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València presume de Orgullo

Foto: KIKE TABERNER
12/06/2019 - 

VALÈNCIA. Hace 18 años los carteles para la fiesta del Orgullo aún se hacían a mano. Lo recuerda el concejal del Ayuntamiento de València, Sergi Campillo. Él era entonces un joven universitario. Estaba con su actual esposo, entonces novio, y estaba descubriendo el mundo LGTBI. Se ofreció como voluntario a la comisión del 28-J, encargada de organizar la fiesta. Campillo recuerda que hasta entonces se hacían concentraciones y que fue a partir de 2001 que comenzaron a ser ya un desfile. “Éramos muy pocos”.

El punto de encuentro era después en la plaza de Tavernes de la Valldigna, donde se encontraba el Centre Excursionista, que les cedía la luz para la fiesta; a esos niveles de carestía llegaban. Unos años después, evoca Campillo, se trasladaron a la plaza de Viriato. Y la fiesta comenzó a extenderse y convertirse en un referente para la ciudadanía. La llegada del verano incluye las hogueras de San Juan y la fiesta del Orgullo. En menos de dos décadas el cambio ha sido extraordinario. Ahora la fiesta es en la plaza del Ayuntamiento.

Este martes la concejal Isa Lozano presentó en sede consistorial la campaña municipal realizada por Democràcia Estudi para la edición del Orgullo 2019. Basada en el pasodoble ‘València’, utiliza las primeras estrofas de esta canción tan emblemática: València es la tierra de las flores, de la luz y del...  Del amor, se puede terminar. El amor que viene simbolizado por el emblema del movimiento LGTBI, la bandera del arco iris. València presume de su Orgullo.

Lozano participó por primera vez en el Orgullo hace ahora diez años, en 2009. “Fui con amigas del Máster de Gènero y políticas de igualdad”, explicaba a Valencia Plaza. “Sentí curiosidad. Me reconfortó comprobar las infinitas maneras de ser, de sentir, de desear que hacemos posibles las personas. Sentí también que mi propia libertad se ampliaba. Y que yo misma formaba parte de esa diversidad. Sentí que toda aquella humanidad que desbordaba los modelos y parámetros establecidos o normativos era real e imparable. Pese a que hubiera gente con demasiado miedo para verla”.

València, un referente estatal

Ahora el consistorio del que ella forma parte celebra y reivindica el Orgullo en la ciudad y, como dijo Lozano durante la presentación de la campaña, pone en valor que “València se ha consolidado como un referente a nivel estatal respecto a la defensa de la diversidad y a la reivindicación de todas las maneras de ser y querer”. “Todos y todas sentimos que, en estos momentos, después de cuatro años de promover e incidir en la importancia de los valores de la diversidad en nuestra ciudad, estos ya forman parte de la identidad valenciana, igual que este pasodoble”, agregó.

Algo a lo que ha contribuido la voluntad de muchos de los componentes del consistorio, quienes han participado en el Orgullo antes incluso de saber si se iban a dedicar a la política, como jóvenes anónimos. Ellos estaban ahí. Ese fue el caso, por ejemplo, de la teniente de alcalde socialista, Sandra Gómez, quien con sólo 19 años tomó parte en su primer Orgullo.

“Fue hace 14 años. Formaba parte de Juventudes Socialistas, recién afiliada tras la victoria de Zapatero en las elecciones de 2004 y motivada por la ilusión que había despertado en la sociedad española. Veníamos del movimiento del No a la Guerra de Irak y recuerdo aquellos años como un momento histórico de conquista de derechos y de dignifica cooperación de la política, después de dos mandatos de un Partido Popular que estaba haciéndonos retroceder a pasos agigantados”, recordaba este martes.

El año en el que participó por primera vez no fue uno cualquiera. Como ella misma menciona, “ese 2005 fue cuando se aprobó la ley de matrimonio homosexual con lo que el día del Orgullo fue una cita muy especial”. “España se convertía en un país referente en el mundo”, prosigue, “éramos el espejo en el que podían mirarse las democracias occidentales y eso me llenó también de orgullo y de ilusión, pero, sobre todo, de fuerza pasa seguir luchando por una sociedad más justa”.

“No podemos bajar la guardia”

Por eso, explica, una de las medidas que adoptó como concejala de Protección Ciudadana fue visibilizar el apoyo de la Policía Local a las personas homosexuales en la marcha del Orgullo. Y aquí quiso hacer un inciso porque, dijo, “no podemos bajar la guardia en la defensa de los derechos del colectivo LGTBI porque estamos asistiendo noticias muy alarmantes sobre ataques de odio y de actitudes de LGTBfobia. Así que quiero aprovechar para hacer un llamamiento al respeto y dejar claro desde las instituciones seguiremos promoviendo acciones que visibilicen la diversidad”.

También con 19 años participó por primera vez el concejal de Compromís Pere Fuset. Fue con las juventudes del Bloc. Fuset, “recién salido del armario”, como él mismo dice, se enfrentó a emociones contrapuestas. Por un lado, dice, sentía “orgullo”, recalcando lo atinado de llamar a la celebración Día del Orgullo; por otro, la emoción de descubrir la realidad, que iba “más allá de aquello que habías visto en la tele de las carrozas”. Era la parte reivindicativa de la fiesta, la que le da su verdadero sentido. “Entendí que esa parte se me había ocultado por parte de los medios de comunicación”, explica.

En aquella su primera participación Fuset percibió comportamientos muy diferentes según calles. Por ejemplo, en la Paz la gente se sumaba a la fiesta, pero en la calle Colón “se ponían en las aceras”. “Y veías a mucha gente en los laterales que no participaban, aunque percibías que formaban parte de la comunidad”. Consciente de eso, decidió seguir en el centro de la calle. Para él era su forma de reivindicar: ‘Aquí estamos, existo’.

El próximo sábado 29 de junio València volverá a vivir la “explosión de color”, como la define Campillo que es la fiesta del Orgullo. Ahora la ciudad, sus instituciones, la secundan, pero hace dos décadas, recuerda, “no nos apoyaba nadie”. Y eso, en un momento en el que algunos se atreven a ponerla en duda, él lo quiere mencionar. Porque para llegar a este día en el que València presume de su Orgullo han pasado muchas vicisitudes. Y desde la memoria se puede entender mejor el sentido último de una fiesta en la que, aseguró Lozano, se celebra y reivindica “la importancia de la defensa de la diversidad”.

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