Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Política de Cookies Aceptar

Top doce

Askua

Ricardo Gadea

Hoy, al igual que en el siglo de Carème, deificamos a los chefs. Sin embargo, hemos dejado de rendir el debido homenaje a otros devotos del arte de la restauración que se han dedicado a la pasión hedonista: crear su propio restaurante. El restaurador es un híbrido entre la razón y la locura, un alma de guerrero en el corazón de un poeta

Además de la amistad que nos une, tengo con Ricardo Gadea una deuda que nunca le podré pagar. Gentleman, esteta enamorado del producto extremo, en su mesa he vivido algunos de los momentos más felices de mi vida. Entrar en Askua es una peregrinación a un templo del producto. Y también del buen gusto. Llegamos con el corazón abierto: Ricardo nos recibe como si estuviéramos en su casa, amplia sonrisa y una cazadora de corte impecable. Un día soñó con abrir en València un restaurante a su medida. Lo convirtió en un lugar imprescindible para cualquier amante del buen gusto. Y lo llamó Askua. 

Hedonismo con emoción; comer y beber en Askua es abrazar la verdad. Aquí, la palabra hospitalidad adquiere un mayor significado porque Ricardo es la personificación del arte del bien recibir. Mientras que, en la espuma de los días, nos dispersamos en mil lugares totalmente prescindibles, en Askua podemos centrarnos en lo primordial. Nos espera un viaje que deberá incluir varias etapas obligatorias, porque aquí casi todos los platos están en la dimensión de los clásicos. Con Selosse en la copa, empecemos con unas patatas bravas,croqueta de rabo de toro y curry, y ensaladilla rusa. Y de ahí, al puro producto de proveedores artesanos. Anchoa del Cantábrico, divina. Alcachofas. Guisantes lágrima,pureza suprema. Mollejas con caviar y unas insuperables angulas pilpil. La opción de carne puede pasar por la chuleta de lomo alto. O la obra maestra mundial del steak tartar, la receta de la casa de Ricardo. Imprescindibles los callos. Y también el tiramisú, para terminar este viaje en la gloria. Comer, beber y ser felices:¿qué más podemos pedirle a la vida?

«La voz de la gente no cambia nunca, como tampoco la expresión de su mirada», escribió Houellebecq.  Llegará el día en que Ricardo se canse de predicar a los peces. Y ese día, muchos llorarán por las oportunidades perdidas para visitar este paraíso gastronómico. Que ese día llegue tarde. Y que, hasta entonces, nosotros, los devotos, sepamos aprovecharlo.


¿Qué puedo encontrar?

  • Producto

  • Brasa

  • Menú

¿Qué pido?

Montadito de steak tartar