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avalancha de peticiones en los últimos meses

Infraestructuras protege al taxi de servicios como Cabify denegando autorizaciones de vehículos con chófer

26/11/2015 - 

VALENCIA. Los taxis están en pie de guerra contra todo aquel que creen que les está haciendo competencia desleal. Le ganaron la guerra a Uber, por fomentar el uso de conductores sin licencias y ahora se la disputan a Cabify, que conecta a profesionales con licencias de arrendamiento de vehículos con conductor (VTC) con clientes que necesitan desplazarse

Esta es la vía legal por la circula el servicio de esta tecnológica española pero que se vio acotada a finales de la semana pasada cuando Fomento publicó en el BOE una modificación de la  Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres que afecta al arrendamiento de vehículos de alquiler con conductor.

Una normativa que respalda a las decisiones de la Conselleria de Infraestructuras tomadas en los últimos meses, que ha tenido que denegar este tipo de autorizaciones por la avalancha de peticiones que ha recibido, probablemente porque el servicio de Cabify llegó a Valencia en noviembre de 2014.

La nueva norma aprobada por Fomento, que ya contempla desde 2013 esta actividad como una modalidad concreta de transporte de viajeros en vehículos de turismo, ahora tiene requisitos sobre potencia, longitud o antigüedad máxima. Sin embargo, lo que realmente refuerza las decisiones tomadas desde el gobierno autonómico es la introducción de limitaciones al otorgamiento de nuevas autorizaciones para el ejercicio de esta actividad.

En concreto, la norma establece una limitación de una autorización de arrendamiento con conductor por cada treinta autorizaciones de taxi, sin perjuicio de que aquellas comunidades autónomas que, por delegación del Estado, hayan asumido competencias en materia de autorizaciones de arrendamiento de vehículos con conductor puedan modificar la regla de proporcionalidad señalada siempre que la que apliquen sea menos restrictiva. 

"Esta normativa proporciona a la Generalitat mayor seguridad jurídica al regular este tipo de autorizaciones y, por tanto, permite seguir el modelo que se ha aplicado en los últimos meses siguiendo la normativa", aseguran desde Infraestructuras.

Cabify ve la normativa "excesiva"

Desde Cabify apuntan que en principio les parece una limitación excesiva, pero insiste en que se trata de una medida con la que la compañía española cumple desde que comenzara a operar en 2012.

"La compañía cumple con todos y cada uno de los nuevos puntos definidos y apoya la iniciativa del Legislativo con esta nueva normativa, la cual refuerza y facilita nuestro modelo de contratación al indicarse explícitamente la contratación telemática", apuntan, y recalcan que tienen todos los documentos legales que acreditan a la empresa para operar en España.

El taxi emprende la batalla

La Federación Profesional del Taxi sigue con su lucha y en el mes de noviembre interpuso una demanda en le juzgado de lo mercantil número 12 de Madrid  contra Cabify pidiendo su suspensión cautelar, según publicó El País.

Esta asociación de taxistas exige la paralización de Cabify o, en su defecto y que los conductores de la plataforma solo puedan prestar servicio en las ciudades donde tengan su domicilio fiscal. Asimismo, solicitan que se prohíba cualquier publicidad comparativa con las tarifas o las condiciones del servicio de taxis. Mientras, Cabify insiste en que actúa en todo momento dentro de la legalidad.

Esta legalidad se escuda, según apunta la compañía en una de sus últimas declaraciones, en que actúan como una agencia de viajes, haciendo de intermediario comercial pero para el taxi lo que hace es un actividad de transporte.

Además, el sector del taxi apunta a la competencia desleal y señalan que "el servicio de arrendamiento de vehículos con conductor deberá contratarse previamente en las oficinas o locales de la empresa arrendadora. (…) En ningún caso podrán los correspondientes vehículos aguardar o circular por las vías públicas en busca de clientes, ni realizar la recogida de los que no hayan contratado previamente el servicio”.

Los taxistas insisten en que arrendamiento de los vehículos de Cabify no se hace en ninguna sede física, sino mediante aplicación y que los chóferes de Cabify sí circulan por la calle aunque no lleven clientes, ya que, si estuviesen parados en su domicilio. El argumento de la compañía es que a quien se debe considerar cliente de la compañía no es al usuario final, sino a Cabify, quien ofrece el cliente al conductor.

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