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EL CUDOLET / OPINIÓN

Las Fallas del Naranjito

19/06/2021 - 

Hoy diecinueve de junio se cumplen 39 años de la histórica plantà de aquel gigante Atlante que aupaba una enorme pelota de fútbol sobre sus hombros, ante el asombro de miles de forasteros que vinieron a disfrutar del Mundial de fútbol celebrado en España. Las Fallas del doblete. Vicente Luna fue el artista elegido para la ardua tarea de levantar un cadafal en muy poco tiempo sobre el asfalto de la plaza central de todos los ciudadanos valencianos, que entonces portaba el nombre del País Valenciano.

Luna nació en la calle San Bult, cerca de la casa natalicia del presidente José Ramos Costa, al que le unía gran amistad. No era muy aficionado al deporte rey. Su vida eran las Fallas. En su niñez ya trasteaba y modelaba con barro y madera con soltura. El taller de Luna recibió el encargo para diseñar el monumento fallero. Se celebraban las Fallas del verano, las del Mundial 82. Un monumento que bordeaba los treinta metros de altura rodeado de sesenta ninots. Un Falla mitológica. Un monumento antológico. El guion y la crítica no podía tratar otro tema que el balón. El Cap i Casal, engalanado, con la alfombra roja puesta, se había preparado para dar la bienvenida a miles de aficionados.

En una entrevista realizada al poeta Pepe Soriano, estrecho colaborador de Luna en esta aventura, declaraba sobre el escultor que ciertamente no era un hincha, pero que estaba encantado de que la ciudad de València fuera elegida sede porque nos promocionaba. La organización del Mundial favorecería con sus reformas la fachada de la frontera norte, creando un acceso directo al estadio al ensanchar la avenida de Suecia debido al derribo de las casas bajas de General Pando, que había visto crecer Mestalla durante décadas. No hubo indulto oficial. Todo fue a la hoguera. De haberlo habido, hubiera salvado a la mascota oficial, el Naranjito.

Por aquel entonces Pablo Porta presidía la Federación Española de Fútbol. La selección española había conseguido la clasificación para la segunda fase y Porta ordenó a la toda plantilla regresar a Madrid para preparar la siguiente ronda. Hecho que les haría perderse todos los actos festivos planificados por la ciudad. Finalmente, la presión ejercida por los máximos representante del gobierno municipal consiguió que los jugadores acudieran al Ayuntamiento, donde fueron recibidos, pudiendo disfrutar desde el balcón de una noche más al puro estilo josefino, con castillo de fuegos artificiales y posterior cremà del monumento la noche del 25 de junio. Miguel Tendillo y Enrique Saura hicieron de embajadores al resto de jugadores de la selección en aquella excepcional noche fallera de verano. Este año volveremos a ver algo insólito, la fiesta fallera preparada para el mes de septiembre. Una cita más con la futura historia de la ciudad de València. Nuestra fiesta. La de todos.

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