Notables

La Sucursal

Miriam de Andrés

La incursión en el Veles e Vents de los Andrés tenía una misión particular: contribuir a la creación de una nueva zona, un distrito en el que la gastronomía debía ser activador capital.

Calles por crear al son de un atún, nécoras demarcando nuevas plazoletas, olas inaugurando estaciones, vientos de levante ondeando una nueva bandera: la de comer cara al mar. Aunque La Sucursal ya ha tomado costumbre, esta misión llevaba incluida una doble pirueta: encajar en una torre parida más para avistar que para visitar. En su atalaya, Miriam y Javier han ido asumiendo en estos años una responsabilidad que quizá no hemos agradecido lo suficiente: abrir caminos. Lo han hecho con un planteamiento que pretendía trepar desde el mar por sus muros. Los fundamentos filosóficos de Javier le han ayudado a no desistir, a alcanzar la armonía aérea necesaria. Desde las balconadas de esta Sucursal se divisa mucho mejor la València en la que creen y que está empapada de pureza y amplitud de miras.

Se asoma ahora otro amanecer ante el replanteamiento del edificio. Justo cuando el vecindario luce más poblado, debiera ser el momento de persistir, consolidar el mar como el hábitat común que los Andrés vieron primero.  


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Carrillera de atún de Balfegó, fricandó y alga nori