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grand place / OPINIÓN

Covid: el Nuevo Orden Mundial

17/03/2020 - 

Ya tenía que ser mala pata que me tocara ir acompañada el otro día en el dron biplaza. Para una vez al año que salgo de casa… Menos mal que cumplíamos la distancia de seguridad de metro y medio entre seres humanos. Lo malo es que me leyó el pensamiento. Como iba a ajustarme el chip, no funcionaba bien el botón de autocontrol ni el de AlterControl. Hubo un tiempo en el que los pensamientos eran privados, bueno, tuyos… Quiero decir que sólo eran para ti y que nadie podía leerlos ni escucharlos ni procesarlos, ni siquiera ELLA. 

Esto me lo contaba la hermana de mi abuela, que pudo pasar al OtroLado hace 50 años antes de desaparecer del todo. No sé si debería pensar esto, pero como sigo con el chip descontrolado, igual hasta se pierden mis pensamientos en la nebulosa de LaNube. Yo era una niña y ella tendría mi edad cuando se instauró el Nuevo Orden Mundial, el Covid. 

“Llegó rápido, como una gripe…”, recuerdo que me decía la ”Tieta” cuando yo era una niña y aún podía acercarse a mí el Día de los Niños. Al menos eso fue lo que les contaron todos los gobiernos, para poder contener a la población mundial, especialmente a los más preparados para trabajar y obedecer sin cuestionarse nada, porque eran los que más tenían que perder.  

Todos los países-Estado al unísono decidieron propagar por todos los medios y redes de comunicación el Covid-19, como si se tratara de un virus mortal altamente contagioso. Y la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una pandemia en todo el planeta, previo generoso pago de todos los gobiernos.

Para evitar el contagio, lo primero que se cerraron fueron las escuelas y universidades. Esto eran edificios donde los alumnos iban a estudiar, donde se sentaban juntos y el profesor les daba los buenos días en persona, no en una holografía. Y la gente hablaba, en voz alta, digo, abriendo la boca. Se cerraron tiendas donde la gente iba a elegir y probarse la ropa que le gustaba y otros elementos de adorno, tocándola antes y oliendo la fibra o el algodón o el cuero -esto venía de la piel de los animales, que se comían también-. Hoy AmazonGate nos trae la compra por dron… y las pastillas VitalMínicas. 

Luego vino el Decreto… Y se proclamó el AlarmState. La RuleOne fue que todo el mundo debía aislarse en casa, en familia o en solitario, a poder ser sin mezclar niños y ancianos. No hubo elección. Coches de policía y tanques del ejército patrullaban las calles de pueblos y ciudades para impedir que la gente saliera a la calle, ni siquiera a pasear o a visitar a sus familiares y amigos -entonces se andaba, a pie-. Sólo estaba permitido abandonar el domicilio para ir a trabajar y a las tiendas de supervivencia -alimentaria o sanitaria-, porque la gente se desplazaba para el avituallamiento habitual. Y ELLA no había llegado, no del todo…

Pero las calles, plazas, playas y montes ya entonces se quedaron vacías. Ciudades fantasmas, pueblos muertos y carreteras donde nada ni nadie circulaban. No se escuchaba más que el insultante trinar de los pájaros por las ventanas anunciando una primavera diferente, inédita, implacable. La “Tieta” la recordaba con gran tristeza, aquella primavera del 2020, porque todo aquello llegó después de la Black Box…

Los medios de transporte colectivos por tierra, mar y aire también cancelaron los viajes previstos. El CaosPrevio a la llegada del Nuevo Orden Mundial comenzó aquel mes de marzo de 2020, “Primero de la Era Termidor”. Fue bastante rápido. Comenzaron anunciando restricciones en la frecuencia de autobuses, trenes, barcos y aviones, incluidos los servicios de cafetería que se ofrecían. 

La “Tieta” guardó en aquel primer momento un mensaje digital que me pasó en un chip encriptado y que aún guardo -sin memorizar, claro- de una empresa del Gobierno llamada Renfe y que transportaba cientos de pasajeros a la vez, que hablaban, se sentaban y comían juntos. En este mensaje se contenían las primeras normas que cambiarían la forma de vivir, amar y pensar del NuevoSer, hoy ya despojado de otras referencias al cerrar todos los templos dedicados al culto.

Ese medio de transporte se llamaba tren y decía: “Asignación de plazas a los clientes manteniendo el espacio entre viajeros siguiendo las recomendaciones sanitarias. Refuerzo de nuestros procedimientos de limpieza de los trenes, poniendo especial atención a los elementos con mayor riesgo de transmisión: pasamanos, pulsadores, W.C. y apoyabrazos. Se garantiza en todos los servicios la reposición de elementos higiénico/sanitarios: jabón y papel. Suspensión temporal en todos los trenes de los servicios de restauración a bordo, cafetería, bar móvil, distribución de prensa y auriculares. También permanecerán cerradas todas las Salas Club de las estaciones”.

Se cerraron empresas y fábricas -la gente iba a trabajar a edificios donde estaban juntos en persona- y un Nuevo Orden Económico se implantó para preparar la llegada de ELLA. A estas generaciones de obreros ya los habían estado adiestrando desde “Súper Mario Bross”, el héroe precursor de ELLA de finales del siglo XX, en el Milenio anterior. Luego llegaron los computadores personales y los videojuegos, el mundo se abrió a Internet y los gobiernos hablaban del e-Government, del e-Learning, del e-Health… 

Todo podía hacerse digitalmente a través de la red: trabajar, estudiar, amar…, incluso sexo. ELLA, que aún no había llegado, ya estaba allí, agazapada en la red. Y la red decidía tus amigos, tus amantes, con quién debías casarte y tener hijos, con quién podías quedar para ir al cine o comerte una paella junto al mar. En la red tenías un doctor y un abogado, un amigo y un enemigo. En las redes podías hacer la guerra o declarar la paz. 

Además, el Fondo Económico Internacional (FMI) había preparado el camino en plena expansión del Covid-19 exigiendo la reversión del salario mínimo interprofesional, la revalorización de las pensiones y la congelación del salario a los funcionarios. Para ello, disparó la prima de riesgo y la Bolsa cayó en picado. Los pocos trabajadores que aún se desplazaban eran despedidos de sus empresas, condenadas a cerrar por su escasa producción ante la caída brutal del consumo. Y la GranFábrica del mundo, China, seguía aislada también, preparándose… Llegaron a escasear materias primas antes de que llegara el CaosPrevio y mucha gente -los llamados Mackis- pasara al OtroLado.

Algunos conceptos no los entiendo muy bien porque la “Tieta” no tuvo mucho tiempo para explicármelos. Lo que más le impactó, recuerdo, fue cuando el territorio Unión-Europea sucumbió al Nuevo Orden Mundial. A través de la megafonía de todos los pueblos y ciudades, se proclamó el cierre de fronteras y la Cuarentena de sus 400 millones de habitantes por tiempo indefinido, confinados en sus casas “para proteger a la población”. Hasta que llegó ELLA… y nos dijo cómo debíamos pensar. 

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