UNA VERDAD INCÓMODA / OPINIÓN

Patria y Vida

16/07/2021 - 

Pedro Sánchez ha vuelto a mostrar su peor cara. La del cobarde. La del rastrero. La del traidor. La del presidente sumiso a quien sabe su amo y que no es otro que el actual director de todo el engranaje del socialismo internacional que empobrece naciones a su paso con una efectividad pasmosa y, desde luego, terrorífica. Porque ya nadie duda de que Zapatero es uno de los gurús más cotizados -y mejor pagado aunque con dinero embadurnado en sangre- de la Iberoamérica sometida al chavismo, al castrismo y a sus dictaduras satélites. Sí, dictaduras. Porque es importante llamar a las cosas por su nombre a pesar del dolor de estómago que les da a los socialistas solo con pensar en calificar como tal un régimen, en el fondo, amigo. La cabra tira al monte como el socialismo a la redistribución equitativa de la muerte y la miseria. Entre ellos se entienden. No difieren en métodos ni en objetivos, tan solo ajustan su agenda y los tiempos a la resistencia del ordenamiento jurídico de que se trate.

Los cubanos han dicho “basta”. Han soportado demasiado las continuas violaciones de la Declaración de Derechos Humanos. ¡Vida y Patria! Una canción convertida en proclama de los que mantienen viva la llama de la fe en que otra Cuba es posible. Una Cuba libre de tiranos, libre de ruina. Es sobrecogedor ver como por toda España miles de cubanos que se manifiestan en apoyo a los compatriotas que se han rebelado contra el terror nos ofrecen a todos testimonios capaces de helar la sangre a cualquiera que crea en los más básicos valores democráticos. Cada vez que llaman a sus familiares y amigos de la isla no saben si puede ser la última vez. Ya son miles los detenidos simplemente por emplear las redes sociales para denunciar los abusos del castrismo. 

La falta de derechos y libertades garantizan la absoluta impunidad de fuerzas de seguridad del estado que meten en las casas y, en el mejor de los casos, se llevan detenido a cualquier que ose pensar en que hay esperanza para ellos y su patria. Cuba es hoy un estado fallido y su gobierno no tienen ninguna intención de abandonar la comodidad que les da un totalitarismo construido a su medida durante más de sesenta años. Fidel Castro hizo muy bien sus deberes. Lo hizo tan bien que incluso durante las manifestaciones del Orgullo Gay se lucen camisetas con la camiseta del “Che” Guevara. El blanqueamiento de la masacre de disidentes es otro logro más del marxismo cultural. Es precisamente por esa manipulación mediática que tenemos en España a un aspirante a tirano en la Moncloa y a un gobierno donde cerca de la mitad de sus miembros lloraron en Twitter la muestre del “comandante” aficionado a la sangre.

En España debemos hacer cargo de conciencia, enviar a Zapatero al ostracismo más absoluto y condenar la dictadura castrista sin ningún tipo de miramiento. Nuestra Nación debe retomar el liderazgo de la política internacional en cuestiones de la Iberosfera e impulsar la presión sobre los regímenes totalitarios que asesinan, roban y niegan un futuro digno a millones de cubanos. Y de venezolanos. No podemos seguir agazapados bajo la falsa leyenda negra extendida en la actualidad precisamente por los que mantienen la bota presionando el cuello de los que únicamente quieren respirar libertad. Esto ya no es la Guerra Fría. Ya no podemos ni debemos hablar de dos bloques antagónicos sustanciados en modelos de estado, de sociedad, de economía o de cualquier otra cuestión. Frente a los totalitarismos solo caben no cabe otra vía que no sea su arrinconamiento internacional sistemático. El globalismo permanece impasible hacia la dura realidad que sufre el pueblo cubano.

No podemos tolerar ningún tipo de colaboracionismo con las dictaduras filosoviéticas dentro de nuestras instituciones democráticas. Todo aquel que ampare, aplauda o justifique crímenes de lesa humanidad como los acaecidos durante décadas en la Cuba de los Castro o en la Venezuela de Chávez y Maduro debe salir inmediatamente de la vida política española dejando siempre abierta la puerta a que sea la Justicia quien califique determinadas actuaciones como delito. Los españoles debemos darnos cuenta de una vez por todas que los primeros que salen a diario en televisiones y radios compradas repartiendo carnés de demócratas son, precisamente, los más peligrosos para la supervivencia del sistema de derechos y libertades que disfrutamos en nuestro país. Como botón de muestra hemos podido comprobar como, a solicitud única de Vox, el Tribunal Constitucional ha calificado como inconstitucional el primer estado de alarma y, presumiblemente, lo hará también con el segundo y sus prórrogas. El respeto a la Constitución y al imperio de la Ley no es uno de sus fuertes. Son unos trileros profesionales e intentarán eliminar a todo aquel disidente que no trague con sus fechorías.

Al fin y al cabo, los dictadores del “otro lado del charco” ya han consumado y utilizado su poder para aplastar a sus conciudadanos. Los que tenemos aquí, están en proceso.

Esta es una verdad incómoda, pero alguien tenía que decirlo.

Ana Vega Campos es diputada y portavoz de Vox en les Corts