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el cudolet / OPINIÓN

El 8M y las Reglas de Urbanidad para uso de las señoritas

13/03/2021 - 

No puedo pasar por alto sin escribir un alegato en favor del fenómeno que engloba al 8M, aunque la actualidad se centre más en el golpe político propinado por el centro a las derechas regionales. Prefiero dejar en manos de los politólogos el profundo y serio análisis de la soflama vieja y caduca de “Socialismo o Libertad”. Me viene grande. Y me importa más bien poco. Mientras los ciudadanos sufren las heridas propiciadas por el virus, los unos y los otros, la casta, se dedica a repartir la gestión de los posibles nuevos parlamentos o ayuntamientos. En fin, la España que se nos avecina, cada vez más vaciada de sentido y contenido.

He dedicado parte de mi mediana vida a observar, callejear o pasear. A visitar librerías. A acumular incunables de temática de filosofía local. A emprender un viaje a través de la historia a la ciudad que no he mamado. Ese crucero se logra solo y leyendo. Empecinado el pobre de mí en una época, la transcurrida en el siglo XIX. En ese período se encuentran las claves para entender la València que hoy vivimos.

En una de mis peregrinaciones a un negocio familiar, la librería Paris-València, ubicada en la mediana que divide en dos el Ensanche, alto y bajo, encontré una reproducción o facsímil de un libro del pasado. El texto en cuestión, Reglas de Urbanidad para el uso de las señoritas fue escrito por Fernando Bertrán de Lis e impreso en 1859 por Julián Mariana. La lectura de dicho texto y de formato bolsillo es amena. Cada vez que uno va paginando las reglas a las que hace referencia el autor para catalogar las conductas de las señoritas se queda perplejo. Infumables. Por si hay que sacar a alguien de dudas, la R.A.E, la española, en su diccionario clasifica a los hombres y mujeres en géneros. Este libro lo ratifica según la catadura moral del escribano.

Las apenas 56 páginas compuestas por normas son asombrosas. Hay que situarse en el calendario del tiempo y en el mapa geográfico. A veces me pregunto que si hoy viviera Ernest Hemingway ¿Se encomendaría a la dieta vegana? ¿Dejaría de visitar las plazas de toros? Ahí quedan las dos incógnitas. Las reglas compuestas por Bertrán de Lis son un auténtico placaje a la libertad religiosa e identidad de la mujer. ¿Qué debe hacer toda joven al levantarse? Encomendarse a Dios. Sectarias desde el punto de vista del escritor de la columna catalogando al sexo femenino en mujeres de bien o simples vasallas, Desde niña la mujer debe acostumbrase a hacer por sí las cosas sin necesidad de criadas. Sin dejar de resaltar que el sitio preferencial o hábitat de la mujer son los fogones o las labores del hogar. Que la joven educada debe hacer toda clase de labores, cuidar la despensa, arreglar el gasto de la casa. Todas estas arengas defendidas por el autor generan cierto estupor.

Y me asombra que casi dos siglos después alguien que pueda representar al género masculino todavía no las cuestione. El simbolismo del 8M ha pasado. Fecha cuestionada por cierto sector de la sociedad. A ellos y ellas, les invito a hacer un alto ejercicio de autocrítica y reflexión, más por amor propio para poder llegar a la meta de vivir en un mundo mejor. El género masculino debe ceder el paso al femenino para que tome las riendas del planeta. Posiblemente en poco tiempo se atisben brotes verdes y decrezcan la violencia, el hambre y las guerras. Esta columna va por todas las mujeres que hoy, por desgracia, no se encuentran entre nosotros víctimas de la violencia machista o se sienten amenazadas. El 8M no es un problema. El 8M es la solución a los problemas.

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