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ENTREVISTA - 20 ANIVERSARIO

José Gil (Huerto de Santa María): “Cumplimos veinte años y no dejamos de sembrar futuro”

José Gil Lázaro hace balance de dos décadas al frente de un espacio pionero y referente para la celebración de eventos en la Comunitat, con el relevo generacional garantizado en la figura de sus hijos. Cocina de vanguardia, instalaciones idílicas y trato personalizado son pilares de un proyecto que no deja de crecer

30/05/2019 - 

VALÈNCIA. En el sector de la hostelería un negocio no cumple veinte años porque sí, se requiere de mucho esfuerzo y buen hacer. La finca del Huerto de Santa Maríaubicada en El Puig, pleno corazón de l’Horta Nord de València, lleva dos décadas siendo escenario de los momentos más especiales de los valencianos. Pionera en la creación de un nuevo concepto de celebración de eventos en la provincia, especialmente bodas, ha sabido mantenerse hasta el día de hoy como uno de los lugares predilectos por el público. Las claves: el trabajo diario del equipo que lidera José Gil Lázaro, su constante evolución en la búsqueda de que cada evento sea único y una continuidad asegurada con el relevo personificado en José y David, dos de los hijos de su fundador.

Hablar con José Gil es hacerlo con un luchador, un apasionado de la restauración. Tiene 65 años y es natural de Bejís (Castellón). Comenzó a forjar su carrera en los años setenta en distintos negocios de hostelería en Barcelona, lo que le permitió consolidar su amor por la cocina. También allí conoció a Mari Ángeles, su mujer, compañera en todos los proyectos que vendrían después. El primero, una pastelería en El Puig, a la que seguiría el catering del Monasterio (que gestionaron durante quince años) y la puesta en marcha de un espacio propio, Salones del Real, el salón de celebraciones antecesor del actual Huerto de Santa María, una imponente finca de más de 100.000m2 con nueve espacios diferenciados y una ubicación privilegiada a apenas diez minutos del centro de la ciudad de Valencia.

La de Huerto de Santa María es una historia empresarial, pero sobre todo familiar. En el proyecto también están implicados dos de los hijos de Pepe (así le conoce todo el mundo y así nos sugiere que nos dirijamos a él). Se trata de José y David Gil Martínez, quienes actualmente son los responsables de la cocina y de la sala. Son el relevo generacional. Su continua formación ya deja entrever un know-how fresco e innovador, un afán por seguir creciendo que invita a pensar que lo mejor está por llegar pese a los veinte años de continuados éxitos que se conmemoran estos días. Todos guardan gran respeto por el entorno. Entre campos de naranjos en pleno Mediterráneo, la finca se abastece de su propia despensa natural y cuenta incluso con su propio aceite. Y es que, “es más importante ofrecer honestidad y producto local que florituras”, asegura Pepe.

Más de 40 años de trayectoria

La andadura de José Gil en la hostelería da para escribir un libro. Desde los inicios como botones con apenas catorce años, los distintos trabajos en Barcelona o su periplo en el Hilton de Madrid… pasando por su primer gran logro, ganar el Campeonato Nacional de Cocina en 1974, algo que nuestro protagonista recuerda con especial cariño: “entonces se hacían campeonatos regionales, y la empresa catalana para la que trabajaba llegó hasta la final nacional. Fue el Rey Juan Carlos quien nos entregó el premio. Después nos ofrecieron viajar a Tokio, pero a mí me tocaba hacer la mili. Mi compañero sí que pudo ir, pero yo ya me vine para Valencia”. 

Con el servicio militar finalizado, comienza su andadura en El Puig. Fue junto a su mujer Mari Ángeles, “empezamos montando una pastelería en el pueblo y, poco a poco, nos fuimos metiendo en la organización de eventos”, afirma Pepe, quien durante la charla, todo un compendio de vivencias, hace hincapié en su especial relación con la Orden de la Merced, aún vigente hoy día, y que le lleva a ser el catering oficial del Monasterio durante quince años. “Tenía muy buena relación con el prior. Hablé con él para hacer una boda, los clientes quedaban muy satisfechos y luego hice otra, y otra… Supuso un impulso muy grande, porque nos permitió conocer a personalidades relevantes. Venían a casarse políticos, empresarios, artistas… Y entonces creamos Salones Del Real”.

La especialización en la organización de eventos y banquetes se consolida. Pepe decide entonces dar un paso más, la creación de un espacio pionero, único y nunca visto hasta la fecha en Valencia: Huerto de Santa María. Corría el año 1997. “Tomando como referencia lo que había visto en Barcelona y Madrid, empecé a plantearme un entorno con jardines, más aislado e íntimo, con diferentes ambientes. Inauguramos en 1999 y no hemos dejado de crecer hasta la fecha. Ahora cumplimos veinte años en el Huerto, pero no dejamos de sembrar futuro”. 

Visitar las instalaciones para la realización de este reportaje, da fe de ello. Estos días, varios operarios se afanan en la construcción de un nuevo espacio de atención al cliente. Se trata de un showroom anexo a las oficinas en el que se podrán ver y palpar de primera mano todas las novedades en cuanto a decoración, mantelería, menaje, mobiliario… para así elegir los que estarán presentes en la posterior celebración. Mientras, un equipo formado y especializado en la organización de eventos, atiende de manera personalizada el constante goteo de parejas que acuden a informarse. Estarán a su lado desde ese preciso instante, durante todo el proceso, hasta que abandonen las instalaciones a la conclusión del día más especial de sus vidas. “El cliente es lo más importante y hacia él van dirigidos todos nuestros esfuerzos”, manifiesta José Gil Lázaro con una sonrisa cómplice observando todo ese incesante movimiento desde la distancia.

Cada evento es único

Distintos salones, cocinas para cada uno de ellos, personal encargado en cada celebración… pese a organizar más de 200 eventos de toda índole al año, la infraestructura de Huerto de Santa María está pensada para que cada boda sea única y cuente con detalles exclusivos. La puesta en escena, la decoración de la mesa, las flores…Todo está coordinado y eso involucra a un equipo humano “en constante formación, muy profesional y del que me siento muy orgulloso”, manifiesta Pepe, antes de matizar: “aunque nuestro principal cliente son las bodas, nuestra finca acoge desde reuniones y comidas de trabajo, a presentaciones de producto, ruedas de prensa, desayunos informativos, aperitivos, ferias de muestras, desfiles de moda, comidas y cenas de empresa, congresos, convenciones o cenas de gala. Nuestras instalaciones son capaces de acoger eventos muy distintos y podemos realizar con garantías cualquier propuesta”. 

Pasión, ilusión y futuro

Más unidos que nunca, los Gil-Martínez no dejan de cosechar éxitos y de pensar en nuevas ideas de recetas, productos y formas de convertir cada evento en una experiencia única e inolvidable. Cuestionado sobre si es hora de dar un paso al lado y jubilarse definitivamente, Pepe se resiste. “Supongo que uno cuando es emprendedor y hace crecer su negocio nunca termina de jubilarse. Eso sí, estoy muy tranquilo, tengo la suerte de contar con una familia ejemplar que lo va a hacer mejor que yo, seguro”.

Dejamos las instalaciones de Huerto de Santa María al atardecer. El recorrido culmina con una visita a las Barracas y El Taller Fallero, dos de los últimos espacios creados en un complejo pionero, innovador y que late con más fuerza que nunca. El Monasterio preside la escena, al fondo, con toda su majestuosidad a modo de testigo de un proyecto que cumple veinte años en plenitud y con una salud intachable. 

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