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Top doce

Restaurante Gran Azul

Abraham Brández

Un gran restaurante de producto; poco a poco y cliente (feliz) a cliente (feliz), la apuesta de Abraham Brandez por las brasas se ha consolidado como una de las grandes de la ciudad.

Permítanme una medalla —cuando toca ponérselas hay que ponérselas, ¿no?— y es nuestra apuesta sin ambages, desde el minuto cero, por este Gran Azul de Abraham Brandez que hoy es un proyecto consolidado y con una parroquia fiel, pero que no hay que olvidar que arrancó con alguna que otra duda. Yo ya no tengo ninguna.

Pero vamos por partes. Gran Azul nace como el gran envite de Abraham en plena avenida de Aragón, un espacio inmenso, luminoso y mediterráneo cuyo ADN parece claro: arroz y brasas. Arroces porque la relación de la familia Brandez Mendieta con la paella viene de lejos pues inauguraron Duna (una arrocería imprescindible para entender buena parte de la gastronomía valenciana) en el Saler hace más de quince años. Allí se formó el chaval, entre cacerolas, pescado de la lonja y clientes alargando la hora de la sobremesa. Esa es precisamente una de las virtudes de Gran Azul: es un restaurante hecho a la medida de sus clientes, y no al revés.

Lo dicho, nace con un pie en la paella pero como bien escribió Saint-Exupéry, autor de El Principito: «El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe a dónde va» y yo creo que Abraham tenía en mente desde el principio un gran restaurante dedicado al producto y a la brasa; al género excepcional. Y es precisamente lo que ha conseguido: una casa donde, además de un servicio en sala excepcional (comandado por José María Sancho con la ayuda de Raquel Torrijos), uno puede pegarse un festival gastronómico monumental. Maravillosas ortiguillas, guisante lágrima, gamba roja, cocochas de merluza, atún rojo, rodaballo salvaje, chuleta de lomo alto de Cachena y una torrija de llorar.

La última vez que hablé con don Antonio Vergara fue en este restaurante, sentado en su mesa, disfrutando como un enano (como solo sabía hacerlo él) con unas espardenyes fabulosas y un gin-tonic sin mariconadas: hielo y limón. A él le gustaba mucho la cocina honesta de Brandez. A mí también, maestro.



¿Qué puedo encontrar?

  • Producto

  • Brasa

  • Arroz

¿Qué pido?

Paella de mero salvaje y gamba roja