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El dilema de la docencia online: ¿Grabar las clases desincentiva la presencialidad en la universidad?

26/07/2021 - 

VALÈNCIA. La docencia a distancia se ha convertido en una necesidad para las universidades desde el inicio de la pandemia. Esta modalidad salvó la continuidad del curso durante el confinamiento y ha permitido que a lo largo del período lectivo 2020-2021 las clases adopten una modalidad híbrida, es decir, un sistema de semipresencialidad en el que los grupos de estudiantes más numerosos se dividen y acuden al centro en semanas alternas.  

Para ello, el profesorado debe emitir las sesiones en directo para que esa parte del alumnado que no se encuentra en el aula pueda seguirlas a distancia. Una vía de enseñanza que ha acelerado la formación en competencias digitales del cuerpo docente y ha puesto a disposición de los universitarios algunas facilidades como la posibilidad de estudiar desde casa o el acceso a la grabación de las sesiones, que pueden volver a visualizar fuera del horario lectivo.

Unas facilidades que pueden servir de apoyo para el alumnado, pero que también podrían llegar a desincentivar la presencialidad en las aulas. Por ello, las universidades valencianas han gestionado de forma distinta esta situación en función de las consideraciones de cada comisión de título y, por ahora, se mantienen a la espera de las instrucciones de la Conselleria de Sanidad para aplicar la docencia híbrida en septiembre, dado el incremento de la incidencia acumulada en la Comunitat Valenciana y las incógnitas entorno al plan de inmunización del grupo de población más joven. 

La Universitat Politècnica de València (UPV) posee una cultura consolidada en cuanto a la enseñanza a distancia, pues antes del inicio de la crisis sanitaria ya ofrecía esta metodología. Sin embargo, según explica a este diario el profesor del área de Ingeniería Electrónica del campus de Gandía, José Francisco Toledo, durante el período de cuarentena este sistema se vio reforzado, dado que la forma más rápida de pasar a la modalidad online era grabar todas las clases de forma automática desde la plataforma 'Videoapuntes'.

Foto: EDUARDO MANZANA.

De este modo, las clases quedan registradas, pero con una salvedad: "El docente tiene la opción de decidir si se hace pública 24 horas antes de que los alumnos la tengan", apunta Toledo. Los profesores cuentan con la posibilidad de editar el vídeo para mostrar solo algunos fragmentos específicos, de modo que los estudiantes pueden acceder a él a través del aula virtual.

"Para los alumnos es tremendamente útil. Han valorado muy por encima de otras medidas adicionales el poder tener clases grabadas, poder retroceder y volver a ver determinados trozos", asegura el experto. De hecho, recalca que la medida “ha venido para quedarse". "Hemos aprendido a trabajar con estas tecnologías y vamos a mantener de estas herramientas; vamos a reforzar la presencialidad junto con los recursos online", determina.

En cambio, en la Universitat de València (UV), la grabación de las clases no es un recurso tan común y las sesiones no se registran de manera automática, pese a que los docentes tienen la opción de hacerlo de forma voluntaria. Eso sí, han tenido la obligación de emitir en directo las clases durante el confinamiento y a lo largo del período de docencia híbrida; bien a través de la plataforma 'Teams' o bien desde la herramienta 'Black Board Collaborate'.

El dilema de grabar las clases

El vicesecretario general de la UV y profesor en la Facultad de Derecho, Andrés Boix, considera que la presencialidad puede verse mermada en mayor medida por que el alumno pueda seguir las clases en directo que por que tenga acceso al material grabado, ya que a su juicio "no es tan interesante porque no está diseñada como grabación, mientras que en la clase, el profesor está explicando y existe la opción de interactuar con él".  De esta manera, desde su experiencia cuenta que los alumnos encuentran más atractivo el seguimiento de las clases online en directo.   

Asimismo, Toledo admite que algunos estudiantes de la UPV dejaron de ir a algunas clases porque contaban con estos recursos, en los que encontraban el apoyo suficiente para la realización de los exámenes. Sin embargo, recuerda que los docentes tienen la opción de establecer un porcentaje mínimo de presencialidad para que los estudiantes puedan ser evaluados.

Foto: EDUARDO MANZANA.

Con todo, ambos expertos coinciden en la necesidad de seguir adelante con la docencia online el próximo curso, dando la opción al profesorado de grabar las sesiones, dado que, según explican, "la mayoría de los alumnos seguirá viniendo y tendrán refuerzo para sus clases". Boix pone de relieve que la pandemia "ha hecho aprender que de cara al futuro tendremos que combinar la presencialidad con el desarrollo de material de vídeo".

"Los primeros que tienen ganas de volver a la docencia presencial son los estudiantes que han tenido este año la docencia híbrida". "En mi facultad, los alumnos de cuarto envidiaban a los alumnos de primero y segundo, que podían ir todas las semanas" asegura. "Somos una universidad presencial y esto nos hace más fuertes y mejores".  

Entra en juego el derecho a la propia imagen

"El estudiante debe guardar también la debida confidencialidad y respetar los derechos de imagen y propiedad intelectual del profesor. Por ello, las vídeo-clases y los materiales docentes del profesor no se pueden difundir fuera del entorno de la clase". Así lo establece la normativa sobre el tratamiento de datos en la docencia online de la UV, basada en los artículos 1 y 2 de la Ley Orgánica 6/2001 de Universidades y elaborada por la delegación de Protección de Datos de la universidad.

Es por este motivo que algunos miembros del colectivo de ambas instituciones públicas se han mostrado reticentes ante la grabación de las clases, dado que podría suponer "una menor intimidad para el profesor", que en tal caso tendría "menos libertad para emplear un lenguaje o ejemplos más informales, restando frescura o cercanía al discurso", según indica Toledo.

Foto: EDUARDO MANZANA.

 Asimismo, el reglamento de la UV toma en consideración la protección de la privacidad del alumnado: "El estudiante también debe respetar la privacidad del resto de compañeros de clase que, al estar también conectados a la sesión, puedan dejar expuestos datos y aspectos personales".  Se trata de una cuestión que Boix pone también sobre la mesa, dado que los estudiantes "participan en clase y pueden salir en el vídeo".

Por ello, el maestro en derecho destaca la tendencia creciente entre el profesorado sobre la aportación de vídeos didácticos elaborados por ellos mismos de forma específica para su asignatura, de modo que solo aparece su figura o las diapositivas con el audio explicativo, evitando así la exposición del alumnado y la suya propia durante la actividad docente.  

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