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Una verbena imaginaria para dominarlas a todas: la ‘playlist’ definitiva de un verano sin pachanga

26/07/2021 - 

VALÈNCIA. Empecemos con una afirmación que no por vehemente y categórica deja de ser menos cierta: no hay mejor experiencia para los sentidos que una buena verbena de verano. Su áspic de temas aparentemente dispares, pero que empastan a la perfección, y su apuesta por la felicidad como único criterio musical hacen de ellas presidentas vitalicias de los imaginarios colectivos estivales

Con los discursos de odio haciéndose fuertes en la conversación social y una sucesión interminable de meses bajo la sombra del coronavirus, resulta una cuestión casi de supervivencia emocional reivindicar espacios públicos para la alegría y el disfrute grupal. Nada gustaría más a esta humilde redactora que poder lanzarse a un ejercicio de periodismo gonzo y regresar con una crónica sobre una de esas veladas en algún municipio valenciano. Desgraciadamente, entre los muchos palos en las ruedas que nos ha colocado la pandemia está la imposibilidad de disfrutar de una noche de pachanga total. Nos queda, al menos, el recurso de evocarlas muy fuertemente.

Igual que uno no puede bañarse dos veces en el mismo río, tampoco puede deleitarse dos veces con la misma noche de verbena. Cada cita es única, como solo pueden serlo las ocasiones en las que nos dejamos llevar por lo que la vida nos depare. Pero sí tenemos claro que toda orquesta que se preste ha de regirse por unos parámetros sonoros básicos. A partir de ahí ya, fantasía y lentejuela. Primera premisa: es imprescindible contar con una fase de pasodobles e himnos costumbristas: Marisol, Rocío Durcal, el Dúo Dinámico y por supuesto, un Vivir así es morir de amor homenajeando a grito pelado a Camilo Sesto. También está el tramo de temazos noventeros para quienes creen que escuchar Escuela de Calor es seguir estando en la onda y arden en deseos de tocar una guitarra invisible al ritmo de Chiquilla.

Entrada la noche, llega el momento de exaltación de bajona con Clavado en un bar, el inglés macarrónico que finge ser We will Rock You (o We are the Champions, según el repertorio) y el momento en el que mozos contrarios a la protesta sindical bailan Ska-p. Y por supuesto, como recoge la Constitución y prescribe cualquiera con criterio, la velada debe incluir una versión de Raffaella Carrà (la única santa a la que servidora le reza), algún sucedáneo de Una Vaina Loca y ese tratado sobre hedonismo disfrutón que es Yo quiero bailar, de Sonia y Selena. 

Pautados los mimbres, queremos ir más allá. Por ello, hemos consultado con unos cuantos profesionales de la cultura valenciana para conocer qué títulos incorporarían a su verbena ideal. El resultado es una panoplia de ritmos y estilos que confirman la máxima de estos encuentros: existen pocas actividades más democráticas, diversas y heterogéneas que una orquesta en la plaza. Un ocio desprejuiciado que bebe de la horizontalidad popular. Cada humano tiene en la cabeza su playlist perfecta, pero seas quien seas, hay unos minutos para ti en esa sucesión de composiciones emblemáticas. Invitamos así al lector a tomar estas sugerencias y adaptarlas a ESA verbena ideal en la que tantas ganas tiene de menear el bullarengue.

Noelia Arcos, coreógrafa y bailarina

 Seven Nation Army, de The White Stripes.

 

“Es un asunto controvertido, porque adoro la canción original y es duro oír cómo la destrozan en las verbenas (o en casi todas,alguna se salvará, digo yo). Puede anunciar el bajón de la noche y el  que te vayas pirando del lugar, pero ese inicio de I'm gonna fight 'em all a mi me renueva”. 

Ciega, sordomuda, de Shakira 

“Porque es un todo o nada. Gran subidón cantar con éxito la parte de "Ojerosa, flaca, fea desgreñada/ Torpe, tonta, lenta, necia, desquiciada/ Completamente descontrolada..." Y si no lo consigues, pues nada, siempre te quedará el estribillo o tirar más del body e intentar hacer algunos movimientos de danza del vientre”.

Marta Meneu-Borja, escriptora i booktuber

Flying free, de Pont Aeri

“Perquè és mítica”

Soca-rel, de Maluks 

“Perquè al Feslloc fou de les millors cançons, són de Benimaclet i em recorden a Orxata Sound System

Ella me levantó, de Daddy Yankee

“Perquè no pot faltar el Déu del reggaeton com l’entenem ara en una verbena, #himnos”

Isabel Puig, gestora cultural

Boomerang, de Manel

Bruises, de Chairlift

No tener pueblo propio no me impide soñar con la verbena perfecta, y aunque me sienta un poco de Benifaió —perla de la Ribera con talento a raudales—, es cierto que mis recuerdos verbeneros radican en Torrijas, Alustante y algún que otro enclave costero. La banda sonora de hace bastante, pasaba por clásicos populares de Mägo de Oz, Los Rodríguez, etc…que con todo el respeto, nunca han sido santo de mi devoción.

Y como dejar volar la imaginación es gratis, y lo más parecido a una verbena en mi haber son los festivales de música, os propongo dos temazos imperdibles; el Boomerang de Manel, un clásico que no pasa de moda y refresca las noches estivales, tan pegadizo como su estribillo, lanzando una y otra vez el susodicho boomerang. 

Otro tema que asimilo a diversión estival es Bruises de Chairlift una canción pop, dulce y contagiosa, y es que todo lo que cante Caroline, una diosa terrenal que convierte en oro todo lo que toca, es una pasada”.

Manuel Garrido, ilustrador, gerente de de APIV

Para una verbena ideal, todavía en pleno duelo por la muerte de Franco Battiato, abriría con Voglio vederti danzare y cerraría con L'animale. Entremedias, esperaría que sonara muy fuerte A la vida, de Ovidi Montllor, en la locura de versión de Maria Arnal i Marcel Bagés. Verbena es lo que tú quieres que sea.

Voglio vederti danzare, de Franco Battiato

L'animale, de Franco Battiato

 A la vida, de Maria Arnal i Marcel Bagés

Muriel Villanueva, escriptora

Pepeta Twist, de Canta Canalla, “perquè és música per a tota la família, súper ballable, i perquè és una cançó valenciana molt antiga tot just recuperada”.

El meu estil, de Candela Roots, “perquè en una verbena no pot faltar un bon reggae i perquè és un grup liderat per dones”.

 

Raquel Fonfría, artista audiovisual y bailarina

“Para mí una verbena es sinónimo de juventud, desenfreno, calor, locura, de darlo todo y agotarse. De latir en comunidad, de mucha gente bailando y vibrando junta. Y, aunque me encanta escuchar canciones actuales, cuando ponen temazos remember de los primeros 2000 es para mí el súmmum, me vengo muy arriba. Así que me decanto por dos canciones de mis veintipocos”.

Atrévete te te, Calle 13

“El reguetón no puede faltar en una verbena, es el momento de bailar gustosillo y lubricar las articulaciones, de mover la cadera y el culazo de forma poderosa. Dentro del reguetón  hay muchas que me motivan, pero me quedo con esta para bajar hasta el suelo haciendo sentadillas”.

La FlamaObrint Pas

“En una verbena siempre, siempre tiene que haber una canción para saltar, sudar, quemar todo el alcohol que llevas dentro. Una canción de cardio y ska. Y pensando en ello me viene La Flama, que quizás está pasada de moda, pero que precisamente por ello creo que mola mucho en ese contexto. Es un momento para refregarse con gente que no conoces, hacer un pogo, generar comunidad…Me trae muchos recuerdos de baile desenfrenado, de emoción y pelos de punta. A mí me pones La Flama como último tema de cierre de verbena y me haces la noche, lo doy todo”.

Javier Pérez-Alarcón, traductor audiovisual

Sonnet No. 3 (Like A Duck), de MC Honky

“La canción forma parte de I Am the Messiah un disco de dance con toques sesenteros, impulsado por un supuesto DJ de mediana edad, bajo el que se cree que se esconde Mark Oliver Everett, líder de Eels. Y este tema en concreto mezcla samples de películas clásicas y del tercer soneto de Shakespeare con ritmos de los 60 y los 70. El resultado es que hay en esta composición espacio para los dos mundos: puedes quemar suela de zapato bailando y puedes decir "ojo, que esto es alta cultura, es Shakespeare"

Honey Bee (Let's Fly to Mars), de Grinderman

“Tiene la clave que hace que una canción lo pete: incorporar organillos frenéticos a porrón. Habla de cosas que van mal (desde enfermedades a vecinos molestos) y plantea pirarse a Marte. Así que me parece muy apropiado para una pandemia. Además, es un tema muy bailable, que le funciona tanto a un bakala como a un señor serio con bigotón, pues, al fin y al cabo, detrás de la banda Grinderman está Nick Cave”.

Marc Senabre, llibreter de la Fan Set

Ball de rojos, de La Gossa Sorda

“No hi ha cap altra cançó que em motiva tant amb tan poc, només amb les dues primeres notes de Ball de rojos de la Gossa Sorda ja estic preparat per a ballar i cantar com un boig”.

Me la fiques more, d'Orxata Sound System

Refregó, bon humor, nostàlgia…”

Lidia Caro Leal, periodista y escritora

“La mía va a ser una verbena atípica. El primer título que elijo es Por favor, mátame, del grupo Cómo Vivir en el Campo.  Precisamente en el estribillo dicen: “Solo mátame/ O llévame de verbena/”. Y creo que ilustra bien esa situación que estamos viviendo este verano de desficie, de tener muchas ganas de salir; este segundo verano pandémico de sí, pero no. Me hace mucha gracia la letra”.

“En la misma línea de recomendaciones modernas, me voy a Ya No Hay Verano, de Depresión Sonora. Es una de las canciones que más estoy escuchando con mis amigos este verano y, de hecho, íbamos a ir a un concierto suyo hace algunas semanas, pero se canceló por las nuevas restricciones”.

Y ahora, pedimos perdón a Camus por esta terrible vejación hacia su escritura que vamos a cometer y proclamamos que, en lo más profundo de una pandemia mundial, finalmente aprendimos que dentro de nosotros habitaba una verbena invencible.

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