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ENTREVISTA | RAFAEL CLIMENT, CONSELLER DE ECONOMÍA SOSTENIBLE

"Comencé a estar cómodo desde el segundo año, ahora tengo fuerza y proyecto para tiempo"

9/08/2021 - 

VALÈNCIA. Una oportunidad histórica para presentarse como un partido útil. Esta es la sensación que le ha dejado al conseller Rafael Climent el reciente congreso del Bloc en el que, a su juicio, la formación ha dejado escapar una ocasión irrepetible para proyectarse hacia la sociedad sobre el trabajo desde las instituciones que están realizando algunos de sus integrantes como Vicent Marzà, Joan Baldoví, Fran Ferri o él mismo como conseller de Economía.

En el ecuador de su segunda legislatura al frente de la Conselleria de Economía, reconoce que le costó un par de años completar el tránsito desde el mundo municipal al "statu quo de València" y cambiar la filosofía interna de un departamento en el que "no se coordinaba nadie". Ahora, sin embargo, se siente con ganas de desarrollar las iniciativas puestas en marcha desde su departamento, una fortaleza personal que también percibe a nivel colectivo, ya que ve al Botànic con fuelle para agotar la legislatura y reeditar su alianza en 2023.

[Lea la primera parte de la entrevista: "Lo importante no es cuántas empresas públicas se crean, sino que estas funcionen"]

– Hubo un tiempo en el que esta Conselleria de Economía era más conocida por los problemas de mestizaje que por la gestión, ¿cómo es la situación ahora, está mejor engrasada la Conselleria?
– Estoy contento con las Secretarías Autonómicas por su labor de coordinación con las direcciones generales y también política. Están sacando muchos proyectos positivos. Somos una Conselleria seria, con planificación a largo plazo y con evaluación permanente. Ningún año hemos bajado del 90% de ejecución presupuestaria. En este momento pondría una nota muy alta porque hacemos política de abajo a arriba. Cuando decimos que sacamos algo adelante, lo sacamos. La anterior legislatura fue más tempestuosa porque tal vez porque hubo personas que quisieron ir más a la suya, pero a mí me gusta trabajar de forma coordinada, dejando mucha libertad porque me gusta dejar hacer.

Foto: KIKE TABERNER

– Usted también ha evolucionado...
–  Cuando entré como conseller, yo era una cara nueva fuera del statu quo de València y con una forma de trabajar diferente. De repente, todos los conseller pasaron a la primera línea mediática, pero yo no intencionadamente. No quería decir nada sin saber la situación en la que estaba la Conselleria y a ello me dediqué los tres o cuatro primeros meses. De ese primer diagnóstico nacieron iniciativas como el Plan Energético 2016-20, el Avalem Joves, Avalem Experiencia o el Plan Estratégico de la Industria. Yo comencé a sentirme cómodo a partir del segundo año porque lo teníamos encauzado. Mi modus operandi es el de analizar e implementar, pero esto era un compartimento estanco total; en esta conselleria no se coordinaba nadie y esto es algo que no se corrige de un día para otro.

"La anterior legislatura fue más tempestuosa porque hubo personas que quisieron ir más a la suya"

– ¿De qué nivel habla?
– De directores generales, subdirectores generales, de directores de área... Cada uno a la suya. Eran veinte años y un acomodamiento impresionante. Todo eso lo teníamos que cambiar, pero con mano izquierda y yendo tú por delante y con las ideas claras. Independientemente de los conflictos con las secretarias autonómicas de esta parte de la Conselleria, pudimos hacer todo eso y marcar la hoja de ruta. Y en esta legislatura se ha asentado aún más porque la interrelación entre la alta dirección de la Conselleria está marcada por el buen feeling. El conseller tiene confianza y deja hacer, esa es la base.

– Casi como cada año, vuelve el runrún sobre posibles cambios en el Consell. Su departamento suele aparecer en las quinielas, ¿cómo se siente en su puesto?
– Me siento muy a gusto, con fuerza y proyecto para tiempo. Por ejemplo, acabamos de aprobar el Plan Estratégico del Comercio, la Artesanía y el Consumo, que nos ilusiona, como también el Fent Cooperatives II. Vamos a sacar un Plan de Digitalización Internacional. Son proyectos que ilusionan y además, cuando se ven resultados, eso anima. El mundo asociativo se ha involucrado mucho con nuestros proyectos porque les hemos dado protagonismo. Me siento muy involucrado en esos proyectos, capilarizado por los directores y directoras generales. Hemos dado otro paso, y es que yo tengo mucha relación con las diferentes sectoriales. Por ejemplo, con Yolanda Díaz, aparte de tener buena relación, hemos generado sinergias. Si puedo ir yo, voy a las conferencias sectoriales.

– ¿Cree que el Botanic agotará esta legislatura?
– Creo que sí, estoy totalmente convencido. El Botànic está más vivo que nunca. Está haciendo un trabajo bastante coral y el único problema que ha tenido el Botànic ha sido tener que enfrentarse a una pandemia y gestionar en función de la misma. Eso también fortalece. Los criterios del Botànic están claros, se trabaja bien y creo que se agotará la legislatura.

– Dice que el único problema ha sido el virus... ¿Serían mejor las cosas sin pandemia?
– La gestión habría sido absolutamente diferente, aunque hubiéramos tenido nuestros tropiezos como cualquier familia. Independientemente de ello, el Botànic está fuerte y se puede conseguir un Botànic III sin ningún problema. Nos falta asentar las políticas estos dos años y que los fondos de recuperación lleguen, capilaricen y nos ayuden a transformar nuestro modelo productivo. Me gustaría que los fondos europeos se capilarizaran y llegasen a las pymes porque de ese modo evitaremos desigualdades. Eso me preocupa y estamos trabajando en ello. La semana pasada le pedí a (Nadia) Calviño la territorialización de los fondos hasta el nivel municipal y que no se rompa la cadena de valor. Eso implica que llegue a las pymes. Eso nos puede dar un impulso de cara a 2023 si lo hacemos bien. Por experiencia, cualquier proyecto que se quiera asentar precisa la consolidación de los gestores que lo han de sacar adelante.

"El único problema que ha tenido el Botànic ha sido tener que enfrentarse a una pandemia"

– Entonces usted no cambiaría ni una coma...
– Simplemente soy de los que cree que es positivo dar continuidad a un proyecto si está funcionando. En su conjunto, se ha consolidado un proyecto aseado en un periodo que está bien.

– ¿Qué le parece que se haya buscado a un independiente para la Alcaldía de València ante la posibilidad de que el alcalde no continúe?
– Quien tendrá que decidir si se presenta o no es el alcalde. Todo son hipótesis, pero normalmente las cosas se deciden en el último año o menos. Compromís se tendrá que sentar en un momento dado y hacer un planteamiento de futuro.Foto: KIKE TABERNER

– ¿Cree que la de un independiente es una buena opción?
– Creo que Compromís es una buena opción. Compromís. Porque ya ha demostrado que es un partido útil para esta sociedad. Su gente es generalmente valiente, con capacidad de transformación, y necesitamos que la gente de Compromís gobierne este país. En el Ayuntamiento de València, la Generalitat y en muchas otras alcaldías. Porque esa será la única manera de transformar de manera seria, rigurosa e innovadora nuestro territorio en todos los ámbitos. Me acuerdo cuando hace tiempo se decía que solo podíamos gestionar la cultura en ayuntamientos, pero ahora Compromís ha demostrado que es útil para transformar la sociedad. Creo que quien ha de estar defendiendo día a día el proyecto de Compromís es la gente que se cree y ha mamado el proyecto. La transformación ha de ser de luces largas, no estratégica con la vista en las elecciones. Tenemos que cambiar ese chip.

– ¿Qué balance hace del congreso del Bloc (Més Compromís)? ¿Está cómodo con el nuevo nombre y con el nuevo enfoque del partido?
– Somos personas de costumbres, pero al final nos adaptamos a todo. Prácticamente he sido el único cargo público que se ha mostrado equidistante porque pensaba que había que respetar el proceso. Pero creo que hemos perdido una oportunidad histórica para hacer un congreso exógeno, de decirle a la ciudadanía que somos un partido transformador y útil, con ejemplos de Mes Compromís como Vicent Marzà y su trabajo en Educación; Joan Baldoví y su trabajo en el Congreso; Fran Ferri, con su desempeño en Les Corts; y Climent, que podría poner en valor las políticas económicas y de empleo. Lo que quiero decir con esto es que era el momento de hacer un congreso exógeno, pero se ha hecho un congreso endógeno. A mi me gusta coser y evitar el conflicto por el conflicto. 

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