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'Érase una vez... el hombre': lecciones de historia para grandes y chicos

En la televisión de la España paleta de la Transición aterrizó una serie que pretendía cumplir aquello de que los niños disfrutaran aprendiendo y aprendieran disfrutando. Y, aunque parezca mentira, lo consiguió

18/07/2019 - 

VALÈNCIA.-«Érase una vez, un planeta triste y oscuro...» rezaba la inocente letra —la versión española fue obra de José Luis Perales— con la que daba comienzo una de las series de animación más queridas por el público. La canción —un cover de uno de los septetos de Beethoven—, interpretada por el grupo infantil Caramelo, servía como introducción a Érase una vez el hombre, la serie que entre 1978 y 1979 consiguió que niños de medio planeta estudiaran con más ganas sus libros de historia. Solamente duró veintiséis episodios, pero su popularidad nunca ha decaído, quizá por la originalidad de su propuesta y también porque se convirtió en el punto de partida para unas cuantas sagas similares centradas en hablar del cuerpo humano, los inventores, el continente americano o el espacio exterior. Prueba de su vigencia es que, a día de hoy, Érase una vez el hombre está disponible en plataformas como Netflix. En su momento se emitió en muchos países de Europa e Hispanoamérica, así como en Japón.

La feliz idea la tuvo el cineasta y productor de televisión Albert Barillé. Polaco de origen pero afincado en Francia, Barillé ya había cosechado un éxito internacional con su versión televisiva del Oso Colargol, basada en el personaje creado por la escritora Olga Pouchine. Rodada con la técnica del stop motion —animación de objetos a base de moverlos fotograma a fotograma—, Colargol dio nombre y prestigio a Barillé, que tras el final de la serie (1974), se embarcó en un nuevo proyecto. La idea era contar a los niños la historia de la humanidad partiendo del minuto cero, con la creación de nuestro sufrido planeta, y terminaba dejando al espectador la opción de luchar por un mundo mejor o sentarse a esperar una guerra nuclear.

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Era una apuesta atractiva pero arriesgada, tal y como se percibe ya en el primer capítulo, Nace la tierra, cuyo guión condensa acontecimientos ocurridos a lo largo de unos cien millones de años: la formación del planeta, la aparición de los primeros seres vivos, la extinción de los dinosaurios y la aparición de los primeros homínidos contada en menos de media hora. 

* Lea el artículo completo en el número de julio de la revista Plaza

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