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el tintero / OPINIÓN

Sondeos

La encuesta sobre la intención de voto en la Comunidad Valenciana y la valoración de los líderes locales y los nacionales realizada por esta casa ha generado multitud de noticias y reflexiones estos días. No me resisto a sumarme a las mismas, aunque ya sabemos que la verdadera encuesta es el día que vamos a votar.

19/09/2018 - 

La demoscopia electoral es una auténtica joya para los medios de comunicación y en general para cualquier persona que tenga cierta afición o interés por comentar la actualidad, sean profesionales de los medios, analistas, tertulianos y público en general, pues genera información sobre las preferencias de nuestros vecinos sobre nuestros políticos. El sistema es más que razonable, ante la evidente imposibilidad de preguntarnos a todos (a mi jamás me han realizado una encuesta política) se pregunta a diferentes grupos sociales por edad, sexo, zonas, etc. y el resultado se extrapola a la generalidad de la población.

En el ámbito de las encuestas sobre intención de voto, como es la que nos ocupa, siempre se suele decir que los resultados que se arrojan a la opinión pública realizan una doble función. De un lado nos muestran lo que opinan los encuestados que automáticamente se convierten en una especie de opinión global de ese conjunto o grupo social y por otro lado suele considerarse que generan una corriente de opinión, es decir, que la inmensa mayoría de personas que no han sido encuestadas son influidas por los resultados que se publican. Al mismo tiempo, tienen efectos diversos y contrapuestos; por ejemplo, en la que nos atañe, probablemente muchos socialistas, militantes y votantes se han alegrado o ilusionado al ver su hipotético triunfo en la Generalidad, pero también esos resultados exitosos pueden suponer la movilización de un electorado del rival, en este caso posibles votantes del centro-derecha que consideren necesario un cambio de gobierno y se encontraban sin una especial motivación por parte de los partidos de este espectro ideológico.

Los resultados que hemos conocido muestran una clara superioridad del nacionalismo y el socialismo y otorgan la ventaja a estos últimos pese que la líder más conocida y valorada sería la señora Mónica Oltra. La vicepresidenta del Consell ha mantenido un perfil discreto respecto a su etapa en la oposición, pero probablemente se activará en campaña para jalear y atraer a su electorado y también a muchos votantes del PSPV. Porque no debemos ignorar ni olvidar que pese a ser un partido de ámbito nacional y no estar en la situación de Cataluña o Baleares, el partido que lidera Ximo Puig está cerca de tesis nacionalistas empezando por su nombre y siguiendo por las manifestaciones o actitudes de muchos de sus líderes, y es en esa confusión donde Compromís puede pescar y pesca votos.

Pero si algo se evidencia en esta encuesta es que, a pocos meses de las elecciones autonómicas y locales, los dos partidos mayoritarios del centro-derecha (PPCV y Ciudadanos) no tienen candidatos ni discursos claros y contundentes, y en consecuencia no han conseguido desactivar la inercia que suele dar el poder a la hora de presentarse a las elecciones y presentar hechos y resultados. Y no será porque PSPV y Compromís no han legislado contra gran parte de la sociedad y han levantado algunas ampollas tocando temas sensibles: desde el constante control en la educación a través de una utópica educación multilingüe que pretende inocular lengua e ideología, valga la redundancia, porque así es en el universo nacionalista, hasta la pésima gestión en el ámbito sanitario por parte de la ex ministra Carmen Montón. Y son estas áreas que afectan al día a día de muchos ciudadanos.

Y finalmente hay un dato que suele pasar desapercibido en la mayoría de sondeos porque parece irrelevante, el clásico no sabe/ no contesta, y en este sondeo más del 20% ha usado esta evasiva respuesta cuando les preguntaban sobre quién les gustaría ver de presidente del gobierno valenciano, es un elevado porcentaje y quizá entre los numerosos indecisos puede decantarse esta próxima cita electoral. A eso hay que añadir que una sociedad tan emocional y dada a los impulsos, cualquier suceso inesperado y sorpresivo que tenga lugar a pocas semanas o días de las elecciones, podría modificar las expectativas que acabamos de conocer, desde los casos de corrupción sean juicios de casos que tiene más de diez años a nuevos casos, a hechos externos que afecten a la gestión política. Queda mucho partido. 

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