X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información
GRUPO PLAZA

EN CAJA ALTA

No es magia, es diseño: la asombrosa historia del profesor Alba

Viajamos al siglo pasado para descubrir una curiosa historia de ilusionismo, seducción, prestidigitación y cartelismo

15/07/2019 - 

VALÈNCIA.-Hace unas semanas, inmerso en el proceso de candidatura de València Capital Mundial del Diseño, un compañero del comité organizador me hablaba de un cartel que tenía en su casa, un cartel que anunciaba un espectáculo de un tal Profesor Alba y cuya estética estaba estrechamente ligada a la de los cartelistas valencianos de mediados del siglo pasado. Así es cómo Jorge Fombellida me ponía en la pista de esta especie de hipnotizador cuya historia, en algún punto, tenía que cruzarse con el cartelismo valenciano.

Si nos remontamos cien años, el Profesor Alba irrumpía con su característico frac y su espectáculo de ilusionismo que lo llevó por los mejores teatros de España. Venía de ser discípulo de Enrique Onofroff, el mentalista que revolucionó el primer tercio del siglo pasado en cuanto a demostraciones de hipnosis y poder mental se refiere y, tras deambular por circos y escenarios de todo tipo, se lo montó por su cuenta gracias a su particular carisma y la tenebrosa mirada que destacaban las crónicas del momento por cómo cautivaba, sobre todo, al público infantil.

Lea Plaza al completo en su dispositivo iOS o Android con nuestra app

Tras esa misteriosa mirada, monóculo incluido, del Profesor Alba estaba Manuel Alba Rojas, quien junto a su mujer Lola Hernández Tivolina —convertida también en pareja artística— se mudaría de su Jerez de la Frontera natal a Sevilla y, ya en los años treinta, hasta València con sus hijos. Es precisamente en el Cap i Casal donde se convierten en las estrellas del Teatro Apolo, el Ruzafa y El Principal durante dos décadas con aquello que llamaban «experimentos científicos», en forma de técnicas de sugestión e hipnosis colectivas.

* Lea el artículo completo en el número de julio de la revista Plaza

Noticias relacionadas

next

Conecta con nosotros

Valencia Plaza, desde cualquier medio

Suscríbete al boletín VP

Todos los días a primera hora en tu email