subsidiaria de la entidad -bancaria- dado este incumplimiento". De esta forma es como la EMT acusa al banco de saltarse el protocolo establecido, como había estado haciendo en las últimas intervenciones públicas Giuseppe Grezzi.

Además, la empleada cesada, Celia Zafra, en el cuarto escalón del organigrama, tenía según este informe la responsabilidad de hacer la comprobación de las cuentas bancarias durante el período en el que se produjo el fraude. Pero, ¿cuáles eran los procedimientos de control internos que funcionaban habitualmente en la EMT? El escrito detalla paso por paso las tres fases de control que existían en la empresa para evitar este tipo de situaciones.

El presidente de la EMT, Giuseppe Grezzi. Foto: KIKE TABERNER

1. Recepción y contraste de la factura. Zafra era quien recibía las facturas a abonar para, a continuación, enviarlas a la jefa de Gestión, María Rayón, -segundo escalón-. Ésta comprobaba el importe y devolvía la factura firmada a Zafra, que la introducía en una remesa de facturas para realizar el pago de forma mensual.

Lo que ocurrió en el caso de la estafa fue muy diferente. La jefa de Administración, Celia Zafra, tras haber firmado una supuesta cláusula de confidencialidad a instancias de los estafadores, no envió las facturas a su superior para que las revisara.

2. Creación y autorización de la remesa. También Zafra era quien comprobaba este fichero mensual, colgaba el documento en la banca online y debía avisar otra vez a Rayón para que contrastara el importe de las facturas con la planificación de la tesorería. Después, Rayón y el gerente de la empresa, Josep Enric García Alemany -primer escalón-, procedían a la firma digital en la banca online.

Se desconoce si las introdujo en el fichero mensual, pero aún así, lo cierto es que las ocho transferencias por un importe medio de 500.000 euros eran de carácter excepcional y, según los correos, urgente, para lo que existía otro protocolo más ágil: la jefa de Gestión, Rayón, ratificaba la factura y la enviaba a otro directivo -no a Zafra- para que la registrase individualmente en la banca online, y proceder así al pago.

En todo caso, el informe insiste en que el pago de las transferencias, ya fuera mensual o de una operación urgente e inmediata, "no puede ejecutarse en ningún caso sin la firma digital del Gerente y de la jefa de Gestión", Josep Enric García y María Rayón. Un procedimiento que también habría sido vulnerado cuando la empleada ahora cesada envió a los defraudadores sus dos firmas, que fueron luego plasmadas por estos en las órdenes de pago.

 El presidente de la EMT, Giuseppe Grezzi, y el gerente, Josep Enric García Alemany. Foto: KIKE TABERNER.

3. Comprobación mediante la conciliación de las cuentas. Una vez hechos los pagos, el tercer paso es cruzar los movimientos bancarios realizados con el saldo real de la cuenta y verificar que todo cuadre. Es un procedimiento que la Sindicatura de Comptes instó a mejorar a la EMT en 2017, y que la empresa aseguró la pasada semana que se hace de forma diaria por un trabajador, sin especificar cuál.

En el informe, sin embargo, no se detalla cada cuánto se hace este proceso, y tampoco quién es el encargado de hacerlo, aunque se intuye que es un empleado subalterno a la jefa de Administración. Con todo, en caso de baja o de vacaciones, el sustituto de este encargado es la propia jefa de Administración, Zafra, "a quien se le supone la máxima confianza". Y en el período en que se hizo el fraude, casualmente, la tarea de conciliación de las cuentas recaía en la propia jefa de Administración.

¿Qué funciones tenía la directiva 'fantasma'?

Como publicó este diario, por encima de Zafra -cuarto escalón-, se encontraban la directora del Departamento de Finanzas, Esmeralda Aparisi -tercer escalón-; la jefa de Gestión, María Rayón -segundo escalón-, y el propio gerente, Josep Enric García -primer escalón-. Sin embargo, en todo este procedimiento hay una de las directivas que no parece tener ninguna función: la que se encuentra justo por encima de la trabajadora cesada. Se trata de Esmeralda Aparisi. 

Una circunstancias que resulta algo extraña dado que precisamente su cargo es el de directora de Finanzas, por lo que no es descabellado pensar que pudiera tener algún tipo de responsabilidad en la gestión directa del día a día de la empresa municipal, de sus cuentas bancarias y de sus gastos. Más aún, cuando en el tiempo en el que se produjo la estafa su inmediata superior, María Rayón, se encontraba de baja y el director-gerente, Josep Enric García, estaba de viaje. Es decir, era en esos momentos la máxima responsable en el área de Finanzas. Con todo, su nombre y su cargo no se menciona en ningún procedimiento de los descritos en el informe.

Organigrama de la empresa. Foto: VP.

La EMT señala a Caixabank

Todo el mencionado relato es el que sirve a la empresa para acusar a la empleada de saltarse los procedimientos establecidos, siempre que fueran estos los que realmente se llevaban a cabo de forma habitual. Pero además, también alude a los controles externos que recaían, siempre según la EMT, en la entidad bancaria donde albergaba la cuenta, Caixabank.

"El mismo procedimiento de control externo -continúa el documento- sirve de garante del interno, ya que, aunque no se realizara el interno correctamente, en ningún caso debería poder hacerse un pago si no es validado electrónicamente por el gerente y la jefa de Gestión". Así, explica que los apoderados de las cuentas son el director-gerente, el director adjunto -Toni Martínez, recién ascendido de jefe de Gabinete-, y la propia Rayón, jefa de Gestión.

En uno de los mensajes de correo electrónico dirigido a los estafadores -que se hacían pasar por directivos de Deloitte-, Zafra incluía también al concejal Giuseppe Grezzi -presidente ejecutivo de la empresa- como uno de los apoderados con firma para las transferencias, pero el informe de Rayón no lo incluye.

De esta forma, insiste en que las transferencias sólo se pueden realizar a través de las claves de la banca online y con las firmas conjuntas del gerente y la responsable de Gestión. "El banco es conocedor de este protocolo", subraya el documento. Y es que, según los correos electrónicos, la entidad bancaria habría tramitado los pagos únicamente con los PDF de las órdenes de pago con la firma -falsificada- de estos dos directivos, y no exigió la firma en la banca online, como debería hacerse según la EMT.

Los últimos correos entre Caixabank y la empleada

El fraude constó de ocho transferencias tramitadas entre la empleada y el banco entre el 3 y el 20 de septiembre, que alcanzaron la ya conocida cifra de cuatro millones de euros, si bien la intención de los defraudadores era que estos pagos continuaran hasta, al menos, los 11,4 millones de euros que costaba la supuesta operación en China. Sin embargo, el día 23 de septiembre, empiezan las suspicacias en la entidad bancaria dado lo inusual de estos pagos a China en una empresa como la EMT.

Así, el lunes 23 de septiembre, el banco comunica por correo electrónico que necesita un documento firmado por "algún autorizado en la cuenta" -es decir, o el gerente, o la jefa de Gestión- con el propósito de dejar constancia de que estos pagos a China iban a ser habituales. Para clarificar, según el correo, "que dentro de vuestra operativa actual está la realización de transferencias a China".

Así, Zafra envía este documento en el que se especifica: "Principales países con los que realiza o realizará transacciones: China". Esta declaración está firmada por la jefa de Gestión, María Rayón, por lo que se desconoce si Zafra también falsificó esta firma a conciencia. El resto, es historia: el banco también llamó al gerente para advertir de las inusuales transferencias, se paralizaron y la EMT empezó a investigar lo ocurrido.

La EMT presentó una denuncia a la Policía Nacional al día siguiente, el 24, así como a la Interpol para intentar recuperar parte del dinero enviado a las dos cuentas de Hong Kong, China. Grezzi y García Alemany lo hicieron público el 27 de septiembre, al día siguiente de celebrarse el último pleno del Ayuntamiento.

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