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estarán recuperados en 2019

València 'recibe' los tinglados del Puerto; se acelera la rehabilitación

Foto: KIKE TABERNER
5/12/2018 - 

VALÈNCIA. Las obras tienen fecha límite: noviembre de 2019. El calendario lo dicta el haber recibido fondos de la Unión Europea. Por eso se sabe cuándo tiene que estar recepcionada la rehabilitación de los tinglados 4 y 5 del Puerto de València. Una día tope, un año, una meta; como aseguraban este martes desde La Marina de València, “los tres tinglados estarán rehabilitados en 2019”. Eso es un hecho. Europa locuta, causa finita.

Para poder dar ese paso, antes se debe dar otro para la recuperación de los edificios. Los tinglados desde hoy volverán a ser de pleno dominio del Ayuntamiento de València. La Junta de Gobierno que se celebrará este miércoles, adelantada por la festividad del día de la Constitución, incluye entre sus puntos una propuesta de acuerdo por la cual el consistorio acepta la entrega de los tinglados, un formalismo que se ha retrasado cinco meses.

En principio, y salvo sorpresa inesperada, el consistorio aprobará lo que técnicamente se describe como Acta de entrega de los Tinglados a favor del Ayuntamiento, una entrega suscrita el 2 de julio de 2018 con la Entidad Valenciana de Vivienda y Suelo, de la Generalitat, profusamente anunciada pero que ha tenido un devenir más pausado en los despachos oficiales. El Consell devuelve así a la ciudad estos edificios que durante años no se supo qué hacer con ellos, tras haberlos empleados como boxes en aquel efímero circuito urbano de F-1 de breve recuerdo y larga deuda.

La última palada sobre la tumba de la F-1

Pero el Ayuntamiento sólo los tendrá de manera provisional, hasta noviembre de 2019, hasta la fecha límite, el tope antes mentado, cuando se acabe la rehabilitación. Porque entonces los edificios volverán a cambiar de manos y pasarán a ser cedidos para su uso al Consorcio València 2007, a La Marina. La gestión burocrática, este último cambio de manos, será la última palada sobre la tumba de la F-1, aquel sueño que distorsionó la vida de València hasta que se convirtió en una pesadilla.

El Ayuntamiento mantendrá la posesión de los Tinglados para llevar a cabo las actuaciones necesarias para su rehabilitación, una obra que se financiará con dos subvenciones otorgadas por Presidència de la Generalitat, de 30 de agosto de 2018, por importes de 497.802,54 y 448.500 euros. Las obras estarán cofinanciadas por el Programa Operativo FEDER 2014-2020, y se pospondrá a la finalización de las mismas la cesión de uso de los Tinglados 4 y 5 a favor del Consorcio Valencia 2007. Aquí el que obliga es el Convenio suscrito con la Autoridad Portuaria de València el 26 de abril de 2013. Eran del Puerto, se dieron a la ciudad, y ésta a su vez se lo dará a La Marina.

¿Y qué es lo que habrá en ellos? Todavía no se sabe. O mejor dicho, no se ha concretado exactamente. La intención inicial es que los dos tinglados sirvan para completar el Distrito de Innovación de La Marina de València incluyendo usos públicos y culturales pero, adelantan desde este organismo, todavía se están desarrollando los planes de usos. Están en el detalle.

Bienes de Relevancia Local

Catalogados como Bienes de Relevancia Local, los Tinglados 4 y 5 fueron cedidos de forma gratuita por la Autoridad Portuaria  en mayo de 2003 a la ciudad de València. Casi cinco años después, en marzo de 2008, el consistorio autorizó a la Generalitat las obras de ejecución de los equipamientos e instalaciones desmontables complementarias del Circuito del Gran Premio de Fórmula 1, para que fueran boxes y zona vip. El Consell de Francisco Camps dedicó 14,6 millones de euros a esta obra.

Una vez desaparecida la carrera de F-1, los tinglados quedaron sin uso concreto. Su estado se fue deteriorando y motivó críticas del Síndic de Greuges, hasta que el año pasado la Conselleria de María José Salvador se arremangó y licitó unas obras de desmontaje y limpieza que costaron más de dos millones de euros. Ahora expeditos, en manos del Ayuntamiento, con la restauración en marcha y el Consorcio Valencia 2007 esperando en el banquillo para hacerse cargo de ellos, los tinglados modernistas vislumbran su nueva vida en la que el olor a gasolina no será ni una reminiscencia.

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