obituario

Adiós a Carmen Alborch, la 'geganta' que rompió techos de cristal 

24/10/2018 - 

VALÈNCIA. Le faltaba apenas una semana para cumplir 71 años. Hasta el último día lució su sonrisa. Hasta el último momento estuvo al pie del cañón. Carmen Alborch ha muerto tras una larga enfermedad. Alborch, una persona que vivió de pie, intelectual, gestora política, la senadora socialista que nunca bajó los brazos, que nunca se rindió, falleció en su domicilio. 

Feminista, avanzada a su tiempo, llegó a ser ministra de Cultura entre julio de 1993  y mayo de 1996, dentro del último gobierno de Felipe González; fue diputada por València desde 1996 hasta 2008; senadora desde este último año hasta 2016; y concejal del Ayuntamiento de València entre 2007 y 2011. Toda una intensa actividad política que no puede soslayar su dimensión intelectual y humana.

Por todo ello Alborch fue reconocida el pasado 9 d'Octubre por la Generalitat con una de las altas distinciones de la Generalitat. Cuando se dio a conocer el premio, la vicepresidenta, Mónica Oltra, destacó su "impecable trayectoria" y recordó aspectos como que fue la primera decana de la Facultad de Derecho de la Universitat de València y la primera ministra valenciana de Cultura del Gobierno entre 1993 y 1996.

Pero al margen de su actividad política, Alborch destacó también por una intensa actividad cultural, tanto a nivel político como personal. Junto a Vicent Todolí puso en marcha el IVAM, un museo de referencia en todo el mundo mientras estuvo bajo sus manos. También fue una destacada escritora, con ensayos muy relevantes sobre la condición femenina y la mujer, reconocidos con galardones como el de la Crítica Valenciana. 

Así, en 1999 editó con Temas de Hoy Solas, que reflexionaba sobre las mujeres que deciden vivir sin pareja. A éste siguió Malas cuyo subtítulo, Rivalidad y complicidad entre mujeresresumía el espíritu de la obra. Esta suerte de trilogía se completó con Libres: Ciudadanas del mundo, publicado por Aguilar en 2004. 

Su canto de amor a València, su otra gran pasión, fue La ciudad y la vida, publicado por RBA Libros (2009), unas memorias en las que recorría todas sus experiencias personales y políticas, y donde hablaba también de la muerte de algunos de sus amigos a manos de ETA, Manuel Broseta, Ernest Lluch y Francisco Tomás y ValientePor su parte Los placeres de la edad (2014), que a la postre ha sido su última obra, invitaba a disfrutar de la vejez y denunciaba el doble patrón para medir la edad que afecta con severidad a la mujer.

Durante el discurso de entrega del premio de la Generalitat pidió que el femenismo fuera declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. En su discurso ante el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, Alborch puso en valor que había "mejorado la calidad de vida de todos los ciudadanos y ciudadanas".

Personalidad arrolladora, única, un activo social y cultural de la Comunitat Valenciana y una persona clave en la vida pública valenciana de los últimos 35 años, rompedora, vanguardista, adelantada a su tiempo, se licenció en Derecho por la Universitat de València en 1970 y se doctoró cum laudem en 1973 por esta misma institución, a la que siempre fue leal y a la que siempre defendió. 

Incluso en los últimos meses de su vida, con la enfermedad ya avanzada, Alborch, Carmen para quienes la trataban, encontró siempre fuerzas para asistir a actos públicos y dar su apoyo a las causas e instituciones en las que creía, como el pasado 18 de septiembre durante la apertura del curso académico, donde acudió para mostrar su orgullo y afecto hacia la nueva rectora de la Universitat de València, Mavi Mestre, en su primera apertura solemne. 

Una lealtad de doble dirección, ya que la Universitat le reconoció con su Medalla su trayectoria vital y profesional, ahora justo hace un año. En su discurso, Alborch advirtió ante "la potencia del patriarcado del machismo". "Ha habido y hay políticas ciegas al género. Las políticas neoliberales del capitalismo están expropiando derechos a las mujeres. Tenemos que estar vigilantes ante la reacción, los retrocesos que sin duda existen”, dijo. Un discurso en el que incluyo una reflexión que podría ser descrita como su lema de vida: "Cada día estoy más convencida de que el profundo secreto de la alegría es la resistencia”.

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