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las firmas siguen operando con normalidad pese a la inestabilidad política

Las empresas valencianas se juegan 172 millones de euros de negocio en la 'primavera argelina'

24/03/2019 - 

ALICANTE. Cuando en un mercado extranjero se desata una situación de inestabilidad política con su consiguiente incertidumbre, inseguridad jurídica o posibles devaluaciones de moneda, las empresas son (con permiso de la población civil) las primeras en sufrir las consecuencias. Que se lo pregunten a la cosmética alcoyana Germaine de Capuccini, que tuvo que salir corriendo de Venezuela, el primer mercado internacional que abrió su fundadora, después de que la hiperinflación hundiese el negocio. La constructora alicantina Ecisa, que había convertido Chile en uno de sus mercados preferentes tras Qatar (de donde también se ha retirado), salió 'escaldada' de su último gran contrato en el país andino, aunque más por el incumplimiento tras el cambio de Gobierno que por una situación de inestabilidad.

El nuevo foco de preocupación para las empresas de la Comunitat Valenciana y especialmente de la provincia de Alicante es Argelia. Precisamente, uno de los primeros mercados exteriores de muchas empresas alicantinas, por su cercanía, buenas conexiones y tradicional relación histórica con la provincia. La inestabilidad política en el país del norte de África, que sigue esperando la formación de un Gobierno provisional para que convoque elecciones, ha sorprendido a las empresas alicantinas, que asisten con cierta preocupación, aunque también con relativa tranquilidad, a las revueltas en uno de los pocos países africanos que hasta ahora no había tenido su propia 'primavera árabe'.

El presidente de la Cámara de Comercio de Alicante, Juan Riera, con décadas de relación con el país magrebí (atiende a Alicante Plaza recién llegado de un viaje de negocios a Orán), advierte de la importancia de este mercado para las firmas de la provincia. "No hay que atender solo a las cifras de exportaciones a Argelia (172 millones de euros en 2018), sino también a la importancia que tienen para la provincia los inversores de origen argelino que cada vez más están comprando viviendas en Alicante", recuerda. En realidad, tras los británicos, los súbditos argelinos son la comunidad extranjera más numerosa en la estadística de compra de segunda residencia en Alicante, una circunstancia en la cual pesa sin duda el ferry Alicante-Orán que une las dos ciudades un par de veces por semana.

El presidente de la Cámara de Alicante, Juan Riera. Foto: PEPE OLIVARES

Riera destaca, como factor atenuante, que "las protestas están siendo muy pacíficas, muy controladas, y cuando alguien se descontrola son los propios manifestantes los que evitan que vaya a más". El presidente de la Cámara alicantina considera que es cuestión de días que el actual presidente, Abdelaziz Buteflika, ceda a la presión popular y permita la formació de un gobierno de transición que convoque, "en un par de meses a lo sumo", unas elecciones con garantías democráticas. Buteflika, con más de 80 años de edad, pretendía presentarse a las elecciones una vez más, pero las protestas le han hecho desistir. "La salud del presidente ya no le permite tomar esas decisiones, es más su entorno el que está dirigiendo el país", desvela Riera.

Otro factor positivo para el dirigente cameral es que el Ejército no se ha movilizado para sostener al actual régimen, y en cambio está cumpliendo con su cometido para evitar que por las fronteras de Argelia puedan colarse elementos subversivos procedentes, por ejemplo, de Siria. "La Administración está funcionando con normalidad, y las empresas alicantinas en Argelia siguen operando como hasta ahora. La mejor prueba de que el sistema sigue funcionando son las aduanas", dice con sorna.

172 millones en exportaciones

La provincia de Alicante vendió el año pasado productos y bienes por valor de nada menos que 172 millones de euros a Argelia, según las cifras oficiales del departamento internacional de la Cámara. València y Castellón también exportan al país magrebí, pero en un volumen muy inferior a Alicante. Argelia supone el 3,3% del total del mercado exterior para nuestras empresas, pero además es el país que importantes constructoras de la provincia, como Ecisa o CHM, han convertido en su segundo mercado tras España.

Rafael Juan, director general de Dulcesol, que tiene una planta en Argelia. Foto: EVA MÁÑEZ

Gerardo Quero, director general de Ecisa, regresó el viernes de un viaje de negocios en Argelia, y asegura que "la sensación que se vive allí por parte de la empresa es de tranquilidad". La única obra pública que tiene en marcha Ecisa en el país es un colector de recogida de aguas residuales en la zona baja de  Orán (con un presupuesto de 16,3 millones de euros), que "está a punto de entregarse y todo se está desarrollando con normalidad". "El resto de obras en marcha en el país son de clientes privados y todo está funcionando bien", explican desde la empresa.

Otra importante empresa de la Comunitat Valenciana con intereses en Argelia es Dulcesol, con sede en Gandía. Su director general, Rafael Juan, acaba de regresar esta semana también del país magrebí, donde la conocida empresa de bollería cuenta con una fábrica de producción, y según asegura Riera "están funcionando con total normalidad". Dulcesol estableció una alianza con un socio local, tal como exige la legislación argelina (tiene el 51% del capital), y "la planta "ha funcionado esta semana como cualquier otra, como si no hubiera inestabilidad política".

Lo cierto es que la 'primavera argelina' tiene poco que ver con otras revueltas como las vividas en Egipto hace unos años. De momento, los funcionarios de la Administración siguen trabajando con normalidad, y el marco legal vigente cuando las empresas alicantinas llegaron al mercado magrebí se mantiene. Los problemas pueden llegar si como consecuencia de un cambio brusco de gobierno se cierran las fronteras, o si la citada inestabilidad y la ruptura con el régimen anterior provocan una importante devaluación de la moneda (el dinar) que castiga la rentabilidad de las empresas alicantinas en la zona. De momento, se asiste a los acontecimientos con lógica preocupación pero también mucha tranquilidad. 172 millones de euros están en juego.

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