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LA FUNDACIÓN BANCAJA REIMPULSA ESTA FUENTE DE FINANCIACIÓN

"Hay gente que empeña joyas en el Monte de Piedad para comprar juguetes de Navidad"

25/11/2015 - 

VALENCIA. “El tipo de personas que vienen a Monte de Piedad es gente humilde, que las cosas no le han ido demasiado bien pero lo que quiere es solucionar un problema puntual, por ejemplo, que le han cortado la luz. También está la típica pareja de ancianos que suelen dejar las joyas para comprar juguetes de Navidad y que tienen rentas medio bajas”. Estos son algunas de las situaciones que ocurren en Monte de Piedad de Valencia explicadas por Vicente Sifre, su director. Ahora quieren acercarse a un público joven, que no ha sido su cliente habitual, y que hasta el momento era un 70% mujeres y la mayoría de más de 50 años. 

La historia de los montes de piedad se remonta a 1.400 y siempre ha estado fundamentada en ayudar a la gente que lo necesitaba. En 1.700 llegó a España para combatir la usura de los prestamistas. “En Valencia era habitual que pidieras un préstamo para hacer un cultivo de hortaliza y te intentaban cobrar un tipo de interés desorbitado”, explica Sifre. En 1978, en el Monte de Piedad de Valencia  se empeñaba el ajuar doméstico, libros, algo que ahora se ha reducido a joyas y que en el 97% de los casos acaban recuperándose. 

Pero la intención es terminar con esta tendencia a ir solo cuándo es algo muy urgente. También es posible cuando no se tiene ganas de ir al banco a prestar nóminas, ya que aquí con el DNI es suficiente. “Lo que sí he visto es a gente que se quiere ir de vacaciones o incluso alguna operación de estética”. Se trata de una clase media que está viendo más ágil acercarse al Monte de Piedad que a una entidad. Fundación Bancaja es propietaria de la propietaria de Monte de Piedad, su mayor fuente de ingresos, tres millones brutos, y uno de los puntos básicos a potenciar por su razón social y por la liquidez que les aporta. 

Su intención es, por un lado, impulsar su crecimiento geográfico tras la apertura en Alicante, donde se encontraron con competencia de Caja de Madrid, y estudian dar el paso a Castellón. “Queremos abrir esto a otra pirámide de edad”, explicaba este martes el gerente de Fundación Bancaja, Antonio Vidal, en una rueda de prensa. La oficina de Monte de Piedad de Fundación Bancaja de Valencia ha realizado hasta octubre de este año unas 25.660 operaciones, lo que supone un 4,7% menos que en 2014, cuando se ejecutaron 26.398 operaciones de crédito a sus clientes. ¿Solución? Hacer que sea recurrente para otro tipo de público. 

La entidad experimentó crecimientos "positivos" durante el periodo 2011-2013 durante los años "de más virulencia" de la crisis económica. En 2011 el número de operaciones fue de 22.955; en 2012 de 23.558 y en 2013 se disparó a unas 26.202 operaciones, que se mantuvieron estables en 2014. Actualmente, el Monte de Piedad de Valencia da servicio a entre 12.000 y 13.000 clientes, administrando una cartera cercana a los 25.700 créditos por un importe total de 17,1 millones de euros. De este modo, el valor de su cartera de préstamos ha aumentado en los últimos cinco años ya que ha pasado de tener un importe de 15,1 millones de euros en 2011 a 17,1 este año.

“Financiación barata, ágil y flexible”

“Se trata de financiación barata, ágil y flexible con una tasación profesional con gemólogos titulados”, apuntaba. Custodian las joyas y el préstamo, que suele tener de media unos 700 euros, puede ser renovado las veces que se quiera. Una vez devuelto las joyas se recuperan. El crédito se concede a un año con un tipo de interés al 6,5% anual para operaciones de hasta 600 euros y del 8,5% para operaciones superiores. 

En el caso de no devolver el crédito, a partir de los 35 días del vencimiento, las joyas depositadas en garantía se llevan a subasta pública, que se realiza según el calendario preestablecido para el año. En total son seis subastas anuales cada dos meses. Se suelen subastar unos 400 o 500 lotes de joyas empeñadas por los clientes pero se suelen cancelar la mitad durante el mismo día que se celebra la subasta, porque aunque ya se haya iniciado el proceso, se puede cancelar y rescatar las piezas y final muchos compradores “se van enfadados”.

Además, si finalmente se subastan, una vez deducido el crédito, el remanente sobrante que puede generarse queda a disposición del cliente. “Vino el otro día una señora a empeñar otras joyas y le dimos 1.800 euros de excedente que teníamos guardados de ella por una venta”. La tasa de morosidad se sitúa en el 0,01% de todos los casos. Los impagos son del 3% pero se acaban recuperando en la subasta. Recalcan que cobran un interés muy por debajo que el resto de agentes del mercado y que tienden a ser estables y “no ir a precio del oro”.

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